Cambiamos de ropa, de peinado, de móvil, de coche, esto no cuesta demasiado. La cuestión es : a pesar de los cambios efectuados, nosotros nos pulimos, nos percatamos de nuestras mermas, nos sentimos mejor ?
Todo lo que se puede comprar con dinero, lo efímero, podemos experimentarlo con cierta satisfacción, pero solo dura un momento. Una vez ha pasado el efecto de la novedad, aquello pierde valor al perder intensidad.
Como individuos, como sociedad, siempre estamos inmersos en conflictos, cuando no temas laborales es de relaciones, sino de salud o económicos. Es nuestra pobreza interior la que desencadena continuamente problemáticas de todo tipo, que genera desigualdades abismales, que disponiendo de una naturaleza inmensamente rica de donde nos nutrimos, resulta que mucha gente no se puede alimentar, y mucha más vive en la precariedad.
Todos queremos acceder a una calidad en conjunto, pero las mismas acciones no pueden conducir de ninguna manera en esta dirección.
Tenemos políticos donde se supone han de estar al servicio del pueblo, ser un aliado, y resulta que en realidad son delincuentes camuflados, al igual que una trepa de especuladores sin escrúpulos que pueden poner en peligro la estabilidad de lo más elemental.
Las ganancias conseguidas por la tecnologia son muy buenas para trabajar, pero una vez pasamos a otras áreas, seguimos con los mismos dilemas de hace siglos. Poco se ha modificado el carácter humano, pues sigue manteniendo formas salvajes, abusivas, destruyendo lo que convenga con tal de satisfacer unos intereses aberrantes.
Los cambios externos que puedan aportar más equitatividad, la distribución armónica de la riqueza, el acceso al desarrollo global, no nos vendrá ni por un sistema capitalista ni comunista. Solo puede ser factible por un cambio de conciencia a fondo, percatándonos que si tapamos la fuente de donde todos bebemos, todos sucumbiremos, los hiper ricos y los pobres.
El egoismo ancestral del " mientras yo esté bien, los otros ya se apañarán " ha sido el obstáculo permanente para progresar como individuos. Nunca se han resuelto los problemas porque la fuerza ha prevalecido sobre la razón, el bien personal antes que el colectivo, y manteniendo estas pautas es eternizar sin solución los conflictos.
Disponemos de valiosos instrumentos en nosotros, teniendo el libre albedrío de decidir como usarlos, que enfoque darles, observar a priori las consecuencias de las posibles pretensiones. La experiencia particular y ajena, precedentes anteriores, son referentes para organizarnos y decidir la forma idónia de proceder, donde la responsabilidad es nuestra.
Tenemos capacidades para construir grandes proezas, y tambien para grandes barbaridades, donde la diferencia para decantar la balanza en un sentido o en otro que nos lleve al cielo o al infierno en la Tierra depende del planteamiento y la acción con lo que desencadene. - ¿ Hacia donde queremos inclinarnos ?
Hasta ahora lo hemos hecho hacia el infierno, si queremos hacerlo hacia el cielo, primero nos hemos de transformar nosotros, y a partir de aqui extenderlo en la cotidianeidad externa.
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