sábado, 15 de septiembre de 2018

IRRESPONSABILIDAD PROYECTIVA

En esta sociedad rodeada de inmaduros, los unos y los otros se acusan mutuamente de hacer esto o aquello sacándose de encima la responsabilidad.
Vemos a diario políticos incendiarios que van encendiendo fuegos allí donde interesa, mintiendo, manipulando e inventando relatos de ciencia ficción para generar un clima de crispación que favorezca unas determinadas pretensiones. Y con un cinismo extremo dicen que son los otros. Es como aquel ladron que una vez atrapado con la cartera y el dinero en la mano quiere hacer creer que le han tendido una trampa.
Ir proyectando lo que se dice y hace traspasándolo al adversario no cola de ninguna manera. Tal vez los más incautos y los que piensan como ellos se lo traguen, pero la táctica de agresión, menosprecio o ninguneo de aquellos que sencillamente son diferentes, es la evidencia de lo que son en realidad detrás de un lenguaje y maneras de pandillas de suburbio.
Cada uno es responsable de las palabras pronunciadas y de las acciones llevadas a cabo. No se puede estar todo el dia diciendo que el otro es un malvado y yo un santo. Que mis argumentos son los válidos y los que no se ajustan a estos se han de eliminar como sea. Que yo soy el demócrata cuando solo hago que reprimir, coartar, condicionar y prohibir la disidencia, y los que se muestran abiertos, dialogantes y respetuosos resulta que son unos delincuentes.
Enredar, engañar, tergiversar, querer imponer a toda costa unos patrones saltándose la ética, la moral y las normas más elementales de civismo, indica la tipologia social apoyados por una masa que secunda la táctica de confrontación.
En una sociedad sana se debaten ideas, no se tiene miedo de afrontar retos, se respetan las diferencias.
En una sociedad enferma hay abusos de poder, unos tienen privilegios y otros son maltratados, puedes defender una idea pero no aplicarla si va en contra de l´establshment.
El comportamiento cavernícola tal vez haga ganar votos a corto plazo, pero a la larga los conflictos de fondo solo se pueden resolver con sensatez, ecuanimidad y afán de justicia. Todo lo que no sea esto es imponer la fuerza bruta sobre la inteligencia.

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