Ajustar supone acomodar, adaptar dos piezas, dos posiciones, con el objetivo de desatascar o encajar para aprovechar el servicio que se supone ha de realizar el aparato o tema en cuestión.
A nivel personal los ajustes se han de efectuar con asiduidad, cuando el desequilibrio aparece, en el aspecto que sea, hemos de introducir los mecanismos de compensación que permitan reestablecer el estado oportuno. Las advertencias son un indicador para que reaccionemos, un aviso que de entrada nos fuerza a efectuar una pausa, dando la oportunidad de enmendarse, de reparar, antes que las consecuencias no empeoren. Esto nos indica que no siempre es posible hacer las cosas correctamente a la primera, y si el mal no es irreparable, disponemos al menos de otra tentativa para conseguir el funcionamiento adecuado si ejecutamos las modificaciones pertinentes.
En un entorno cambiante, condicionados en muchas ocasiones por las influencias externas y dependencias de terceras personas, es indispensable estar abierto a las novedades para adoptar la postura acertada, ser flexible y no cerrarse en banda con planteamientos restrictivos. Y al mismo tiempo ser capaces de mantener nuestra integridad, pues si no es posible ajustarse por los motivos que sea, se ha de ser coherente y ecuánime con unos principios.
Ajustarse para ganar, ajustarse para no perder, no a cualquier precio. Primero se ha de valorar pros y contras de los movimientos y el desenlace que puede aportar, debiendo ser hábiles en la decisión y acción.
Es bueno que se presenten episodios diversos que nos empujen a buscar alternativas a las acostumbradas. Hacer las cosas de la misma manera, como autómatas, frena la improvisación, priva de experimentar otras variantes, nos petrifica y hace vulnerables a retos de envergadura por una rigidez encastada.
Es conveniente modificar hábitos cada tanto, romper esquemas antiguos si nos limitan, ponernos a prueba voluntariamente para ir más allá a fin de acceder a nuevas posibilidades. Los ajustes obligados o escogidos con libertad, son necesarios para romper posturas estáticas, disfrutar del proceso y desarrollar facultades en las diferentes facetas donde estemos involucrados.
Este blog no pretende emular a los grandes pensadores clásicos, sino sólo unas breves exposiciones que puedan llegar a todo tipo de personas.
jueves, 9 de mayo de 2013
lunes, 29 de abril de 2013
TENDENCIAS
Tendencia es inclinarse a, y esto dependerá de factores diversos segun el caso, el momento, intereses, gustos, etc.
Tendencia se asocia a menudo a prominente, a seguir un camino, unas directrices, donde lo que cuenta es de donde ha surgido y que dirección toma para determinar el resultado.
Las tendencias pueden estar en tres niveles : subir, bajar o estabilizarse. De acuerdo a lo que se trate pueden ser favorables o desfavorables, en un ámbito concreto subir puede ser positivo, mientras en otro puede ser lo contrario, y lo mismo si se trata de bajar, todo es cuestión del contexto, su incidencia y lo que comporta.
Todos queremos potenciar las virtudes en nosotros por el beneficio que supone, pero hemos de saber como hacerlo. Si la tendencia es a pensar en el propio interés, sin tener en cuenta la incidencia de algunos movimientos en otros o en el entorno, tarde o temprano se producirá un conflicto, y los posibles beneficios tendran un precio a pagar que en el fondo será una pérdida : de tranquilidad, de confianza o de relaciones.
Antes de emprender un proyecto hemos de perfilar donde nos puede conducir, si estamos capacitados, si disponemos de suficiente preparación, ya que el desenlace dependerá básicamente de los movimientos efectuados y su resultado.
Deberíamos adquirir un conocimiento extenso de nosotros para reforzar los talentos a desarrollar, y a la vez reducir las expresiones incorrectas que nos perjudican. Potenciar unas tendencias y eliminar otras para dotar a nuestro edificio particular de mejores prestaciones.
