viernes, 19 de abril de 2013

NUTRICIÓN GLOBAL ( II )

Los cuerpos superiores se han de sintonizar con unos requisitos especiales que hemos de adquirir. El primer paso es tener aspiraciones elevadas, si no surge en nosotros el deseo, no podrá aflorar el potencial por falta de los revulsivos indispensables. El segundo paso es saber que herramientas son precisas para establecer conexiones. A partir de aqui dinamizar la voluntad al servicio de una causa encaminada a la mejora continua de todo tipo de expresiones.
Los cuerpos inferiores se concentran en temas materiales, en lo transitorio. Los cuerpos superiores se concentran en temas espirituales, en lo eterno. A través del cuerpo físico y su mantenimiento, hemos de nutrirnos de los factores que permitan las condiciones pertinentes para nuestra función en el colectivo, pero el impulso y el objetivo han de apuntar hacia un alto ideal.
Si los intereses son estrictamente mundanos, no recibiremos las inspiraciones ni dispondremos de la claridad y perspectiva para vivir más allá de lo estrictamente elemental. Los cuerpos superiores son los que nos empujan a querer ser más que simples individuos, a atraer lo intangible que es donde radica la satisfacción de lo experimentado en el mundo material.
El cuerpo átmico canaliza la energia de la voluntad de donde emergen los objetivos de nuestro propósito existencial. El cuerpo físico es la expresión manifiesta de lo que emana del cuerpo átmico. Si nos conformamos en abarcar la estricta subsistencia, entonces no se movilizará la fuerza contenida en el cuerpo átmico.
El cuerpo búdico es quien nos hace percatar de la necesidad de cuidar y ayudar a los otros. Si todos pensaramos así en atender y socorrer al prójimo, inmediatamente se acabarian los conflictos y las carencias.
En vez de pensar en los propios intereses poniendo la individualidad a un lado y el resto a parte, velar todos por todos cubriendo las necesidades de cada uno con un soporte permanente en que la globalidad mantenga las unidades en beneficio mutuo.
El cuerpo causal es el receptáculo del conocimiento superior, todo lo grande y noble pasa a formar parte de la substancia del cuerpo causal. Entender los principios y los desencadenantes, facilita adoptar la postura apropiada para armonizar las partes con el conjunto.
Los cuerpos inferiores nos hacen centrar en las demandas particulares. Los cuerpos superiores se enfocan en la unidad para conectar con la fuente y propósito ulterior.

martes, 9 de abril de 2013

NUTRICIÓN GLOBAL ( I )

Acostumbrados a vivir en el exterior, la mayoria asocia la palabra " alimentarse " a nutrir el cuerpo físico. Y a parte de este tenemos otros cuerpos que precisan una alimentación específica de acuerdo a su función.
La naturaleza inferior tiene sus equivalentes en la naturaleza superior, donde la evolución individual nos acerca o distancia según el nivel.
Todos saben como alimentar el cuerpo físico, lo que tal vez algunos no sepan es que está protegido por el cuerpo etérico, invisible a nuestros ojos, pero que se encarga de velar por la vitalidad. Conforme a la calidad y cantidad de lo ingerido dispondremos de unas determinadas condiciones.
La equivalencia en la naturaleza superior del cuerpo físico es el cuerpo átmico. De la máxima densidad a la máxima sutileza, la voluntad suprema de donde emergen las otras expresiones. Conectar lo más alto con lo más bajo descifrando la función a realizar.
Los cuerpos superiores con las aportaciones recibidas, permitirán dinamizar el vigor interno sintonizando con dimensiones más elevadas, a fin de desarrollar facultades en forma de percepciones, inspiraciones y intuiciones, abriéndonos al infinito.
El cuerpo emocional corresponde al cuerpo búdico en la esfera superior. Aqui se trata de trascender los deseos centrados en lo personal por lo impersonal en forma de amor universal.
El cuerpo mental tiene su equivalente en el cuerpo causal. En el plano inferior accedemos a un aprendizaje limitado, pero el cuerpo causal destapa los misterios e interrogantes si somos capaces de penetrar a base de instrucción y entrenamiento que despierten gradualmente la conciencia.
La alimentación va de dentro a fuera y de fuera a dentro. Atraemos las condiciones de la misma vibración donde nos ubicamos por los esfuerzos y deseos. Si introducimos elementos positivos es lo que nos alimentará, y al revés exactamente lo mismo.
Los elementos de calidad se extraen de la claridad de ideas, de la ecuanimidad, sentimientos nobles, de todo lo que genera bienestar empujados por el afán de corrección.
Los déficits, el malestar, son consecuencia de no haber ingerido los alimentos apropiados, ya sea en lo mental, emocional o físico. Se empieza por una idea errónea que impregna la emoción, traduciéndose en una acción disonante que repercute en problemas de relación, dinero o enfermedades.
Si deseamos vivir disponiendo de condiciones favorables en todos los sentidos, la clave es alimentarse correctamente en los diferentes cuerpos con lo que precisan, y poder acceder así a lo que queremos.

