Los objetivos que nos vamos fijando han de tener un sentido que impulse a dinamizarnos, por lo tanto un valor, pues si no está implícito dificilmente será una motivación. Y la forma podríamos exponerla como el producto acabado denso o sutil de lo realizado entre un inicio y un final. Como siempre cada cual es distinto, tiene sus criterios, inmerso en unas condiciones y características para dar prioridad a unas cosas y siendo indiferente a otras, al igual que en casos opuestos. ¿ Qué tiene valor ? ¿ Qué sentido tiene o tendrán determinados propósitos ? ¿ Qué forma acabará tomando la puesta en marcha ? El sentido viene a representar formularse el por qué. La utilidad y posible beneficio de lo que nace como una idea en la abstracción que puede concretarse en hechos. El valor es subjetivo, depende del contexto, de la aportación específica, de la importancia otorgada individualmente. Y la forma es densificar lo que ha pasado de un pensamiento invisible a una evidencia visible. A nivel particular hemos de dar forma a lo aprendido. De una teoria a la práctica, unos conocimientos almacenados para adquirir recursos y efectuar intercambios de oferta y demanda. El sentido es lo que haremos y nos servirá en el momento preciso con el aprendizaje, que de acuerdo al resultado supondrá un valor. Los proyectos se enfocan con un sentido convencidos de un valor, y construirlos dando forma es lo que manifestará el sentido y el valor.
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