viernes, 10 de abril de 2020

SOCIEDAD EN QUIEBRA

Todo tiene un origen, un por qué. Nada pasa por azar. Por tanto, si hemos llegado a una situación extrema es por una concatenación de actos precedentes.
El desajuste empieza en el cuerpo mental en forma de ideas o pensamientos confusos. A continuación se extiende al cuerpo emocional en forma de sensaciones, y si no son armónicas desemboca en el cuerpo físico en aflicciones de salud.
La reiteración a lo largo del tiempo de incorrecciones nos ha llevado donde estamos. La naturaleza hace mucho que nos avisa cada vez con más fuerza y frecuencia con episodios devastadores. Y para los que son neófitos, han de saber que las advertencias siempre son graduales. Primero hay un toque pequeño. Si no se hace caso viene otro de más impacto, y así se va subiendo la intensidad hasta que las señales son tan bestias que si no nos percatamos es que hemos perdido la conexión con los sentidos.
Con nuestro proceder chapucero se nos ha restringido temporalmente el libre albedrío para escoger. Tenemos hipotecada esta posibilidad por no haber hecho lo que se debía, y finalmente el orden cósmico se ha sublevado por acumulación de errores confinándonos en casa sin margen de maniobra como sería nuestro deseo. Todos sin distinciones nos hemos convertido en niños que hemos de obedecer limitados a un espacio reducido.
Recogemos lo que sembramos. Según las semillas serán los frutos. Entonces hemos de preguntarnos : ¿ qué hemos sembrado ? ¿ qué semillas hemos plantado ?
Las enfermedades son producto de bloqueos y desconexiones. Conectados al desbarajuste en muchos aspectos, la desconexión a la fuente, a lo primordial, finalmente nos ha bloqueado, produciendo el desequilibrio que rompe la armonía.
Todo lo que pasa se ha gestado dentro, constatando los efectos posteriormente. Y la contaminación atmosférica y degradación ambiental es la parte visible de lo que hemos ido haciendo con insistencia a lo largo de los años.
Un entorno cada vez más degradado ha acabado con la máxima drasticidad para que nos paremos de una vez a observar qué estamos haciendo y a donde vamos si seguimos obrando igual sin poner remedio.
Con aparatos cada vez más sofisticados, con cámaras de seguridad y un afán de control como nunca, hemos quedado fuera de juego, toda la sociedad, de ayer para hoy.
Vulnerables, frágiles, dependientes, limitados, condicionados, restringidos. Mucho a observar, mucho a reflexionar, mucho a concienciar, mucho a aprender, y sobretodo inmensas lecciones de humildad para todos que nos deberían y han de cambiar para siempre de tantas tonterias, de pretensiones absurdas y comportamientos perjudiciales.

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