Amor y sabiduria son los dos atributos a cultivar como representantes de la luz y calor sinónimos de vida.
Vienen a ser como el yin y el yang, pues en el amor hay sabiduria, y en la sabiduria amor. Pensar y sentir, las dos funciones esenciales que se encargan de establecer conexiones como mecanismo intrínseco de nuestro funcionamiento.
El anhelo de todo ser humano es forjar una serie de condiciones que conduzcan al goce, al bienestar y la riqueza, pero debido al bajo nivel evolutivo resulta imposible, manifestándose en el comportamiento inadecuado de la gente, y en vez de generar armonia genera discordia.
El mal que impide avanzar, convertido en obstáculo, es el egoismo y la ignorancia, lo que deriva en acciones perjudiciales, siendo la fuente de todas las polémicas que se llegan a experimentar. Cambiar la tendencia nociva por una de óptima exige tomar conciencia de la actitud, percatarse de las consecuencias y querer enmendarse para el bien de uno mismo y de aquellos que se vean o se han visto afectados por negligencias.
El egoismo separa, la ignorancia limita, teniendo sus antídotos en el amor y la sabiduria, para experimentar la sensación de unidad y expansión. Y así se pueden transformar los puntales de malestar (egoismo/ignorancia) por los puntales de bienestar (amor/sabiduria).
Para disponer de equilibrio necesitamos la aportación de ambos sincronizadamente, ya que se complementan y son indispensables en la organización y ejecución de lo pretendido.
Sabiduria es el punto de referencia que facilita la adecuación de lo que realizaremos. Amor es el impulso que necesita la acción para dinamizar propósitos. Sin sabiduria no hay claridad y nos podemos equivocar. Sin amor no hay movimiento por que no hay motivación.
La sabiduria necesita del amor para que el conocimiento se aplique llegando a los demás generando proximidad. El amor necesita de la sabiduria para no ser excesivamente condescendiente, que en lugar de poner orden podria llevar al desorden por una concepción mal entendida.
La sabiduria sin amor nos haría mostrar frios ( demasiada distancia ). El amor es vulnerable si no se acompaña de sabiduria, a fin de tener claro las medidas en cada caso.
Como en otros ámbitos, el equilibrio es encontrar los términos idóneos entre rigor y clemencia, pues segun la ocasión deberemos decantarnos en una dirección o en otra.
La sabiduria se adquire desde lo intangible y la expresamos en lo tangible a través de palabras y acciones. La inspiración la recibimos de arriba y la hemos de aplicar abajo en el devenir cotidiano. El amor es la calidez que brota de dentro y queremos compartir.
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