Pendientes de cubrir las necesidades inmediatas ponemos la atención en temas estrictamente materiales, y centrados en la periferia nos desconectamos de nuestra parte más interna. No tenemos ideas de por qué suceden las cosas ni qué hemos de hacer al respecto. Situaciones repetitivas sin ver la causa ni como afrontarlas si no despertamos el anhelo de una vida significativa que traspase un puro subsistir. Si nos adentramos en estudios espirituales, las respuestas vienen lentamente, solo en una proporción muy pequeña. Conocer las áreas a trabajar es una parte ínfima, y escuchar o entender lo que nos conecta con nuestro trabajo específico no supone un cambio a corto plazo. Para retener el conocimiento y poder transformar lo preciso, hemos de involucrar al corazón. El corazón de los sabios de la antiguedad era del tamaño de un gran salón. La capacidad de las generaciones siguientes era del tamaño de una habitación, y actualmente es tan grande como una aguja. Con el tiempo nuestro corazón se ha degradado. Antes cuando hablabas con alguien dotado de sabiduría, si le decías que tenía un problema con la ira por ejemplo, al tener un corazón ámplio y capacidad para retener este conocimiento, podía cambiar en un momento. Hoy podemos insistir muchas veces en un tema y seguir igual. El hecho de escuchar infinidad de ocasiones los mismos argumentos no garantiza el cambio necesario a efectuar. La capacidad para retener el conocimiento y cambiar, son muy pequeños. El estudio y práctica constantes han de persistir hasta adentrarse profundamente cuando adquirimos la verdadera comprensión y madurez que pueden requerir décadas y décadas de insistencia. Cada vez que escuchamos, que entendemos, solo retenemos una pequeña fracción de esto para cambiar. Para el propósito de cambiar el corazón es pequeño, y la práctica y el recordatorio han de ser constantes. Vivir con provecho y propósito es un compromiso permanente que abarca todas las áreas en todo momento.
Este blog no pretende emular a los grandes pensadores clásicos, sino sólo unas breves exposiciones que puedan llegar a todo tipo de personas.
viernes, 26 de diciembre de 2025
viernes, 12 de diciembre de 2025
EL VALOR DE LOS INTERCAMBIOS
Los intercambios estan presentes en todo. Lo que nos permite vivir a todos los reinos desde los minerales a los humanos, son los intercambios constantes. De dentro a fuera, de fuera a dentro, de nosotros a los demás, estamos incidiendo continuamente en el entorno por nuestras emisiones. Si queremos generar paz y bienestar, ya sabemos lo que hemos de hacer : emitir buenas vibraciones en los pensado, sentido y expresado. Todos anhelamos intercambios de calidad, y si lo observado a diario está tan lejos de acercarse, es por que las palabras y acciones estan ensuciadas por deseos improcedentes y por la ignorancia que las impulsa con el malestar dejado a continuación. Intercambiamos lo almacenado en el interior en forma de ideas, criterios, valores y deseos. Si lo acumulado tiene bases sólidas expresadas con ecuanimidad, los intercambios dejarán buenas sensaciones. En cambio, si somos parciales, empujados por un interés personal, con carencias ostensibles en lo manifestado, los intercambios serán de baja calidad y a menudo estériles o derivando en tensiones según el ambiente y los interlocutores. La superficialidad social imperante por el estilo de vida, actividades y objetivos, dificulta transmitir formas enriquecedoras. El nivel expresivo se estanca cuando no hay un desarrollo incesante que expanda conocimientos y conciencia facilitando un refinamiento en las diferentes áreas donde podemos efectuar intercambios. La naturaleza y la abundancia de herramientas y medios a nuestro alcance es una riqueza que nos provee lo que queremos o deseamos. Si los intercambios de nosotros con la naturaleza, o entre humanos, está rodeada de contaminación y peligros, es por nuestra pobreza interna cegada por deseos egoistas que enturbian la visión, y creyendo que lo hacemos para nuestro beneficio en realidad es para nuestro perjuicio