Las relaciones son tan variadas como diversas al no haber nadie igual. La forma de pensar, de valorar los intereses individuales, el carácter y un conjunto de influencias externas, crea un microcosmos en cada uno, y al ser egocentricos estamos convencidos que nuestros argumentos y maneras son las óptimas.
Si hay alguna cosa realmente complicada es saber relacionarse con otras personas procurando el mejor entendimiento posible. El planteamiento de lo que se quiere, la consideración hacia implicados directos o indirectos, deberían estar siempre claros para que las palabras y los movimientos generen la máxima concordia. Si no es así es por centrarse desmesuradamente en la propia auto satisfacción, y a partir de aquí empiezan todo tipo de conflictos.
Hay personas con quien sintonizamos y otras no, es una cuestión de afinidad, y dentro de la afinidad tambien hay discrepancias en ideas, gustos o en el proceder. Las relaciones no mantienen una línea recta, hay oscilaciones por que los mismos integrantes modifican criterios, las tendencias cambian y el proceso evolutivo es diferente en todos.
La pretensión de cualquier relación es la armonía, ya sea asidua o esporádica, armonía para que los intercambios tengan sentido, provecho y propósito en mayor o menor medida. Por esto es primordial una confluencia, un nexo que acerque las dos partes para que cada una aporte parte de sus recursos, bien se trate de dinero, conocimientos, afectuosidad o algun tipo de ayuda física.
En las diferentes interacciones establecidas habrá vínculos con que nos sentiremos cómodos, donde el entendimiento se producirá sin esfuerzo. Otras, por diferencia de intereses, de carácter, de formación, provocaran tensión. Y un tercer grupo que no nos hará ni frio ni calor,, donde no nos sentiremos ni cercanos ni distantes, ni bien ni mal, sencillamente por no haber puntos de conexión que faciliten algun tipo de intercambio.
En una misma relación, segun la época o el momento, la podemos experimentar con armonia en ocasiones, con tensión en otras y tambien con indiferencia.
Los diferentes cambios de cada uno a lo largo del tiempo, discrepancias, la manera de sentirlos por como se muestran, van determinando la proximidad o distancia.
La tensión es producto de divergencias y la indiferencia una ausencia afectiva. Si queremos preservar vínculos, independientemente de las transformaciones particulares, hemos de observar las virtudes de los otros, y así con una visión constructiva impregnada de sentimiento será factible encontrar una armonía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario