martes, 29 de enero de 2013

AMBICIÓN VITAL

La ambición está supeditada a un conjunto de factores, y hacia donde apunten nos indicará características de la persona.
La ambición puede dirigirse hacia objetivos externos o internos, materiales o espirituales, pero no se trata de decantarse por uno y dejar el otro, pues esto nos haría incompletos, hemos de querer abarcar ambos sentidos. Uno ha de acompañar al otro, ya que continuamente estan interaccionados.
Vamos a buscar nutrientes fuera para nutrirnos dentro, y por el bagaje interno nos dirigimos al exterior. Los materiales y las experiencias son elementos de la periferia, sirviéndonos para conectar con el centro.
La ambición vital no consiste en el hecho de acceder a un trabajo, un dinero, una casa, pareja, etc. Estos ítems pueden hacer de intermediarios, donde el objetivo ulterior va más allá. La ambición a perseguir es convertirse en alguien cada vez más perfeccionado en todas las expresiones, y primero se ha de desear con mucha fuerza desde lo más profundo de nosotros, para que a continuación atraigamos los instrumentos apropiados que faciliten la debida preparación.
La mayoría condicionada por la necesidad de obtener recursos, opta básicamente por objetivos mundanos, pero estos dependen de terceros, estan sometidos a oscilaciones, y nunca sabemos con quien y con que podemos contar. En cambio, la búsqueda de perfección solo depende de nosotros, es acumulativa, nadie nos lo puede substraer, y su abasto es infinito y eterno, no hay límites.
Vivimos vidas insubstanciales porque corremos detrás de lo efímero, de valores frágiles, movidos por la inercia, sin reflexionar a donde vamos, que hacemos y la finalidad de todo ello donde nos conducirá.
Enfocados solo en lo material nunca encontraremos satisfacción duradera, porque siempre habrá algun vacío, dependencias y frustración. Se trata de tener para ser, y ser para tener, llenarnos dentro para llenarnos fuera, y en esta doble dirección saber como proceder a cada momento instaurando la armonia.

sábado, 19 de enero de 2013

ENVIDIA

Si estamos donde hemos de estar, y tenemos lo que hemos de tener, la envidia es una postura errónea; pues supone querer lo que no somos y tener lo que no tenemos. Pretender lo que es de otros sin que comporte esfuerzo, deseando el fruto ahorrándose el trabajo previo, esto es infantil.
¿El envidioso en cuestión ha hecho meritos para disponer de lo que querría ? ¿ Le conviene ? ¿ Le será util, o solo es para satisfacer deseos del ego ?
El enfoque positivo es valorar lo que tenemos y no lo que falta, mostrar gratitud por el servicio que reporta cada cosa, para encajar dentro de un orden inmenso, y a través de las diferencias realizar una función específica como contribución particular en el conjunto.
Querer ser o tener lo de otros es violentar los esquemas cósmicos, una presunción focalizada en " supuestos " placeres que si no tenemos acceso es porque no estan hechos para nosotros. Y si los queremos conseguir no se nos daran gratuitamente, deberemos forjar aptitudes, voluntad, disciplina, y constatar si lo obtenemos o no, y despues comprobar si la supuesta panacea era como imaginábamos.
Nada de lo que nos rodea en este momento se ha producido como un milagro o un juego de manos, es consecuencia de enlaces previos, y en vez de fijarse en los bienes de otros hemos de velar por los nuestros con las herramientas de que disponemos.
Para ejecutar el trabajo personal precisamos unos recursos en consonancia, unas relaciones determinadas, y un lugar apropiado para actuar. Lo que sirve a unos no servirá a otros, y con esta comprensión no desearemos lo que no necesitamos o aquello no conveniente, centrándonos en nuestra parcela y peculiaridades.
Solo podemos ser nosotros con todo lo que implica, fijarnos en alguien por sus virtudes y quererlas adquirir está bien, pero aunque nos instruyamos y entrenemos a tal fin, el sello distintivo será el nuestro con las inevitables diferencias.
Hemos de anhelar nuestra mejor versión, preparándonos para lograrlo, y el resto ya vendrá en la forma, medida y tiempo oportuno.

