martes, 28 de enero de 2025

HEMOS DE SER IGUALES POR DENTRO Y POR FUERA

Físicamente somos de una manera por dentro y de otra por fuera. Ser iguales por dentro y por fuera es armonizar contínuamente la idea y la acción, de la abstracción a la concreción. Las ejecuciones pasan en el medio y requieren herramientas sólidas para una densificación de lo que inicialmente es un proyecto. Hacemos para tener y el tener se ha de enfocar en ser. Cuando lo interno y lo externo se conjuntan es cuando podemos conseguir resultados favorables.                                                                                         Lo que queremos es lo que hemos de ofrecer. Si queremos paz no podemos hacer guerra. Si queremos afecto no podemos ser agresivos. Entre lo deseado y lo que hay, cuando el cometido conduce a tensiones y conflictos es el exponente de un desajuste entre lo pensado, el componente emotivo/sentimental y la acción ejecutada.                                                                                                                                              La atención se centra en lo externo. Mundanismo, materialismo, ejercen una atracción que nos hace estar constantemente en la periferia desconectados de nuestro centro, y como lo transitorio y ajeno a nosotros no puede llenarnos con lo que realmente necesitamos, entonces se forja un vacío interno que solo podremos saciar con objetivos desinteresados que nos hagan salir del círculo reiterativo repetitivo infructuoso preocupandonos en ofrecer servicios útiles para otros.                                                                 Ser iguales por dentro y por fuera, es equilibrar objetivos y demandas internas y externas. Ser iguales por dentro y por fueraa es mostrarnos sinceros, verdaderos, entre lo que emerge de lo más profundo y las evidencias más remarcables. Ser iguales por dentro y por fuera es velar por nuestra calidad y tambien por la del prójimo.                                                                                                                                                  Queremos demasiado fuera y muy poco dentro, empujados por las necesidades primordiales que limitan y condicionan. En la búsqueda de subsistencia no es posible la trascendencia que nos conecte con nuestra esencia más auténtica desvelando el propósito de vida que es mucho más que mantenernos físicamente.     La trama sucede en lo denso, pero el impulso ha de brotar de lo sutil. Los esfuerzos se manifiestan en el exterior, y la conducción y la fuerza han de surgir del interior. Seremos iguales por dentro y por fuera cuando sea tan importante la realización expresada en lo material como los anhelos de desarrollo espiritual

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