viernes, 12 de febrero de 2021

INFANTILISMO CRÓNICO

¿ Cuales son las características de la etapa infantil ? Máxima dependencia, inconciencia, ignorancia, deseo de recibir egoista y limitación global al estar en proceso de fomación. ¿ Donde nos ha de conducir la madurez progresiva ? Justamente a los factores opuestos. Los padres son la base de apoyo, y la punta de lanza para proyectarnos socialmente depende de nosotros una vez adquirimos el desarrollo indispensable. ¿ Cuantas personas adultas siguen mostrándose inconscientes por ignorancia ? Muchas. Si es así significa que las reminiscencias infantiles siguen presentes. ¿ Cuantas personas ya en edad laboral continuan auto centradas sin considerar a otros en la necesidad de efectuar intercambios equitativos en el eterno dar y recibir ? En cada época deberíamos estar en consonancia con sus especificidades, lo que no puede ser es ir incrementando la edad pero no madurar. El auto centramiento infantil es normal por las carencias, por las respuestas emocionales, pero después hemos de ser responsables de lo que queremos, de lo que hacemos y las consecuencias, y esto supone tener en cuenta la incidencia de nuestras acciones en el prójimo y en el entorno. Cuando culpamos a alguien de los sucesos evadiendonos de nuestras responsabilidades; cuando exigimos con malas maneras; cuando hemos de ganar aunque sea con trampas; cuando engañamos, exageramos, distorsionamos los hechos; cuando no se puede soportar una observación o reflexión con el fin de mejorar como si fueramos perfectos y no se tuviera que corregir nada; cuando solo nos enfocamos en el beneficio personal. Todas estas manifestaciones son un reflejo de infantilismo crónico. Quien es realmente maduro es serio, responsable, asume las consecuencias de lo cometido, no busca excusas sino soluciones, y en lugar de quejas se focaliza en expandir horizontes en lo experimentado ¿ Cuantos siguen aún en la infancia ? Más de los imaginados. Y lo peor es que los involucrados no creen que sean ellos.

sábado, 30 de enero de 2021

ENTRE LA CERTEZA Y LA INCERTIDUMBRE ( II )

Inmersos en la dualidad vamos encarando el dia a dia entre la certeza y la incertidumbre. Tenemos la certeza que hemos de afrontar unas tareas específicas, sabemos como hacerlo, pero mientras el hipotético futuro no se convierte en presente, se mantendrá la incertidumbre de como se desarrollarán los hechos. La certeza es unidad, lo verificado, conocido. La incertidumbre es dualidad, puede ser que si puede ser que no porque no ha culminado o no se ha comprobado. Queremos seguridad, pero lo sometido a movimientos y cambios no se puede asegurar. Lo que es permanente, indestructible, refuerza la confianza por que es previsible. Lo sometido a oscilaciones, no controlable por nosotros, dependiendo de la naturaleza u otras personas, inevitablemente nos mantiene en la incertidumbre. Empezamos la jornada con unos propósitos, un dia nuevo para llenar, pero no sabemos que pasará, qué imprevistos se pueden presentar, y de lo planificado qué se ejecutará y qué no. Las condiciones del momento se ajustan y reajustan contínuamente. En un segundo aquello que era firme, sólido, consistente, puede deteriorarse o desaparecer. Nuestra vida está hecha para efectuar enlaces constantes entre lo dejado atrás y la novedad siguiente no garantiza una perdurabilidad. Ahora estamos aquí presentes y mañana no sabemos si seguiremos en este mundo. Todo es transitorio, provisional, pero hemos de proceder de acción a acción, de un ámbito a otro en un eterno presente cambiante. La certeza adquirida por conocimientos y experiencias son los recursos utilizados en los propósitos, y a medida llenamos los vacíos, la incertidumbre pasa a certeza. Los preceptos espirituales son intangibles, y los constatamos mediante las vivencias y los resultados. Sirven de referente, son permanentes y eternos, siendo un puntal de certeza al comprobarlos una y otra vez. Las acciones cometidas con finalidades materiales se han de apoyar en principios espirituales. Los principios nos dan la certeza, el proceso en marcha es incierto, con la certeza de que el resultado estará en consonancia al acercamiento o distancia respecto a los principios básicos.

sábado, 16 de enero de 2021

ENTRE LA CERTEZA Y LA INCERTIDUMBRE ( I )

