Todos deben pensar que la belleza es el punto principal para captar la atención y gustar. Sin duda es importante a primera vista, pero detrás debe haber algo más que lo sostenga, de lo contrario la atracción se desvanecerá con rapidez.
Lo que más atrae de alguien es lo que dice y lo que hace, al igual que puede ser el más desagradable si es grosero y vulgar.
Saber cautivar por la palabra es un arte extraido de una hábil combinación de palabras y sensibilidad que otorgan un tono de refinamiento. La educación formativa acumulada a lo largo de los años, junto a unas caracteristicas distintivas del individuo, facilitan la habilidad dialéctica. Hablar lo saben hacer todos, discursos o conferencias pueden ser más o menos interesantes, donde la seducción discursiva solo se concede a una minoria privilegiada.
Estamos cansados de escuchar políticos, famosos o a nuestros conocidos como van repitiendoses monótonamente con una previsión que lo hace aborrecedor. La obturación donde se pararon tiempo atrás sin ensanchar nuevos horizontes, es donde se han quedado, y en consequència las expresiones son las mismas.
El incremento cuantitativo y cualitativo de conocimientos y experiencias es lo que hace la vida atrayente, haciendolo así tambien para los otros cuando nos relacionamos. Por eso cuesta tanto encontrar quien marque diferencias, porque al estar absortos en trabajar y actividades cotidianas más bien banales, no se dedica tiempo al propio cultivo personal, siendo un impedimento para el crecimiento continuo al no dedicar atención.
La gente prefiere lo bonito a lo feo, lo que entusiasma en vez de lo que decepciona, lo que ilumina y no lo que oscurece, pero no se esfuerza para introducir estos anhelos en si mismo, y como es evidente tampoco lo puede ver reflejado en el exterior mientras no se genere el movimiento que lo cree.
A menudo se reunen personas y hablan durante horas, pero si repasamos a fondo el contenido de lo que han dicho, seguramente en un número elevado de casos, no se podrá aprovechar nada. Han hablado mucho pero nada substancial que valiera la pena, que hiciera reflexionar, que nos impulsara a hacer cosas, a mejorar algo. Y esto pasa cada dia, y la mayor parte de veces que quedamos con conocidos a no ser que ya los unan ideas o temáticas compartidas.
La mediocridad no se combate con mediocridad, al igual que la ignorancia con ignorancia. Si queremos introducir elementos cualitativos los hemos de atraer, y esto supone esfuerzo, preparación, y un anhelo verdadero que nos mantenga firmes en la instrucción y pulcritud para ir pasando de las formas limitadas precedentes a unas más expansivas.
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