Lo mostrado en el exterior aflora de lo interior que se ha almacenado anteriormente por un conjunto de experiencias influyendo en nosotros de acuerdo a como lo hemos recibido, el agrado o desagrado y los propios intereses que deciden el tipo de respuesta. Lo visible y lo invisible, lo interno y externo conforman nuestra manera de ver el mundo por la concepción que nos forjamos de nosotros, de otros, y lo que creemos desde la posición particular como han de ser las cosas convencidos de verlo claro. Pasa a menudo que lo considerado apropiado o correcto no lo es por la repercusión posterior, y aquí se inician los conflictos : por una visión y criterios erróneos, y por el afán de satisfacer intereses egoistas. Demasiado enfocados en lo externo y en ganancias materiales, y muy poco en lo interno y el desarrollo individual. La guia sobre lo que queremos y como actuar para instaurar armonía, se ha de madurar observando el máximo de referentes para un encaje óptimo entre lo personal y ajeno. Si prevalece la ganancia personal desconsiderando acciones perjudiciales en alguien, ya es una muestra de empobrecimiento interno, pues lo que origina tensiones, polémicas y malestar desemboca en conflictos. Lo que vemos contínuamente en tantos frentes son las miserias interiorizadas a la búsqueda de unas pretensiones injustificables para saciar unos deseos enfermizos. Una sociedad falta de ideas claras que se equivoca una y otra vez por querer lo que no corresponde, y con la oscuridad imponiéndose a la luz, se toman decisiones erróneas que solo perpetuan el malestar. Ganar, tener, para mi beneficio, patrones que conducen al propio empobrecimiento como individuos, y el impacto se esparce en el colectivo. El género humano con un potencial desconocido podría obrar maravillas, y en cambio dejándose guiar por instintos primarios se convierte en un desgraciado imposibilitando las condiciones que anhela la mayoría por la perturbación de las acciones cometidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario