La sinceridad es el fundamento para establecer confianza, y a partir de aqui desarrollar un vínculo. Se puede asociar la sinceridad a las raíces, lo que se edifique a continuación depende de una base consistente, y si esta es fragil no es posible construir nada con garantía. La falta de sinceridad condiciona la libre y espontánea expresión, produciendo una brecha que se ha de reparar.
El segundo punto a tener presente es la cordialidad. En la singladura de la vida todos somos compañeros, todos estamos concebidos de la misma manera, tenemos las mismas necesidades básicas y vamos a la búsqueda de bienestar. No hemos de ver a los demás como contrincantes, pues esto puede generar tensión, y en vez de cooperar fraternalmente se crea rivalidad separadora. Si nos mostramos cordiales aflora una disposición de soporte, que todos necesitamos en un momento u otro.
El tercer punto a aplicar es respeto. No se ha de menospreciar a nadie por ninguna comparación, todos merecen ser tratados con dignidad como muestra de civilidad, educación y buenas maneras.
La intensidad afectiva dependerá de cada persona y la relación establecida, pero siempre es importante una dosis de calidez que acerque uno a otro, facilitando la apertura de contacto, confianza y más proximidad.
Las relaciones no estan diseñadas para fastidiar imponiendo la fuerza, la agresividad sobre otros con el objeto de conseguir determinados fines, esto es una perversión que solo perjudica. La naturaleza como exponente de donde hemos de reflejarnos, nos enseña la colaboración de los diferentes reinos evolutivos y especies. Los animales, impulsados por una necesidad de subsistencia pueden matar con el objetivo de alimentarse, pero cuando no es así mantienen un trato respetuoso.
En cuanto a jerarquías sociales o familiares, los postulados a aplicar son exactamente los mismos. No por el hecho de ejercer un cargo o una autoridad se tiene derecho a rebajar o abusar de nadie. El rol ejercido en estas situaciones exige justamente a quien lo ocupa , constate que es merecedor de tal responsabilidad, y en consecuencia ha de dar la imagen de valía, seriedad y categoria que pide la posición; pues en caso contrario sería un absurdo, de aquí el nefasto funcionamiento de los estamentos familiares y de ámbito político/empresarial demasiado asiduamente para desgracia de todos los que recibimos las consecuencias.
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