Edificamos la vida en el dia a dia, y en este vamos empalmando de una cuestión a otra, la transitoriedad es la tónica predominante. El movimiento implica cambio, y por tanto es un episodio transitorio. Transitorio es sinónimo de provisional, y impulsados por unos preceptos eternos que marcan las pautas de comportamiento, el escenario donde sucede la expresión de estos es fluctuante. Así como la dualidad va ligada a la unidad, lo transitorio lo hace con lo eterno. Las partes forman parte del todo. El pasado es la base del presente, lo que hemos aprendido, las experiencias. Todo ha sido un cúmulo de episodios transitorios que conforman la unidad de lo que somos ahora. Y el futuro se edifica en un presente contínuo por los referentes adquiridos en el pasado. Las fracciones parecen estar desconectadas unas de otras, pero son enlaces de lo anterior a lo posterior a la búsqueda de una unidad. El valor de lo transitorio es como rendibilizar de manera provechosa la diversidad de secuencias y ocupaciones cotidianas para que los esfuerzos tengan sentido y objetivo. Al final del dia deberíamos revisar lo cometido para comprobar qué proporción ha sido productiva y cual malversada. La mayoría quiere vivir muchos años, pero no es cuestión de más cantidad insubstancial de fondo, sino de calidad transformadora entre lo que éramos en una época y la actual desarrollando talentos, con el afán de pulir lo preciso mejorando las expresiones contínuamente. En lo transitorio es donde se construye la trama. Se presentan oportunidades, dilemas, experimentamos sensaciones agradables y desagradables, momentos álgidos y de decaimiento. Relaciones, actividades, que empiezan y acaban, gustos que cambian. Y en esta variedad hemos de adoptar la mejor disposición atentos a los acontecimientos por que las elecciones y los desencadenantes pueden ser altamente favorables o desfavorables.
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