miércoles, 9 de enero de 2013

PROYECTOS

Vivir es un proyecto permanente. Ir afrontando cada nuevo dia implica llenarlo con actividades destinadas a mantener en segun que casos, a adquirir en otros y aumentar lo que convenga. Los proyectos pueden ser de continuidad o innovación, preservar unas bases o crear nuevas en el afan de renovación.
No podemos permanecer estáticos, el movimiento es indispensable, y lo que hemos hecho ahora o el alimento ingerido en una comida, sirve sólo para un momento específico, y a continuación diferentes necesidades empujan hacia adelante en busca de nuevos recursos y tendencias.
Proyectar es aquello que querríamos, que ahora es una idea y más adelante puede ser una evidencia concreta. En el camino de su preparación se cruzan otros proyectos, pues el eterno presente es un enlace de acciones entre lo dejado atrás y lo que sirve en los nuevos y diferentes contextos que se generan.
Los proyectos pasan diversas fases con la intervención de los 4 elementos. El aire es la semilla en forma de pensamiento. El agua el deseo de experimentarlo, la sensación. El fuego el empuje que lo ponga en acción. La tierra la concreción sólida final.
Cada etapa tiene unas connotaciones que condicionan los intereses de acuerdo a lo requerido en el momento. Los proyectos siempre nos acompañan por la misma fuerza vital y el anhelo de persistencia. Dejar lo que ya ha hecho su servicio y coger nuevos instrumentos, nuevos caminos para recargarnos, recomenzar y perpetuar la propia existencia.
El carácter de cada uno, formación, inquietudes, recursos y el medio de ubicación con sus posibilidades, marcaran las inclinaciones de lo que nos gustaría experimentar. Algunos, con preparación, determinación y posibilidades, conseguiran concretar en hechos los proyectos. Otros, más teóricos, pueden imaginar mentalmente que harán muchas cosas y al final quedar diluidos por que el pensamiento si no se acompaña de acción se desvanece como el paso de una nube.
El objetivo es que la idea se impregne de deseo, a fin de dinamizar lo invisible convirtiéndolo en visible. Si los proyectos nos llevan a progresar habremos hecho lo oportuno. Si comportan pérdidas será cuestión de revisar las causas para revertirlo en futuras ganancias gracias al aprendizaje.

sábado, 29 de diciembre de 2012

YO NO, ES EL OTRO

Yo no, es el otro, así es como los humanos nos sacamos la responsabilidad de encima dando por descontado que nosotros siempre somos perfectos y los otros siempre estan equivocados. Pero este planteamiento no se aguanta por ningun lado, pues si todos individualmente nos creemos perfectos, como es que el caos es la tónica imperante ?
Un ego desmedido, falta de claridad en observar y discernir, deseo focalizado en la propia auto gratificación, desconsideración hacia maneras contrarias a las nuestras, querer imponer los criterios y pretensiones particulares, todo esto es una muestra de inconciencia, de oscuridad generalizada que hace adoptar posturas de inmadurez.
Estos ejemplos se ven reflejados perfectamente en la política. La ideologia de cada partido es como si fuera la ley, y la de los contrarios es como si fueran cortos de miras. Y lo que a nivel de tu a tu origina fricciones y desacuerdos por este engreimiento de yo tengo razón y tu estás equivocado, en los políticos es yo no soy dictador, es el otro, yo no soy opresor, es el otro, yo no soy nacionalista, es el otro, yo no soy opresor, es el otro, yo no soy injusto, es el otro. Y la lista podriamos ir aumentándola, pues de temas no faltan, pero perpetuando eternamente formas impositivas, prepotentes, sin diálogo, incapaces de distinguir lo verdadero de lo falso, y querer salirse con la suya como sea utilizando métodos indignos, esto lo unico que consigue es vivir en la crispación empalmando un conflicto con otro en un ambiente contaminado que nunca se limpia por que la actitud no se modifica.
La 1ª exigencia es y ha de ser con nosotros. Si queremos generar buenas condiciones alrededor, las hemos de forjar cada uno en el interior refejándolo en las obras realizadas. Lo que no puede ser es actuar toda la vida como un niño consentido que se enfada cuando no tiene lo que quiere ni los demás le dan lo que desea en la forma o medida pretendida. Una sociedad permanentemente infantil está condenada a la decadencia, pues madurar comporta exigencias, obligaciones, proceder correctamente, respetar al prójimo, responsabilizarse de los actos y las consecuencias. Abusar de la fuerza no, ni tampoco hacer lo que se quiera con total impunidad, cargarse todo lo que desagrada, así como no ser capaz de reconocer los errores reiterativos, y para remate convertir las víctimas en los infractores. Esto es sencillamente demencial.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