Las tendencias se adquieren por diversas razones, muchas de ellas por inercia o por inconciencia, por tal motivo hemos de estar atentos a lo que hacemos y constatar las causas y los efectos, para que en vez de ser unos esclavos nos convirtamos en directores; y en vez de ir cuesta abajo remontemos la corriente dirigiéndonos hacia el camino saludable. Este ha de ser el entrenamiento, que las tendencias, sean cuales sean, nos decanten continuamente en acciones constructivas.
Tendencia se asocia a menudo a prominente, a seguir un camino, unas directrices, donde lo que cuenta es de donde ha surgido y que dirección toma para determinar el resultado.
Las tendencias pueden estar en tres niveles : subir, bajar o estabilizarse. De acuerdo a lo que se trate pueden ser favorables o desfavorables, en un ámbito concreto subir puede ser positivo, mientras en otro puede ser lo contrario, y lo mismo si se trata de bajar, todo es cuestión del contexto, su incidencia y lo que comporta.
Todos queremos potenciar las virtudes en nosotros por el beneficio que supone, pero hemos de saber como hacerlo. Si la tendencia es a pensar en el propio interés, sin tener en cuenta la incidencia de algunos movimientos en otros o en el entorno, tarde o temprano se producirá un conflicto, y los posibles beneficios tendran un precio a pagar que en el fondo será una pérdida : de tranquilidad, de confianza o de relaciones.
Antes de emprender un proyecto hemos de perfilar donde nos puede conducir, si estamos capacitados, si disponemos de suficiente preparación, ya que el desenlace dependerá básicamente de los movimientos efectuados y su resultado.
Deberíamos adquirir un conocimiento extenso de nosotros para reforzar los talentos a desarrollar, y a la vez reducir las expresiones incorrectas que nos perjudican. Potenciar unas tendencias y eliminar otras para dotar a nuestro edificio particular de mejores prestaciones.
Las tendencias se adquieren por diversas razones, muchas de ellas por inercia o por inconciencia, por tal motivo hemos de estar atentos a lo que hacemos y constatar las causas y los efectos, para que en vez de ser unos esclavos nos convirtamos en directores; y en vez de ir cuesta abajo remontemos la corriente dirigiéndonos hacia el camino saludable. Este ha de ser el entrenamiento, que las tendencias, sean cuales sean, nos decanten continuamente en acciones constructivas.
viernes, 19 de abril de 2013
NUTRICIÓN GLOBAL ( II )
Los cuerpos superiores se han de sintonizar con unos requisitos especiales que hemos de adquirir. El primer paso es tener aspiraciones elevadas, si no surge en nosotros el deseo, no podrá aflorar el potencial por falta de los revulsivos indispensables. El segundo paso es saber que herramientas son precisas para establecer conexiones. A partir de aqui dinamizar la voluntad al servicio de una causa encaminada a la mejora continua de todo tipo de expresiones.
Los cuerpos inferiores se concentran en temas materiales, en lo transitorio. Los cuerpos superiores se concentran en temas espirituales, en lo eterno. A través del cuerpo físico y su mantenimiento, hemos de nutrirnos de los factores que permitan las condiciones pertinentes para nuestra función en el colectivo, pero el impulso y el objetivo han de apuntar hacia un alto ideal.
Si los intereses son estrictamente mundanos, no recibiremos las inspiraciones ni dispondremos de la claridad y perspectiva para vivir más allá de lo estrictamente elemental. Los cuerpos superiores son los que nos empujan a querer ser más que simples individuos, a atraer lo intangible que es donde radica la satisfacción de lo experimentado en el mundo material.
El cuerpo átmico canaliza la energia de la voluntad de donde emergen los objetivos de nuestro propósito existencial. El cuerpo físico es la expresión manifiesta de lo que emana del cuerpo átmico. Si nos conformamos en abarcar la estricta subsistencia, entonces no se movilizará la fuerza contenida en el cuerpo átmico.
