jueves, 30 de agosto de 2012

LOS PELIGROS DE LA COMODIDAD

El género humano ha buscado siempre la comodidad, aquello que facilitara la acción, pues estamos inmersos en diversas tareas cotidianas, y cuanto más prácticos sean los instrumentos y su funcionamiento, mejor nos sentiremos haciéndolos servir.
Comodidad es sinónimo de calidad, de servicio útil, de goce. Conseguirlo exige observar sujeto y objeto, constatar las necesidades o deseos, y encontrar los materiales apropiados que se ajusten al objetivo.
La comodidad se ha de crear. En cualquier ámbito estamos rodeados de aparatos, cada uno con una función, los cuales hacen de intermediarios entre nuestras pretensiones y su aportación.
Gradualmente hemos ido pasando de una vida rural manual, con grandes esfuerzos físicos, a una vida social mecanizada donde se ha reducido al mínimo els uso de la fuerza. Sin duda es un avance por las prestaciones, rapidez y la comodidad extendida en todos los sectores.
Estamos diseñados para estar activos, y si antes era un exceso en demasiado, ahora lo es por poco. Hemos de aprovechar la técnica y lo que nos ofrece, y a la vez las vias pertinentes que incrementen el movimiento a través de ejercicios, de un entrenamiento que nos mantenga ágiles y en forma. El sedentarismo conduce a la atrofia, y lo que de entrada parece cómodo por el no esfuerzo, al final se acaba convirtiendo en incomodidad por la pérdida de movilidad, deterioro y peligro de sobrepeso.
No todo lo que pensamos será cómodo lo es. Si las facultades menguan en algun sentido, con sensación o constatación de desgaste por inacción, el supuesto beneficio se convertirá en perjuicio.
La mejor manera de preservar las condiciones óptimas es a través de un uso regular. Es esencial mantener a diario una actividad mental y física para estar atentos, concentrados, movernos ágilmente, y sobretodo preservar la capacidad de respuesta pensando y actuando, nuestras herramientas más importantes para la autonomia y ejecución de lo pretendido.
Comodidad en los utensilios facilitando el trabajo, acompañado de un dinamismo que mantenga el orgamismo en buenas condiciones.
Hemos de fijarnos retos que nos hagan salir de nuestra zona de confort, pues el progreso viene mediante movimientos que originan cambios. El conformismo de quedarnos como estamos, no emprender riesgos por el miedo a perder lo actual, en realidad es una comdidad incómoda, pues el estancamiento va deteriorando, y si no se toman medidas de revulsivo lo que se produce es una muerte lenta por la inacción.
El inmovilismo que frena es un obstáculo, limita, condiciona, es el miedo a lo desconocido, a no querer arriesgar lo viejo por lo nuevo, a pesar de que pueda ser mucho mejor y dotarnos de condicionese más satisfactorias. Y todas estas " supuestas comodidades " acaban convirtiéndose en grandes incomodidades.

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