Estar centrados es conectar con nuestro núcleo vital, que permite pensar, sentir y decidir eficazmente por la claridad surgida desde el interior.
Vivimos dentro y fuera, en el centro y en la periferia, pero es fundamental conseguir el desvelar interno que nos indicará la manera de proceder gracias a una visión nítida, a unos objetivos definidos y un debido planteamiento cara a un positivismo final.
Estar centrado es primordial para unos intercambios armónicos, y a pesar de actuar en la periferia la guia ha de venir de la conexión interna. Si estamos descentrados cometeremos errores por unos criterios desencajados.
El centro es la parte más auténtica en nosotros, debiendo procurar el cultivo oportuno de condiciones para que las diversas acciones a encarar sean resolutivas.
Estamos en una especie de circuito cerrado, donde lo propio y lo ajeno efectúan constantes intercambios en la dependencia mutua de otros para el sostenimiento individual. Por tal motivo es preciso dotarnos de la máxima formación para entendernos y entender el circundante a fin de establecer vínculos cordiales en beneficio de todos.
Si no instauramos un equilibrio, en vez de luminosidad habrá oscuridad, donde la coherencia y la incongruencia entablaran un conflicto, siendo de difícil solución si el discernimiento no adquiere preponderancia.
Estamos sometidos a factores previstos e imprevistos, y afrontarlos en condiciones requiere serenidad y perspectiva.
La agitación, manca de lucidez, la precipitación, puede conducir al abismo, donde la misma ceguera impide ver el origen y los desencadenantes.
Conectar con el centro es esencial, hemos de saber si lo que pensamos, lo que sentimos, si los propósitos son nobles, y hacia donde nos encaminamos. La responsabilidad recae en nosotros, y las consecuencias estaran en consonancia a lo que hagamos.
El centro es la referencia, el preludio, la ordenación de ideas que se ha de trasladar a la periferia mediante concreciones tangibles. Si en el centro hay claridad, buenas intenciones, objetivos correctos, el resultado se evidenciará en lo plasmado externamente. Decantar la balanza hacia lo que nos sea favorable o desfavorable depende de la fuerza y potencial interno.
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