CONFLICTOS

Los conflictos son la muestra evidente de una actitud estúpida. Se puede discrepar en el fondo y en la forma, tener criterios diferentes, pero si hay voluntad de escuchar, diálogo y respeto mutuo, se pueden encontrar alternativas o caminos de acercamiento sin que se trate de una batalla de ganadores o perdedores.
El conflicto se genera cuando alguna cosa se ha hecho mal o surge una pretensión y la solución no satisface al afectado o no se resuelve. Cuando las posiciones son contrarias a los propios deseos, a intereses, y de otro lado hay hostilidad, abuso de autoridad, de poder y uso de la fuerza.
Todos queremos que las cosas se hagan de acuerdo a nuestro punto de vista, pero hay infinidad de apreciaciones y valoraciones, debiendo imponer la lógica y la coherencia para el buen funcionamiento de lo que nos rodea.
Conflicto supone dos posiciones enfrentadas, una puede ser correcta y la otra no, y a veces las dos son incorrectas. El nivel, la disposición, el margen de maniobra segun el contexto, la habilidad de tejer puentes que acerquen, demostrará que no se trata de triunfar como sea, sino de entenderse aportando argumentos constructivos en busca de la colaboración en vez del enfrentamiento.
Hay ocasiones donde las divergencias de objetivos son muy grandes entre las dos partes, entonces lo mejor es evitar el contacto por que solo ocasionaria pérdidas.
No se puede estar sometido a nadie, que una de las dos partes sea el dominador y la otra la dominada subyugándola a su deseo. Tarde o temprano la tensión va creciendo si el dominador utiliza los medios a su alcance para satisfacer su afan de poder.
El fuerte en instrumentos, en medios, doblegando a quien tiene menos recursos, así es como se originan la mayoría de conflictos. Este proceder no es ser fuerte, es señal de mezquindad, pues la verdadera fortaleza es ayudar a los desvalidos, a tratar a todos con dignidad.
El género humano no escarmienta. Guerras, corrupción, leyes a medida, expoliaciones, todo para satisfacer unas bajas pasiones instintivas ante la incapacidad de comportarse civilizadamente.