Por más planificaciones en mente, hemos de ir llenando el dia mediante conocimientos y recursos previos, Vamos a buscar lo que no tenemos por lo que tenemos, la incertidumbre por la certeza de como proceder. La certeza la obtenemos de lo experimentado y el resultado acontecido. Los precedentes sirven de apoyo. La incertidumbre puede ser un proceso en marcha inacabado con factores externos no controlables, los cuales comportan no saber como puede terminar aunque se tengan claras las directrices. Así como la certeza son evidencias de un pasado observadas en el presente, la incertidumbre es lo no culminado y el futruro. La verificación nos permite la certeza, y lo contrario la incertidumbre. Tengamos más o menos conciencia, todos sabemos que hay unas directrices que sirven de referente para poder actuar de la mejor manera en el acoplamiento entre la individualidad y colectividad. Si seguimos los postulados procurando ser correctos, entonces la certeza de que la ley nos acompañe prevalecerá. Por el contrario, las transgresiones tanto materiales como espirituales, tarde o temprano supondrán consecuencias adquiriendo una deuda a pagar. La incertidumbre es que no sabemos cuando ni como ni en qué proporción. La certeza pide pruebas : pesar, medir, ver, pues de no ser así entramos en el terreno de las suposiciones, y si no se concretan en hechos se queda en especulaciones. La certeza quiere demostraciones tangibles, saber con que se cuenta y como acoplarse en cada caso. La incertidumbre pasará a certeza a base de concreciones. Por más conocimientos y dominio en algun tema, si el contexto precisa la intervención de terceros o el medio, la incertidumbre siempre estará al acecho. La dependencia de factores externos nos hace vulnerables y nos mantiene en la incertidumbre sobre lo que obtendremos a corto o largo plazo. Nos debatimos contínuamente entre la certeza y la incertidumbre por que estamos inmersos en la transitoriedad, y no es posible escapar de esta dualidad entre lo que está claro y lo que no.

sábado, 26 de diciembre de 2020

ADIESTRAR LA PACIENCIA ( II )

Encarar asuntos cotidianos con paciencia es un entreno sin final, pues habitualmente se van presentando situaciones que precisan la adopción de posturas serenas. La paciencia depende de muchos factores, y en el encaje entre lo que queremos o querríamos y lo que es, entran en juego múltiples componentes. El temperamento innato es quien facilita incrementar o reducir una respuesta paciente. Hay personas casi inmutables y otras nerviosas con dificultad de encaje ante adversidades. El ámbito cultural es muy importante según la proporción de comprensión o de ignorancia al afrontar segun que retos. Ver con más amplitud permite un enfoque dotado de más posibilidades, que de no tenerlas puede dar lugar a precipitarse. No por el hecho de tener más estudios implica más facilidad para mostrar paciencia, en ocasiones es al revés, pues al ver las carencias se puede ser impaciente justamente para enmendarlo con rapidez. El apartado ricos/pobres, tambien hace tomar las cosas de manera diferente. Los acostumbrados a demoras, servicios deficientes, posposiciones resolutivas, de tanto experimentarlo acaban forjando paciencia a la fuerza. Los ricos con capacidad de selección y elección, son más propensos a impacientarse cuando los hechos no van como quieren. No todo lo que queremos puede ser ni tampoco conviene en algunos casos. La paciencia es un barómetro de nuestras respuestas, donde hemos de saber hacer restricción si la ocasión lo requiere, no precipitarse en decir o hacer según qué, adecuando los deseos personales al medio y circunstancias. Aceleración y rapidez no encajan bien con paciencia. El sentido de la medida y precisión pide un ritmo más pausado, porque en definitiva de las acciones pretendemos un beneficio, una utilidad o una satisfacción en algún término. Más años han de comportar más experiencias, ver más ámpliamnte los pros y contras que en definitiva es la aportación implícita contenida en la paciencia.

sábado, 12 de diciembre de 2020

ADIESTRAR LA PACIENCIA ( I )

Adqurir paciencia es una cuestión de tiempo, que solo se puede lograr cuando aceptamos que lo deseado no depende únicamente de nuestra voluntad, sino de un acoplamiento entre lo aportado individualmente y el medio de acción. Es un reto para el auto centrismo humano acatar que las cosas no pueden ser siempre como queremos. En el momento actual los acontecimientos tal vez no son como nos gustaría, pero siempre forman parte de un engranaje mayor dificil de entender donde no hay más remedio que adaptarnos contínuamente a un sin fin de situaciones fuera de nuestro dominio. Aumentar la paciencia es bajar la voz del ego, entender que hemos de encajar con el colectivo desde las respectivas individualidades, que el entorno no gira alrededor de nuestros caprichos. Y entre lo anhelado y lo que ahora es posible se ha de forjar la paciencia. El ámbito que más nos pone a prueba la paciencia son las relaciones. Nadie piensa ni siente ni actua de forma idéntica, y en vez de imponer criterios cerrándonos a diferentes alternativas, para el beneficio de ambas partes lo mejor sería contrastar la diversidad para ampliar horizontes. Es habitual estar convencidos de estar en lo cierto en lo que exponemos, por que de no ser así el discurso y el enfoque sería otro. Y aquí es donde radica principalmente la fuente de conflictos, incapaces de ponernos en el lugar del otro y menos aceptar lo diametralmente opuesto a nuestras convicciones. Tenemos unos vínculos inevitables por asiduidad, con unos nos entendemos mejor y otros no, pero tanto unos como otros, son justo los que precisamos, y a menudo aquellos que más irritan es donde encontraremos el aprendizaje y beneficio posterior si en lugar de responder desde el ego desgranamos los mensajes aprovechandolos para instaurar posturas más pertinentes. Paciencia es saber esperar, que cada cuestión tiene un tiempo más o menos largo de desarrollo, que dependemos de otros y el medio de acción, que somos limitados, y si fluimos con el universo y un orden más allá de lo comprensible, entonces la paciencia siempre nos acompanñará.

