domingo, 25 de octubre de 2015

MISERIAS HUMANAS

Los humanos parecen incapaces de ver más allá de unos intereses egoistas y las consecuencias que a corto o largo plazo ocasionaran. Ignoran la ley de causa y efecto bajo los efectos del tiempo, y al no recibir un escarmiento rápido, continuan actuando con impunidad ejecutando todo tipo de atrocidades que atentan contra el sentido común, la dignidad y las reglas más elementales de la ética.
A más tecnificación y sofisticación de las herramientas de uso cotidiano, más aberraciones, salvajismo y decisiones absurdas de los que en teoría deberían mostrar buenas maneras, coherencia, rectitud y afán de justicia. Lejos de todo esto estamos asistiendo a un ambiente de caos que en vez de menguar se esparce cada vez en más ámbitos.
Dirigentes corruptos, faltos de discernimiento y menos talla, políticos de bajísimo nivel donde sus expresiones y argumentos traspasan los límites de la indecencia.
Aquellos que ostentan cargos de poder, en empresas y instituciones, donde se mueven muchos millones, aumentan beneficios a cifras estratosfericas mientras el paro y la pobreza se generaliza en un sector creciente.
Los que han de defendernos, velar por nosotros, nos explotan, nos someten, nos limitan y nos amenazan si tan solo queremos expresar nuestras opiniones y estas no gustan a los mandatarios. Cuando ellos dicen libertad en realidad supone aplastar lo que les moleste a ellos, manipulando cifras, palabras y lo que les convenga para seguir con sus privilegios haciendo lo que haga falta sin tener la más mínima consideración ni escrúpulos ni sensibilidad.
La naturaleza es nuestro proveedor, con una inmensa riqueza, diversidad y generosidad. Es nuestro referente para aplicar en las respectivas organizaciones individuales y colectivas. El fracaso humano se constata a través de los hechos, pues la riqueza es solo para unos pocos con una pobreza mayoritaria, y por descontado la generosidad solo se observa en pequeñas dosis en actos de voluntariado, donaciones anónimas y organizaciones sin ánimo de lucro.
Todo es una cuestión de luz o oscuridad. Si impera la oscuridad, entocnes nos movemos por los bajos instintos, el egoismo, la incapacidad de distinguir entro lo correcto o incorrecto, instalando la discordia y los conflictos.
Sólo con luz se puede transformar la inmundica en pulcritud, la degradación en rehabilitación, la locura en múltiples niveles en armonia. Y por lo que sucede a diario, parece que estamos lejos de conseguirlo.

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