Somos por que tenemos, tenemos por que somos. No se pueden separar por que representan el impulso y la manifestación. El ser es el impulso desde lo invisible, y el tener es lo visto en lo visible de las aptitudes y recursos. Queremos ser y queremos tener, que los esfuerzos tengan un objetivo más allá de subsistir físicamente. Todos somos diferentes con su nivel evolutivo, pero todos hemos de luchar para cubrir carencias y dependencias. El no tener en la búsqueda del tener es el motor de superación obligandonos a constantes intercambios de oferta y demanda. El tener ha de ser útil, que ejerza un servicio, y por tanto hemos de preguntarnos : ¿ qué queremos tener ? ¿ para qué lo queremos ? ¿ qué uso haremos ? La sociedad nos empuja a tener por las necesidades constantes, y atender estas necesidades hace que no pensemos en nutrir las necesidades del ser. El tener es para el desarrollo externo, el ser para el desarrollo interno, con la diferencia que el tener va y viene, con altos y bajos para dejarlo todo finalmente. En cambio, el ser son los valores eternos, inalterables, que siempre nos acompañan dando sentido a los esfuerzos y a las experiencias para ir mejorando nuestras expresiones. Sumergidos en lo material, debiendo obtener subministros diversos, limitados y condicionados por obligaciones para conseguir recursos, no se toma conciencia de los bienes intangibles sencillamente por estar demasiado ocupados en lo elemental donde la mayoria no ha forjado internamente el anhelo de vivir por unas pautas y un objetivo espiritual. El tener ha de ser el reflejo de lo que somos. ¿ Predominan las virtudes o los defectos ? Lo que emerja de dentro mostrandolo fuera con sus consecuencias, y depende de nosotros dar la orientación y expresion oportuna si queremos que prevalezca el bienestar. El tener ha de proporcionar lo indispensable para disponer de autonomia y acceso a una calidad, con las medidas adecuadas ni demasiado ni poco. Tener no es la finalidad, es el intermediario entre lo interno y externo, dar forma a los talentos en un encaje entre lo personal y colectivo. Primero nos centramos en tener para aprender, ofrecer servicios y disponer de lo preciso. De la madurez a la vejez los intereses materiales se reducen por que es el tiempo de enfocarnos en el cultivo individual con el verdadero propósito más allá de una vida mundana y de unos bienes materiales.
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