viernes, 25 de septiembre de 2026

FORMA, SENTIDO Y VALOR

Los objetivos que nos vamos fijando han de tener un sentido que impulse a dinamizarnos, por lo tanto un valor, pues si no está implícito dificilmente será una motivación. Y la forma podríamos exponerla como el producto acabado denso o sutil de lo realizado entre un inicio y un final.                                                    Como siempre cada cual es distinto, tiene sus criterios, inmerso en unas condiciones y características para dar prioridad a unas cosas y siendo indiferente a otras, al igual que en casos opuestos. ¿ Qué tiene valor ? ¿ Qué sentido tiene o tendrán determinados propósitos ? ¿ Qué forma acabará tomando la puesta en marcha ? El sentido viene a representar formularse el por qué. La utilidad y posible beneficio de lo que nace como una idea en la abstracción que puede concretarse en hechos. El valor es subjetivo, depende del contexto, de la aportación específica, de la importancia otorgada individualmente. Y la forma es densificar lo que ha pasado de un pensamiento invisible a una evidencia visible. A nivel particular hemos de dar forma a lo aprendido. De una teoria a la práctica, unos conocimientos almacenados para adquirir recursos y efectuar intercambios de oferta y demanda. El sentido es lo que haremos y nos servirá en el momento preciso con el aprendizaje, que de acuerdo al resultado supondrá un valor. Los proyectos se enfocan con un sentido convencidos de un valor, y construirlos dando forma es lo que manifestará el sentido y el valor. 

viernes, 11 de septiembre de 2026

LO QUE APORTAMOS Y NOS APORTAN

Lo mostrado de forma visible y invisible, lo tangible y intangible, es lo que aportamos. Y exactamente en la dirección opuesta. Nuestro desarrollo depende del intercambio de aportaciones. Disponemos de recursos físicos y mentales que sirven para proyectarnos y acercarnos a la consecución de propósitos. Las diversas dependencias nos obligan a buscar en otros y en la naturaleza las coberturas indispensables, y asi entramos en una rueda constante de aportaciones mutuas.                                                                           Las aportaciones pueden venir de tres factores. Lo que pensamos, sentimos y hacemos. Ideas, palabras, forjadas por lo que hemos aprendido, por la visión particular y el potencial de ver en perspectiva. Lo que sentimos toca a las emociones, a la identificación con otros, la proximidad afectiva o ideológica, nexos de conexión. Y las acciones que son un compendio entre un planteamiento, un deseo y la ejecución.            Según afinidades o disonancias, podemos aportar bienestar a alguien por lo que manifestamos, y exactamente lo contrario con quien puede estar a las antipodas de lo que expresamos. Lo recibido por parte de otros puede acercar o separar, entrando a colación los gustos y valores personales. La respuesta a las aportaciones externas es una cuestión de sensaciones. Si nos sentimos cómodos o incómodos, relajados o tensos, y esto depende de la sintonía, de la proximidad entre ambos de lo que pensamos, sentimos y hacemos o queremos hacer.                                                                                                                          Podemos aportar beneficios o pérdidas, ventajas o inconvenientes. No obstante, lo que en principio puede parecer adverso, a lo largo del camino a menudo conduce a un contexto mejor donde préviamente se habian de pasar ciertas pruebas.                                                                                                                    Cada uno aporta una singularidad única, por lo tanto es una oportunidad descubrir las aptitudes y aprovechar estas dentro de la diversidad ofrecida en todos nosotros.