El cuerpo búdico es quien nos hace percatar de la necesidad de cuidar y ayudar a los otros. Si todos pensaramos así en atender y socorrer al prójimo, inmediatamente se acabarian los conflictos y las carencias.
En vez de pensar en los propios intereses poniendo la individualidad a un lado y el resto a parte, velar todos por todos cubriendo las necesidades de cada uno con un soporte permanente en que la globalidad mantenga las unidades en beneficio mutuo.
El cuerpo causal es el receptáculo del conocimiento superior, todo lo grande y noble pasa a formar parte de la substancia del cuerpo causal. Entender los principios y los desencadenantes, facilita adoptar la postura apropiada para armonizar las partes con el conjunto.
Los cuerpos inferiores nos hacen centrar en las demandas particulares. Los cuerpos superiores se enfocan en la unidad para conectar con la fuente y propósito ulterior.
Los cuerpos inferiores se concentran en temas materiales, en lo transitorio. Los cuerpos superiores se concentran en temas espirituales, en lo eterno. A través del cuerpo físico y su mantenimiento, hemos de nutrirnos de los factores que permitan las condiciones pertinentes para nuestra función en el colectivo, pero el impulso y el objetivo han de apuntar hacia un alto ideal.
Si los intereses son estrictamente mundanos, no recibiremos las inspiraciones ni dispondremos de la claridad y perspectiva para vivir más allá de lo estrictamente elemental. Los cuerpos superiores son los que nos empujan a querer ser más que simples individuos, a atraer lo intangible que es donde radica la satisfacción de lo experimentado en el mundo material.
El cuerpo átmico canaliza la energia de la voluntad de donde emergen los objetivos de nuestro propósito existencial. El cuerpo físico es la expresión manifiesta de lo que emana del cuerpo átmico. Si nos conformamos en abarcar la estricta subsistencia, entonces no se movilizará la fuerza contenida en el cuerpo átmico.
El cuerpo búdico es quien nos hace percatar de la necesidad de cuidar y ayudar a los otros. Si todos pensaramos así en atender y socorrer al prójimo, inmediatamente se acabarian los conflictos y las carencias.
En vez de pensar en los propios intereses poniendo la individualidad a un lado y el resto a parte, velar todos por todos cubriendo las necesidades de cada uno con un soporte permanente en que la globalidad mantenga las unidades en beneficio mutuo.
El cuerpo causal es el receptáculo del conocimiento superior, todo lo grande y noble pasa a formar parte de la substancia del cuerpo causal. Entender los principios y los desencadenantes, facilita adoptar la postura apropiada para armonizar las partes con el conjunto.
Los cuerpos inferiores nos hacen centrar en las demandas particulares. Los cuerpos superiores se enfocan en la unidad para conectar con la fuente y propósito ulterior.
martes, 9 de abril de 2013
NUTRICIÓN GLOBAL ( I )
Acostumbrados a vivir en el exterior, la mayoria asocia la palabra " alimentarse " a nutrir el cuerpo físico. Y a parte de este tenemos otros cuerpos que precisan una alimentación específica de acuerdo a su función.
La naturaleza inferior tiene sus equivalentes en la naturaleza superior, donde la evolución individual nos acerca o distancia según el nivel.
Todos saben como alimentar el cuerpo físico, lo que tal vez algunos no sepan es que está protegido por el cuerpo etérico, invisible a nuestros ojos, pero que se encarga de velar por la vitalidad. Conforme a la calidad y cantidad de lo ingerido dispondremos de unas determinadas condiciones.
La equivalencia en la naturaleza superior del cuerpo físico es el cuerpo átmico. De la máxima densidad a la máxima sutileza, la voluntad suprema de donde emergen las otras expresiones. Conectar lo más alto con lo más bajo descifrando la función a realizar.
Los cuerpos superiores con las aportaciones recibidas, permitirán dinamizar el vigor interno sintonizando con dimensiones más elevadas, a fin de desarrollar facultades en forma de percepciones, inspiraciones y intuiciones, abriéndonos al infinito.