jueves, 26 de noviembre de 2020

PEDIR PERDÓN. ¡ Y DEPUÉS QUÉ ! ( II )

Tantas veces como queramos podemos decir " perdón " y esto no modificará en absoluto el episodio. Excusarse es reconocer que no se ha sido suficientemente cuidadoso, es el primer paso para enmendarse, y la corrección en sucesos posteriores, será el verdadero valor. ¿ Qué es punible y qué no ? ¿ Qué es ofensivo y qué no ? ¿ Por qué conceptos se ha de pedir perdón ? No haber calculado unos movimientos con precisión. Algunas palabras desacertadas, impetuosidad, falta de experiencia, falta de discernimiento, desconsideración, muchos pueden ser los motivos que hacen expresarse de manera no armónica. Un ego ofendido por sensibleria no merece excusas, lo que ha de hacer es madurar y ver en perspectiva. Aquellos prepotentes, supremacistas, cuando alguien no dice o hace lo que ellos quieren exigiendo las mil y una rectificaciones mientras ellos abusan y maltratan encontrandolo un hecho normal. De todas las aberraciones que les gustaría llevar a cabo, eso si es para excusarse. Los mismos patrones se repiten dia a dia por que desgraciadamente el egoismo y la ignorancia estan enquistados en la sociedad, y constatamos como dia si dia tambièn, la mediocridad deteriora los vínculos, y en vez de aportar soluciones incrementa los conflictos. ¿ De qué sirve decir perdón para quedar bien si lo que se necesita es un cambio de comportamiento que siempre esperamos y nunca llega ? Decir o no decir perdón no borra lo acontecido. Desde lo más insignificante a lo más relevante que haya ocasionado una rotura de armonía, si tenemos ganas de mejorar, somos ecuánimes y estamos dispuestos a esforzarnos, la discordia puede ayudar a ser más precabido adoptando medidas más idóneas La superficialidad y la inconciencia privan de ver con la debida claridad y extensión, siendo la causa de las banalidades que nos rodean. Todo cuenta y tiene una incidencia, y cuando no se sabe medir el impacto de lo que se dice o se hace, pasa lo que pasa. La atención en el presente ha de facilitar ajustar parámetros mostrándonos más pulcros en lo que manifestemos, evitando tener que pedir perdón por disonancias por la implantación de lo correcto.

jueves, 12 de noviembre de 2020

PEDIR PERDÓN. ¡ Y DESPUÉS QUÉ ! ( I )

Cuando alguien pide perdón es por que se ha producido un error, una negligencia, un golpe, palabras desacertadas u otros motivos donde el infractor reconoce el malestar o perjuicio tomando conciencia con empatía que impulsa al sujeto a excusarse. Hay incidencias menores, de tamaño medio o grande, de acuerdo a la particular valoración de cada uno. El mucho o poco o nada depende de lo considerado importante y/o significativo Al no poder hacer marcha atrás no se puede restituir lo dicho o hecho con lo que haya comportado. Si hemos caído por un empujón, si nos han roto un vaso, si nos han humillado, diciendo perdón no modifica la experiencia. La pregunta es : ¿ se habría podido evitar ? Si todo lo que pasa tiene un propósito, seguramente el agredido y el agresor necesitaban hacer este papel de víctima y verdugo para tener la oportunidad de observar en profundidad donde puede estar el origen, desvelarlo y poder enmendar lo preciso. ¿ Acción de ida o de retorno ? ¿ Karma pagado por el agredido o karma nuevo para el agresor ? Deberemos averiguar comportamientos precedentes, formas de actuar, relaciones, que nos hayan llevado al episodio. Hay un doble reconocimiento cuando se dice perdón. La incorrección y la afectación de quien lo recibe. Si era para liquidar deudas pendientes, en vez de enojarnos por la molestia deberíamos agradecer al infractor la oportunidad de liberarnos de cargas de las cuales tarde o temprano de una u otra manera era conveniente deshacerse. ¿ El agresor lo es realmente ? ¿ El agreddo lo es realmente ? ¿ O es restablecer una armonía ? La duda puede planear, y es cuestión de seguir un proceso de acontecimientos de lo que hayamos manifestado. Incidentes insignificantes o relevantes, son señales. Hemos de estar atentos a los movimientos y a las posibles consecuencias. Los desajustes han de servir para tomar medidas de precaución gracias a la experiencia. Las formas chapuceras se han de aprovechar para reconducir expresiones o acciones. Pedir perdón es un buen sintoma que el infractor reconoce el error y su incidencia. Enmendarse es la aportación de concienciarse, pasando de la incorrección a la corrección. Cada episodio no impecable es una oportunidad para incrementar la atención, aprender y calcular mejor lo que decimos y hacemos.