martes, 29 de abril de 2014

SUCIEDAD - LIMPIEZA ( II )

Preservar la limpieza interna y externa exige una atención continua en todos los movimientos por su incidencia. Si no estamos concentrados, si somos indulgentes en ciertos deseos, con una baja voluntad, el peligro aumenta segun la situación y la influencia.
Hemos de buscar una y otra vez sintonizarnos con lo puro, introducirlo en nosotros para que impregne todos los ámbitos en forma de amplitud y bondad de pensamiento y sentimiento expresándolo en las acciones.
El ambiente, las relaciones, lo que recibimos del exterior nos influencia a veces notoriamente y otras con sutileza, y si no estamos centrados, acompañados de la fortaleza indispensable para no quedar afectados, estaremos en peligro de ser contaminados por la suciedad ajena. Una vez se introduce en nosotros la nocividad la hemos de afrontar inmediatamente, de lo contrario la bola se va engrandeciendo con las graves consecuencias que se pueden desencadenar en forma de enfermedades, crisis y problemas diversos.
El equilibrio permanente no es posible por que la vida es movimiento, y estamos sometidos a unos biorritmos cíclicos. El fin a perseguir es la estabilidad, donde podemos experimentar todo tipo de situaciones sin alterarnos gracias a la claridad, la paz interior y la certeza de que todo acontecimiento siempre tiene un motivo para aportar mensajes y oportunidades que solo aprovecharemos si lo sabemos descifrar disponiendo de un discernimiento correcto forjado en nosotros.
La limpiea siempre reporta ventajas, debiendo extenderse más allá de las limitaciones egoistas reduccionistas que nos permitirá ver las cosas con la extensión indispensable y movernos con eficacia.
Si pedimos con fervor ser guiados por entidades elevadas, poco a poco la luminosidad se incrementará en todos los rincones de nuestra vida dotándola de la pureza que nos proporcionará los movimientos precisos y acertados a cada instante. Esto tan solo es o será posible si préviamente hemos desarrollado suficientemente la conciencia, pues la inconciencia es quien nos hace caer en la suciedad al no ver las consecuencias del abandono o de la maldad.

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