El cuerpo emocional corresponde al cuerpo búdico en la esfera superior. Aqui se trata de trascender los deseos centrados en lo personal por lo impersonal en forma de amor universal.
El cuerpo mental tiene su equivalente en el cuerpo causal. En el plano inferior accedemos a un aprendizaje limitado, pero el cuerpo causal destapa los misterios e interrogantes si somos capaces de penetrar a base de instrucción y entrenamiento que despierten gradualmente la conciencia.
La alimentación va de dentro a fuera y de fuera a dentro. Atraemos las condiciones de la misma vibración donde nos ubicamos por los esfuerzos y deseos. Si introducimos elementos positivos es lo que nos alimentará, y al revés exactamente lo mismo.
Los elementos de calidad se extraen de la claridad de ideas, de la ecuanimidad, sentimientos nobles, de todo lo que genera bienestar empujados por el afán de corrección.
Los déficits, el malestar, son consecuencia de no haber ingerido los alimentos apropiados, ya sea en lo mental, emocional o físico. Se empieza por una idea errónea que impregna la emoción, traduciéndose en una acción disonante que repercute en problemas de relación, dinero o enfermedades.
Si deseamos vivir disponiendo de condiciones favorables en todos los sentidos, la clave es alimentarse correctamente en los diferentes cuerpos con lo que precisan, y poder acceder así a lo que queremos.
La naturaleza inferior tiene sus equivalentes en la naturaleza superior, donde la evolución individual nos acerca o distancia según el nivel.
Todos saben como alimentar el cuerpo físico, lo que tal vez algunos no sepan es que está protegido por el cuerpo etérico, invisible a nuestros ojos, pero que se encarga de velar por la vitalidad. Conforme a la calidad y cantidad de lo ingerido dispondremos de unas determinadas condiciones.
La equivalencia en la naturaleza superior del cuerpo físico es el cuerpo átmico. De la máxima densidad a la máxima sutileza, la voluntad suprema de donde emergen las otras expresiones. Conectar lo más alto con lo más bajo descifrando la función a realizar.
Los cuerpos superiores con las aportaciones recibidas, permitirán dinamizar el vigor interno sintonizando con dimensiones más elevadas, a fin de desarrollar facultades en forma de percepciones, inspiraciones y intuiciones, abriéndonos al infinito.
El cuerpo emocional corresponde al cuerpo búdico en la esfera superior. Aqui se trata de trascender los deseos centrados en lo personal por lo impersonal en forma de amor universal.
El cuerpo mental tiene su equivalente en el cuerpo causal. En el plano inferior accedemos a un aprendizaje limitado, pero el cuerpo causal destapa los misterios e interrogantes si somos capaces de penetrar a base de instrucción y entrenamiento que despierten gradualmente la conciencia.
La alimentación va de dentro a fuera y de fuera a dentro. Atraemos las condiciones de la misma vibración donde nos ubicamos por los esfuerzos y deseos. Si introducimos elementos positivos es lo que nos alimentará, y al revés exactamente lo mismo.
Los elementos de calidad se extraen de la claridad de ideas, de la ecuanimidad, sentimientos nobles, de todo lo que genera bienestar empujados por el afán de corrección.
Los déficits, el malestar, son consecuencia de no haber ingerido los alimentos apropiados, ya sea en lo mental, emocional o físico. Se empieza por una idea errónea que impregna la emoción, traduciéndose en una acción disonante que repercute en problemas de relación, dinero o enfermedades.
Si deseamos vivir disponiendo de condiciones favorables en todos los sentidos, la clave es alimentarse correctamente en los diferentes cuerpos con lo que precisan, y poder acceder así a lo que queremos.
viernes, 29 de marzo de 2013
LOS TRES ATRIBUTOS
Hay tres aspectos que todos querríamos tener : sabiduría, belleza y fuerza, pues nadie desea sus opuestos de tonto, feo y frágil.
Los tres atributos atraen admiración, ya que supone disponer de un poder de atracción, bien a través del intelecto o del cuerpo. A parte de la impresión inmediata externa, estos dones contienen más singularidades.
Sabiduria como un conjunto de virtudes obtenidas gradualmente manifestándose en acciones pulcras, donde la medida óptima y la armonía es la tónica.
Belleza como constatación de un equilibrio de formas, entre el pensamiento y sentimiento evidenciado en el físico.
Fuerza a todos los niveles forjada por un nutrimiento adecuado tanto en el aspecto mental, emocional y físico.
La integración o acoplamiento entre nuestra parcela individual con el colectivo, afrontando cualquier situación con capacidad de discernimiento, estabilidad afectiva y recta conducta.
El dia a dia nos va presentando retos diversos, a veces con unas caracteristicas que exigiran un alto grado de concentración y claridad para resolverlo, otras seran minucias de facil ejecución.
Dotarnos de las cualidades de los tres atributos exige unos requisitos, nada se da gratuitamente ni por que si, hay un detonante que lo propicia. La fuerza física se puede desarrollar con entrenamiento, llegando a un límite de acuerdo a la propia constitución y otros factores que incidan. La belleza a parte de lo mostrado externamente, depende de unas maneras cuidadas, en las palabras, en los gestos, en el refinamiento, en lo que se es capaz de transmitir dejando una huella. La sabiduria es lo que más cuesta de obtener, pide una exigencia constante, englobando las tres en una. Mediante el poder del pensamiento atraemos condiciones favorables, desarrollamos la fuerza interna que se plasma en fuerza externa, y la estabilidad general facilita unos sentimientos de proximidad, comprensión y calidez.
La sabiduria es la base, la belleza es lo que se desprende, la fuerza el resultado de lo forjado desde la abstracción a la concreción.
Los tres atributos atraen admiración, ya que supone disponer de un poder de atracción, bien a través del intelecto o del cuerpo. A parte de la impresión inmediata externa, estos dones contienen más singularidades.
Sabiduria como un conjunto de virtudes obtenidas gradualmente manifestándose en acciones pulcras, donde la medida óptima y la armonía es la tónica.
Belleza como constatación de un equilibrio de formas, entre el pensamiento y sentimiento evidenciado en el físico.
Fuerza a todos los niveles forjada por un nutrimiento adecuado tanto en el aspecto mental, emocional y físico.
La integración o acoplamiento entre nuestra parcela individual con el colectivo, afrontando cualquier situación con capacidad de discernimiento, estabilidad afectiva y recta conducta.
El dia a dia nos va presentando retos diversos, a veces con unas caracteristicas que exigiran un alto grado de concentración y claridad para resolverlo, otras seran minucias de facil ejecución.
Dotarnos de las cualidades de los tres atributos exige unos requisitos, nada se da gratuitamente ni por que si, hay un detonante que lo propicia. La fuerza física se puede desarrollar con entrenamiento, llegando a un límite de acuerdo a la propia constitución y otros factores que incidan. La belleza a parte de lo mostrado externamente, depende de unas maneras cuidadas, en las palabras, en los gestos, en el refinamiento, en lo que se es capaz de transmitir dejando una huella. La sabiduria es lo que más cuesta de obtener, pide una exigencia constante, englobando las tres en una. Mediante el poder del pensamiento atraemos condiciones favorables, desarrollamos la fuerza interna que se plasma en fuerza externa, y la estabilidad general facilita unos sentimientos de proximidad, comprensión y calidez.
La sabiduria es la base, la belleza es lo que se desprende, la fuerza el resultado de lo forjado desde la abstracción a la concreción.
martes, 19 de marzo de 2013
POTENCIAL PERDIDO
Desconocemos el abasto de nuestro potencial al centrarnos principalmente en áreas concretas y factores de subsistencia. Dedicamos la mayor parte del tiempo en estar preparados y ejecutar las tareas pertinentes para acceder a unos recursos, esto condiciona otras posibilidades debido a las limitaciones para salirse de los márgenes donde nos encontramos ubicados.
El potencial a desarrollar tiene una doble vertiente : las aptitudes naturales a descubrir y cultivar, y encarar las diferentes pruebas de todo tipo que se van presentando con el objetivo de mantener la atención, ser precisos en el pensamiento y los movimientos, y ejercitar el discernimiento para resolver cualquier dilema.
Concentrados en las obligaciones diarias, en la rutina, en velar por lo esencial, dejamos de lado otras aspiraciones, conformándonos en subsistir rodeados a menudo de condiciones exentas de calidad que querríamos transformar pero no sabemos exactamente como.
Para conservar lo primordial con una actitud entre práctica y desconfiada, perdemos oportunidades de crecimiento y la satisfacción que podríamos sentir, optando por el poco pero seguro aunque las expectativas se queden por debajo de lo deseado. Conformarse en ir tirando sin riesgos tal vez proporciona un trabajo y dinero, y tambien el desencanto al constatar como las circunstancias nos dominan en lugar de ser nosotros quien cojamos las riendas y la dirección.
Mucha gente actúa por debajo de sus posibilidades, por comodidad, por no arriesgarse, por miedo al fracaso, para no coger responsabilidades, reflejándose externamente en planteamientos temerosos y resultados pobres.
Evitar, no afrontar, se trate de situaciones o relaciones, pensando a priori que los desencadenantes pueden ser peores de lo que hay actualmente,. es una covardia que no resuelve el fondo, una forma de pensar inútil atenazada por unos miedos imaginarios, donde la única manera de resolver temas o problemáticas es con ideas claras, visión en perspectiva y acciones resolutivas.
Lo que nos rodea y querríamos mejorar no se modificará si no deseamos subir el nivel, primero en nosotros con todos los cambios que comportaría, y a continuación en los diferentes frentes donde podemos incidir con nuestras aportaciones.
El potencial a desarrollar tiene una doble vertiente : las aptitudes naturales a descubrir y cultivar, y encarar las diferentes pruebas de todo tipo que se van presentando con el objetivo de mantener la atención, ser precisos en el pensamiento y los movimientos, y ejercitar el discernimiento para resolver cualquier dilema.
Concentrados en las obligaciones diarias, en la rutina, en velar por lo esencial, dejamos de lado otras aspiraciones, conformándonos en subsistir rodeados a menudo de condiciones exentas de calidad que querríamos transformar pero no sabemos exactamente como.
Para conservar lo primordial con una actitud entre práctica y desconfiada, perdemos oportunidades de crecimiento y la satisfacción que podríamos sentir, optando por el poco pero seguro aunque las expectativas se queden por debajo de lo deseado. Conformarse en ir tirando sin riesgos tal vez proporciona un trabajo y dinero, y tambien el desencanto al constatar como las circunstancias nos dominan en lugar de ser nosotros quien cojamos las riendas y la dirección.
Mucha gente actúa por debajo de sus posibilidades, por comodidad, por no arriesgarse, por miedo al fracaso, para no coger responsabilidades, reflejándose externamente en planteamientos temerosos y resultados pobres.
Evitar, no afrontar, se trate de situaciones o relaciones, pensando a priori que los desencadenantes pueden ser peores de lo que hay actualmente,. es una covardia que no resuelve el fondo, una forma de pensar inútil atenazada por unos miedos imaginarios, donde la única manera de resolver temas o problemáticas es con ideas claras, visión en perspectiva y acciones resolutivas.
Lo que nos rodea y querríamos mejorar no se modificará si no deseamos subir el nivel, primero en nosotros con todos los cambios que comportaría, y a continuación en los diferentes frentes donde podemos incidir con nuestras aportaciones.
sábado, 9 de marzo de 2013
HACER O NO HACER
A menudo nos encontramos con disyuntivas sobre decisiones a tomar si no dominamos demasiado el tema, si es una situación nueva, o en las mismas acciones diarias repetitivas.
