viernes, 14 de junio de 2024

LOS ACTOS HIRIENTES NO SE BORRAN

Nada es casual, todo tiene un por qué, y aunque no lo veamos el motivo de lo experimentado obedece a algún propósito que en algún momento tal vez descubramos o quizás nunca.                                                Toda causa tendrá su efecto, y su desencadenante nos puede retrotraer a un pasado cercano o remoto sobre determinados comportamientos. Palabras hirientes, acciones deshonestas, engaños, estafas., agresiones, maltratos diversos que podemos recibir, son para reflexionar y mostrarnos las formas idóneas de proceder para que en vez de malestar forjemos bienestar.                                                                                            Aunque tomemos conciencia de que son señales de advertencia, mensajes de aprendizaje potencial, la huella generada en nosotros permanecerá impregnada en lo más profundo como manchas inesborrables. Las palabras no se las lleva el viento, se recuerdan, se perpetuan. La intensidad de la herida por comportamientos incorrectos se minimizará, pero se mantiene el recuerdo y la pérdida de calidad, de confianza, de proximidad que habíamos tenido con alguien se desvanece.                                                    Hemos de pensar muy bien qué queremos decir o qué queremos hacer por las consecuencias posteriores. Todo cuenta, y una vez se ha exteriorizado no hay marcha atrás y queda registrado con el impacto que haya dejado.                                                                                                                                                       Las formas egoistas y insensibles son el origen de todos los desalientos provenientes de acciones y/o palabras. Cuando alguien ha de pedir perdón es el reconocimiento de un error, y lo mejor es esforzarse para no tener que llegar hasta aquí. Decimos que perdonamos al infractor, pero el hecho deja un recuerdo que perdura y queda como una mancha en el expediente y un deterioro en la relación de acuerdo a la magnitud del hecho y el resultado. A lo largo de los años se acumulan decepciones, cuando no son unos otros, cuando no son relaciones cercanas lo son otras, y al final se va perdiendo la intensidad y el goce por el camino

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