miércoles, 19 de septiembre de 2012

FAMILIA ( I )

La familia es el punto de partida, la puerta de entrada al mundo. La base de sostenimiento que sirve de referencia, extrayendo la provisión de lo esencial para pasar del estado inicial de dependencia a la autonomia individual posterior.
Las formas de vida conocidas en la tierra se organizan mediante grupos. Desde los minerales, vegetales, plantas, animales y las diferentes razas humanas, dotandolos de un nombre, conociendo las características, peculiaridades y aportaciones en cada ámbito que hacen de señales de identificación.
La familia es análoga a las raices, los cimientos, el origen de la manifestación. Todo empieza con una idea, y a partir de aqui sigue un proceso de la abstracción a la concreción. Y así, es preciso un terreno donde afianzarse para cumplir su propósito, un terreno que ya existia préviamente, el origen del origen.
La estructura familiar se concentra en pequeños núcleos, como factor de reconocimiento y ordenamiento, pues si no fuera así se produciria una dispersión, y en el caso del género humano no se aprovecharían los talentos particulares si no se produjera la contracción en parcelas reducidas en la fase de crecimiento. Una vez se consigue un grado de desarrollo óptimo y suficiente autonomia, entonces estamos en condiciones de acoplarnos a la estructura colectiva gracias a la formación.
La familia ha de ser como un laboratorio de experimentación que nos proporciona las herramientas para integrarnos en la sociedad. El soporte que necesitamos para sentirnos seguros, de lo contrario deambulariamos de un lado a otro como una brújula estropeada.
La estructuración de clan sirve de entreno en dar y recibir, para hacerlo extensivo en el ámbito externo fuera del contorno parental.
A través del padre y la madre hemos de aprender a integrar el principio masculino y femenino en nosotros, a fin de extraer las cualidades ajustándolas en nuestras pautas de conducta.
Antes de ser padres se ha de pensar en la responsabilidad que comporta, dotándose del máximo bagaje formativo para el papel de educador y nutridor, teniendo en cuenta además, que concebir un hijo no es una decisión exclusiva de los posibles futuros padres. Tener un hijo es un acto social, pues cada uno individualmente efectuamos una aportación al conjunto, y esto se refleja en el buen o mal funcionamiento de la sociedad.
Los hijos son la extensión de los padres para garantizar la continuidad de la especie, la mano de obra que permite cubrir las diferentes y variadas ocupaciones que se encargan de hacer funcionar el engranaje de una compleja maquinaria de la cual todos somos dependientes para acceder a las necesidades básicas y otras pretensiones desde el nivel de independencia condicionada que todos tenemos en mayor o menor medida.
Nos sentimos identificados por grupos colectivos cercanos, profesionales, linguisticos u otros, que son pequeñas familias. Tanto da la distancia que pueda haber por ocupación o por ubicación, pues hagamos lo que hagamos, estemos donde estemos, todos bebemos de la misma fuente inmensa que nos permite vivir.

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