El objetivo de lo que se movilice es acertar, pero muchas veces el asunto en cuestión depende de un proceso más o menos largo y de intermediarios diversos. De nuestra parte puede haber determinación, un planteamiento cuidadoso y un proceder correcto, pero esto no garantiza el éxito si hay una dependencia de terceros.
Tenemos situaciones donde hacer es una necesidad, para preservar un orden, conseguir recursos, etc. Y otras variantes donde no hacer es aconsejable por que puede suponer una pérdida o peores condiciones.
El dilema hacer no hacer con frecuencia es de tipo emocional respecto a relaciones. Las dudas sobre la conveniencia o no de mostrarse activo o bien pasivo, esperar con paciencia o dinamizar lo que se encuentra en un impasse.
La incertidumbre del resultado, la no convicción, la falta de seguridad, nos hacen actuar para observar las posibilidades segun la elección, que tampoco descubriremos hasta su conclusión en un sentido u otro.
Tambien está el hacer o no hacer en temáticas intrascendentes, cosas puntuales, donde la decisión acostumbra a no afectar en gran manera, ni al individuo ni a la cuestión de fondo.
Tanto en el hacer como en el no hacer, deberíamos clarificar las consecuencias posteriores, en nosotros y los demás. Obrar con conciencia, con ecuanimidad, velar por la armonía y quedar en paz internamente y externamente.
Todo lo que accionamos y tiene unas consecuencias comporta una responsabilidad, por tanto, antes de exteriorizar lo que primero es invisible, hemos de ver el impacto a corto y largo plazo. Por desgracia demasiadas cosas se hacen con imprudencia, producto de la inconciencia, falta de atención y desconexión del cuadro completo, de aqui los errores con lo que pueden reportar a continuación.
Sea cual sea la situación, tanto si es apropiado hacer como no hacer, hemos de poner los cinco sentidos, el discernimiento y la concentración para que la decisión final suponga lo correcto.
El objetivo de lo que se movilice es acertar, pero muchas veces el asunto en cuestión depende de un proceso más o menos largo y de intermediarios diversos. De nuestra parte puede haber determinación, un planteamiento cuidadoso y un proceder correcto, pero esto no garantiza el éxito si hay una dependencia de terceros.
Tenemos situaciones donde hacer es una necesidad, para preservar un orden, conseguir recursos, etc. Y otras variantes donde no hacer es aconsejable por que puede suponer una pérdida o peores condiciones.
El dilema hacer no hacer con frecuencia es de tipo emocional respecto a relaciones. Las dudas sobre la conveniencia o no de mostrarse activo o bien pasivo, esperar con paciencia o dinamizar lo que se encuentra en un impasse.
La incertidumbre del resultado, la no convicción, la falta de seguridad, nos hacen actuar para observar las posibilidades segun la elección, que tampoco descubriremos hasta su conclusión en un sentido u otro.
Tambien está el hacer o no hacer en temáticas intrascendentes, cosas puntuales, donde la decisión acostumbra a no afectar en gran manera, ni al individuo ni a la cuestión de fondo.
Tanto en el hacer como en el no hacer, deberíamos clarificar las consecuencias posteriores, en nosotros y los demás. Obrar con conciencia, con ecuanimidad, velar por la armonía y quedar en paz internamente y externamente.
Todo lo que accionamos y tiene unas consecuencias comporta una responsabilidad, por tanto, antes de exteriorizar lo que primero es invisible, hemos de ver el impacto a corto y largo plazo. Por desgracia demasiadas cosas se hacen con imprudencia, producto de la inconciencia, falta de atención y desconexión del cuadro completo, de aqui los errores con lo que pueden reportar a continuación.
Sea cual sea la situación, tanto si es apropiado hacer como no hacer, hemos de poner los cinco sentidos, el discernimiento y la concentración para que la decisión final suponga lo correcto.
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