domingo, 9 de diciembre de 2012

SABIDURIA - NECEDAD

" Por sus actos los conoceréis " Las acciones denotan el nivel del ejecutor, y según sean pueden llevar al éxito o al fracaso.
Proceder con pulcritud exige una formación, una disposición, hacer de los conocimientos herramientas al servicio de la introducción de calidad en las palabras y en las obras.
Sabiduría no es solo saber, es adoptar el tono, la postura óptima en cada circunstancia. Comportarse dotando de eficacia los planteamientos y el resultado.
Conseguir una expansión contínua pide tiempo y experiencias, donde la diferencia entre la mediocridad y la genialidad radica en las aptitudes, extrayendo un provecho a base de un anhelo de superación dotándose de los instrumentos que faciliten un plus respecto a la media.
Saber hacer, saber estar. Entender con la cabeza y con el corazón, pensar y sentir, de lo contrario no se puede catalogar como tal si falta alguno de estos aspectos.
Cuesta mucho conocer sabios, pues la notoriedad mundana no es una cosa que les cautive. Prefieren pasar desapercibidos contribuyendo en lo que puedan en la sociedad, observando, aprendiendo y transformándose para convertirse en individuos más correctos en todos los sentidos.
Lo que predomina es la superficialidad, la mínima preparación para obtener un dinero, sin expectativas de profundizar a fondo en uno mismo ni en desear un desarrollo integral más allá de lo que prevalece en el ambiente circundante. La baja auto exigencia impide conseguir los medios aportadores de mayor entendimiento y facultades asociados a la sabiduría.
Si la sabiduría es sinónimo de capacidad, la necedad es justo lo opuesto. Amplitud de miras contrastada con la estrechez, visión en perspectiva contra dificultad de discernir con coherencia. Estas deficiencias son las que hacen expresarse de forma chapucera, precisamente por la falta de calidad en las maneras.
La ausencia de refinamiento, argumentos pobres o erróneos, irreflexión al no preveer las consecuencias de lo que se dice o hace, comporta criterios equivocados que a menudo en vez de soluciones genera problemas.
El sabio facilita las cosas, el necio las dificulta. La comprensión del primero es incomprensión en el segundo. La claridad y recursos del sabio es oscuridad y pobreza en el necio. En medio hay una gran masa que no es ni una cosa ni otra, pero si la balanza se ha decantar convendría que lo hiciera hacia la sabiduría para que ganásemos todos.

jueves, 29 de noviembre de 2012

A LA BÚSQUEDA DE PLENITUD

Todos anhelamos bienestar en todas las áreas, pero nada sucede al azar. Conseguir algo supone dotarse de unas condiciones y acercarse a lo deseado por las vías oportunas.
Plenitud no es sencillamente tener, podemos tener y sentirnos insatisfechos. La plenitud es la extracción sutil a través de conexiones con materiales, personas o situaciones. Es una sensación  que experimentamos cuando en vez de acaparar y acumular para nosotros queremos dar a otros, preocuparnos por ellos. Cuando a parte de centrarnos en lo mundano se despierta el anhelo de desarrollar la naturaleza superior con el potencial y posibilidades que comporta.
La plenitud como sinónimo de completo no es posible en el estadio humano. Sometidos a oscilaciones y a pruebas contínuas, el reto es saber escoger el camino que preserve el orden.
No sabemos que perseguimos exactamente al no ver con claridad que se cuece a nivel espiritual. No hay un acceso al fondo y al objetivo de todos los procesos acontecidos. La verdadera razón de las cosas está oculta, y lo único que se puede hacer es desvelar las capas que lo cubren mediante instrucción y la aplicación práctica de esta.
Para llenar se ha de extraer de donde haya existencias suficientes, implicando cierto conocimiento, disponer de los utensilios apropiados y bienes prévios que sirvan de contenedor.
Para nutrir el cuerpo o el alma hemos de buscar en el lugar pertinente con las herramientas adecuadas. Entre lo interno y lo externo, lo particular y ajeno, se dirimen las posibilidades para conseguir lo deseado.
Plenitud o vacío es una cuestión de actitud, de valores, más importante que la cantidad de bienes materiales. La capacidad de imprimir calidad en nuestras manifestaciones en lo no medible pero evidente, como son las ideas, afectos o talentos.
Para ser más de lo que somos o tenemos nos lo hemos de ganar mediante aptitudes y disciplina, los cuales facilitaran el acceso a lo que pretendemos. Los frutos se obtendrán si las semillas se han ubicado en el terreno adecuado con las condiciones óptimas.
La plenitud siempre es y será relativa, pues las mermas globales en nosotros son el estímulo para superarnos a fin de sintonizarnos con la inmensidad, para que los esfuerzos nos muestren el sentido más allá de lo visible y aparente.