Todos disponemos de un tiempo específico para realizar nuestra función particular en relación al colectivo, se trata de saber cual es y prepararnos para ejecutarla.
En el camino hay percances, dilemas que no entendemos, situaciones de aparencia absurda, relaciones complicadas. La inercia empuja hacia adelante con un margen de maniobra estrecho de acuerdo a la propia conciencia, recursos globales y capacidades. La subsistencia básica ocupa la mayor parte del dia, no pensando en las necesidades espirituales que dan sentido a nuestra presencia aquí.
Vivir significa en la concepción mayoritaria gozar lo que se pueda de placeres materiales, adquriendo ciertos instrumentos como señal de auto estima. No obstante, muchos confunden el instrumento con el objetivo debido a la fuerte desconexión interna.
El tiempo de provecho es aquel que ensancha horizontes, vemos el encaje de las diversas piezas en el conjunto, y en vez de repetir patrones obstructivos sine die, introducir los cambios adecuados para acceder a un nivel de desarrollo más alto.
En lo que hacemos, como lo hacemos, en las pretensiones, en las conexiones establecidas, es donde está el verdadero desafío, el propósito de nuestros esfuerzos. La atención constante de todos los movimientos propios y ajenos, con su incidencia, son evidencias a descifrar, pero esto exige preparación y voluntad de mejora permanente; en caso contrario ni veremos el porqué ni nos servirá para avanzar.
Proceder siempre de la misma manera, sin el anhelo de progreso, nos estanca en un contexto estrecho, y lo que hace es consumir el tiempo sin beneficio.
A lo largo de los años es mucho mayor el tiempo malgastado que el tiempo aprovechado. Actividades insubstanciales, entretenimientos que no llenan en ningún sentido, conversaciones inútiles, potencial desaprovechado al no incrementar conocimientos ni adquirir nuevas habilidades, criterios que no se modifican por falta de nutrición, limitando el entendimiento y el acceso a posibilidades diferentes. Miles de dias vividos y probablemente solo algunas decenas han sido aprovechados, pues el resto es simple repetición, rutina y aburrimiento mientras no se forge un intenso deseo de transformar la naturaleza inferior en naturaleza superior, mediante un objetivo y trabajo espiritual que nos catapulte más allá y más arriba en todo lo ejecutado.
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