sábado, 29 de diciembre de 2012

YO NO, ES EL OTRO

Yo no, es el otro, así es como los humanos nos sacamos la responsabilidad de encima dando por descontado que nosotros siempre somos perfectos y los otros siempre estan equivocados. Pero este planteamiento no se aguanta por ningun lado, pues si todos individualmente nos creemos perfectos, como es que el caos es la tónica imperante ?
Un ego desmedido, falta de claridad en observar y discernir, deseo focalizado en la propia auto gratificación, desconsideración hacia maneras contrarias a las nuestras, querer imponer los criterios y pretensiones particulares, todo esto es una muestra de inconciencia, de oscuridad generalizada que hace adoptar posturas de inmadurez.
Estos ejemplos se ven reflejados perfectamente en la política. La ideologia de cada partido es como si fuera la ley, y la de los contrarios es como si fueran cortos de miras. Y lo que a nivel de tu a tu origina fricciones y desacuerdos por este engreimiento de yo tengo razón y tu estás equivocado, en los políticos es yo no soy dictador, es el otro, yo no soy opresor, es el otro, yo no soy nacionalista, es el otro, yo no soy opresor, es el otro, yo no soy injusto, es el otro. Y la lista podriamos ir aumentándola, pues de temas no faltan, pero perpetuando eternamente formas impositivas, prepotentes, sin diálogo, incapaces de distinguir lo verdadero de lo falso, y querer salirse con la suya como sea utilizando métodos indignos, esto lo unico que consigue es vivir en la crispación empalmando un conflicto con otro en un ambiente contaminado que nunca se limpia por que la actitud no se modifica.
La 1ª exigencia es y ha de ser con nosotros. Si queremos generar buenas condiciones alrededor, las hemos de forjar cada uno en el interior refejándolo en las obras realizadas. Lo que no puede ser es actuar toda la vida como un niño consentido que se enfada cuando no tiene lo que quiere ni los demás le dan lo que desea en la forma o medida pretendida. Una sociedad permanentemente infantil está condenada a la decadencia, pues madurar comporta exigencias, obligaciones, proceder correctamente, respetar al prójimo, responsabilizarse de los actos y las consecuencias. Abusar de la fuerza no, ni tampoco hacer lo que se quiera con total impunidad, cargarse todo lo que desagrada, así como no ser capaz de reconocer los errores reiterativos, y para remate convertir las víctimas en los infractores. Esto es sencillamente demencial.

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