Hay dos vertientes de la crítica : con el objetivo de mejora, o por un desacuerdo que saca a relucir mermas, incorrecciones, o por el contraste de deseos o ideales contrarios.
La crítica para un fin edificante se ha de hacer a través de la experiencia y un discernimiento cuidadoso, con la finalidad de enmendar acciones substituyéndolas por otras más óptimas. Esto sucede principalmente de padres a hijos o de maestros a alumnos, donde la mayor preparación permite indicar pautas más idóneas para un beneficio posterior.
Después está la crítica de acuerdo a los propios puntos de vista. Si alguien hace algun gesto o cosa que no encaja con nuestra singularidad, se muestra rechazo con palabras que pueden ser más o menos duras.
La crítica implica juicio de una actitud, de unos hechos, y en cada caso se ha de ver la posible repercusión para comprobar si la persona que critica lo hace con fundamento, o sencillamente por no ajustarse a su código particular de valores.
¿ En base a qué se critica ? ¿ A un ideal de pureza, de armonía ? ¿ El que critica es perfecto ? Si quien critica no es suficientemente correcto, no tiene derecho a querer que otros hagan lo que el mismo es incapaz de cumplir. Se ha de ser coherente, justo y ecuánime.
Ante esto, teniendo en cuenta las diversas incorrecciones que mostramos todos, nadie debería criticar. Además, el propósito de nuestra existencia es saber ver la función ejercida por las sucesivas personas que se van cruzando a lo largo del camino para aprender qué comportamiento hemos de adoptar en cada área. Lo que a menudo vemos como provocación, grosería o cosas similares, es donde radica el mensaje a descifrar para ir a un nivel más alto de comprensión. Todos somos intermediarios, y detrás de lo que vemos como " criticable " se esconde un potencial de información para entender qué pasa y seguir avanzando evolutivamente.
Todos queremos lo correcto, pero según el grado de conciencia y de influencia cultural, cada uno lo interpretará a su manera, con lo que se puede criticar lo considerado incorrecto que en realidad puede ser correcto.
El enfoque egocentrico hace ver las cosas de acuerdo a los propios deseos, criticando por interés, por lo que se dice o hace, por lo que no gusta, evidenciando en bastantes ocasiones posturas infantiles.
Mostrar disconformidad contínuamente por lo más insignificante, es la constatación del bajo nivel imperante, donde lo único que se consigue es tensión sin resolver nada.
La crítica ha de ser para mejorar, para avanzar, ampliar horizontes; de lo contrario es inútil, y en este caso es mucho mejor el silencio.
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