sábado, 9 de junio de 2012

SOBRE LA TOLERANCIA ( I )

Cuando escuchamos o vemos escrito " tolerancia " malo, pues detrás de la palabra hay alguien que no ha actuado con suficiente corrección.
Estos que van predicando la tolerancia en nombre de una magnanimidad, de una capacidad de empatia, de minimizar los errores, en parte es bueno y en parte es malo. Es bueno por que todos estamos expuestos a no ser siempre impecables, y no se ha de crucificar a nadie si pasa. Y es malo cuando la laxitud rebaja el nivel de exigencia perdiendo calidad.
En realidad el universo no acepta la tolerancia, y solo debemos fijarnos en lo más cercano a nosotros. Si suspendemos un examen hemos de repetirlo si hay otras oportunidades para hacerlo. Si infringimos la ley recibiremos un castigo en forma de multa o prisión según el caso.
Estamos sometidos a la causa y efecto. Según la causa será el efecto. Podemos desviarnos del camino, pero tendremos que asumir las consecuencias en forma de peligros, deterioros y malestar. - Vale la pena no ceñirse a las normas destinadas a proceder con rectitud ? Tanto da, pues hagamos lo que hagamos recogeremos lo sembrado. Si hemos obrado adecuadamente no tendremos problemas y podremos acceder a unos frutos por el trabajo hecho. Si hemos transgredido las leyes naturales que se respaldan en la armonia, nos meteremos en complicaciones, surgiran dificultades, y en lugar de frutos lo que tendremos seran pérdidas.
Se ha de ser condescendiente con quien se encuentra al inicio de un nuevo aprendizaje, precisa un rodaje a base de instrucción y práctica, y lo que no se domina al principio se podrá al cabo del tiempo. No obstante, en el proceso que va del desconocimiento inicial al conocimiento posterior, ha de haber una exigencia, pues si no es así no será posible avanzar.
La tolerancia surgida de la comprensión ha de ser puntual y con un fundamento detrás que lo sostenga, en caso contrario vendría a ser como premiar al infractor dejando via libre para que haga lo que quiera sin consecuencias.
El término adecuado en según que situaciones teniendo en cuenta los diferentes niveles evolutivos y culturales es " aceptar ". Aceptar que hay diferencias, que las facultades no son las mismas para todos, que el grado de inteligencia y sensibilidad determina la actitud, que el más sensato es quien puede entender quien lo es menos, que cada uno es libre de pensar como quiera, pero a la hora de actuar con la incidencia de nuestros actos, hemos de ceñirnos a unos preceptos para que impere la civilidad.

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