El universo se ha creado con amor y sabiduría, y nosotros como producto y reflejo hemos de esforzarnos por adquirir estas cualidades.
La sabiduría necesita el amor para que la teoria tenga valor, consistencia y propósito. Se complementan y se fusionan, pues en la sabiduría está la manifetasción del amor, y en el amor la manifestación de la sabiduría.
De lo invisible en el origen hemos de pasar a lo visible en la expresión. Semilla y fruto. La semilla contiene todo el potencial en esencia, el fruto es la densificación de lo que era latente en la semilla.
La sabiduría son las materias primas que hemos de descifrar, extrayendo un contenido para una aplicación práctica. El amor es el proceso entre el estadio inicial y la culminación en algo concreto.
Dotar la vida de sentido, de un objetivo, es el reto, y para descubrirlo hemos de ir más allá de la superficialidad y lo físico. A través del pensamiento y el sentimiento es como podemos desarrollarnos para operar en la materia para una finalidad espiritual. Pensamos y sentimos, pero no los podemos medir ni pesar porque forman parte de una sutileza interna. Y desde esta sutileza hemos de ir creando obras y situaciones que se evidencien a través de palabras y acciones.
¿ Como obtenemos sabiduría ? A base de atención, observación, concentración, de unir los componentes que intervienen ubicando cada cosa en el lugar preciso.
¿ Como expresamos amor ? Saliendo de nosotros mismos tratando al prójimo con la misma dignidad que lo hacemos con nosotros.
La sabiduría analiza, el amor sintetiza. La sabiduría es la cerilla, el amor el fuego. Estamos formados a través de dos polaridades, masculina y femenina, y no puede haber ninguna creación sin el acoplamiento de los dos arquetipos, uno depende del otro y se alimentan mutuamente. Si uno de los dos no cumple su función se corta la fluidez y empiezan las complicaciones. Por eso es fundamental forjar el equilibrio a través de pensamientos y sentimientos, que nos indiquen como posicionarnos para que las repercusiones finales a nivel interno y externo nos conduzcan al armonía.
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