sábado, 19 de julio de 2014

INDULGENCIA - FIRMEZA

Quien persigue conseguir lo mejor no puede ser indulgente. Rebajar la exigencia reduce el potencial, obteniendo algun resultado, pero no la excelencia.
La mayoría se esfuerza por obligación a fin de conseguir alguna recompensa, sin inyectar en lo profundo de si mismos el anhelo de ser más, de aspirar a una versión cada vez mejor. Estudiar y trabajar son las herramientas para ejecutar acciones específicas y obtener un provecho, y en estas acciones es donde hemos de ser inconformistas para que los esfuerzos nos proyecten lo más alto posible.
Ser indulgente es consecuencia de una visión erronea, pues ceder a la pereza, dejar pasar faltas, escoger lo perjudicial en vez de lo benéfico, va en contra de crear las condiciones pertinentes.
La firmeza se constata con hechos, necesitando el soporte de un amplio discernimiento, ágil y extenso para que los movimientos reporten armonía en la ejecución de una tarea cuidada.
Firme y a la vez adaptable, tener claro los objetivos, atento a las improvisaciones, imprevistos y acontecimientos que puedan alterar lo previsto para ajustarnos a las circunstancias, sin perder el horizonte que nos impulsa.
La indulgencia justificada se ha de aplicar en casos concretos donde haya carencias, situaciones de emergencia, que alguna persona no disponga de plenas facultades mentales o físicas, en inferioridad de condiciones. Saber equilibrar el practicismo con misericordia para generar lo apropiado en cada caso y a cada momento.
Si queremos calidad hemos de ser exigentes, y si lo somos con otros primero nos lo hemos de aplicar en propia piel, de lo contrario no tendremos fuerza moral ni seremos creibles.
La firmeza es para mantener y crear nuevas opciones, una auto estima aplicada a todos los ámbitos que tengan que ver con nosotros. Cultivar la determinación y reforzarnos mentalmente para que las acciones acerquen a lo que deseamos lograr.
Nada se obtiene sin esfuerzo, y si alguna cosa viene sin esfuerzo tambien se desvanece rápidamente. En el mundo de la acción donde nos encontramos, lo queramos o no, nos guste o no, hemos de estar dinámicos, sabiendo que es preciso realizar para que lo movilizado vaya a nuestro favor para el bien de todos; por eso es tan importante forjar la firmeza, por las consecuencias de ahora y de mañana.
Y la misma medida se ha de aplicar respecto a otros, saber cuando decantarse en la exigencia o en la condescendencia.

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