viernes, 29 de marzo de 2013

LOS TRES ATRIBUTOS

Hay tres aspectos que todos querríamos tener : sabiduría, belleza y fuerza, pues nadie desea sus opuestos de tonto, feo y frágil.
Los tres atributos atraen admiración, ya que supone disponer de un poder de atracción, bien a través del intelecto o del cuerpo. A parte de la impresión inmediata externa, estos dones contienen más singularidades.
Sabiduria como un conjunto de virtudes obtenidas gradualmente manifestándose en acciones pulcras, donde la medida óptima y la armonía es la tónica.
Belleza como constatación de un equilibrio de formas, entre el pensamiento y sentimiento evidenciado en el físico.
Fuerza a todos los niveles forjada por un nutrimiento adecuado tanto en el aspecto mental, emocional y físico.
La integración o acoplamiento entre nuestra parcela individual con el colectivo, afrontando cualquier situación con capacidad de discernimiento, estabilidad afectiva y recta conducta.
El dia a dia nos va presentando retos diversos, a veces con unas caracteristicas que exigiran un alto grado de concentración y claridad para resolverlo, otras seran minucias de facil ejecución.
Dotarnos de las cualidades de los tres atributos exige unos requisitos, nada se da gratuitamente ni por que si, hay un detonante que lo propicia. La fuerza física se puede desarrollar con entrenamiento, llegando a un límite de acuerdo a la propia constitución y otros factores que incidan. La belleza a parte de lo mostrado externamente, depende de unas maneras cuidadas, en las palabras, en los gestos, en el refinamiento, en lo que se es capaz de transmitir dejando una huella. La sabiduria es lo que más cuesta de obtener, pide una exigencia constante, englobando las tres en una. Mediante el poder del pensamiento atraemos condiciones favorables, desarrollamos la fuerza interna que se plasma en fuerza externa, y la estabilidad general facilita unos sentimientos de proximidad, comprensión y calidez.
La sabiduria es la base, la belleza es lo que se desprende, la fuerza el resultado de lo forjado desde la abstracción a la concreción.

martes, 19 de marzo de 2013

POTENCIAL PERDIDO

Desconocemos el abasto de nuestro potencial al centrarnos principalmente en áreas concretas y factores de subsistencia. Dedicamos la mayor parte del tiempo en estar preparados y ejecutar las tareas pertinentes para acceder a unos recursos, esto condiciona otras posibilidades debido a las limitaciones para salirse de los márgenes donde nos encontramos ubicados.
El potencial a desarrollar tiene una doble vertiente : las aptitudes naturales a descubrir y cultivar, y encarar las diferentes pruebas de todo tipo que se van presentando con el objetivo de mantener la atención, ser precisos en el pensamiento y los movimientos, y ejercitar el discernimiento para resolver cualquier dilema.
Concentrados en las obligaciones diarias, en la rutina, en velar por lo esencial, dejamos de lado otras aspiraciones, conformándonos en subsistir rodeados a menudo de condiciones exentas de calidad que querríamos transformar pero no sabemos exactamente como.
Para conservar lo primordial con una actitud entre práctica y desconfiada, perdemos oportunidades de crecimiento y la satisfacción que podríamos sentir, optando por el poco pero seguro aunque las expectativas se queden por debajo de lo deseado. Conformarse en ir tirando sin riesgos tal vez proporciona un trabajo y dinero, y tambien el desencanto al constatar como las circunstancias nos dominan en lugar de ser nosotros quien cojamos las riendas y la dirección.
Mucha gente actúa por debajo de sus posibilidades, por comodidad, por no arriesgarse, por miedo al fracaso, para no coger responsabilidades, reflejándose externamente en planteamientos temerosos y resultados pobres.
Evitar, no afrontar, se trate de situaciones o relaciones, pensando a priori que los desencadenantes pueden ser peores de lo que hay actualmente,. es una covardia que no resuelve el fondo, una forma de pensar inútil atenazada por unos miedos imaginarios, donde la única manera de resolver temas o problemáticas es con ideas claras, visión en perspectiva y acciones resolutivas.
Lo que nos rodea y querríamos mejorar no se modificará si no deseamos subir el nivel, primero en nosotros con todos los cambios que comportaría, y a continuación en los diferentes frentes donde podemos incidir con nuestras aportaciones.

sábado, 9 de marzo de 2013

HACER O NO HACER

A menudo nos encontramos con disyuntivas sobre decisiones a tomar si no dominamos demasiado el tema, si es una situación nueva, o en las mismas acciones diarias repetitivas.
El objetivo de lo que se movilice es acertar, pero muchas veces el asunto en cuestión depende de un proceso más o menos largo y de intermediarios diversos. De nuestra parte puede haber determinación, un planteamiento cuidadoso y un proceder correcto, pero esto no garantiza el éxito si hay una dependencia de terceros.
Tenemos situaciones donde hacer es una necesidad, para preservar un orden, conseguir recursos, etc. Y otras variantes donde no hacer es aconsejable por que puede suponer una pérdida o peores condiciones.
El dilema hacer no hacer con frecuencia es de tipo emocional respecto a relaciones. Las dudas sobre la conveniencia o no de mostrarse activo o bien pasivo, esperar con paciencia o dinamizar lo que se encuentra en un impasse.
La incertidumbre del resultado, la no convicción, la falta de seguridad, nos hacen actuar para observar las posibilidades segun la elección, que tampoco descubriremos hasta su conclusión en un sentido u otro.
Tambien está el hacer o no hacer en temáticas intrascendentes, cosas puntuales, donde la decisión acostumbra a no afectar en gran manera, ni al individuo ni a la cuestión de fondo.
Tanto en el hacer como en el no hacer, deberíamos clarificar las consecuencias posteriores, en nosotros y los demás. Obrar con conciencia, con ecuanimidad, velar por la armonía y quedar en paz internamente y externamente.
Todo lo que accionamos y tiene unas consecuencias comporta una responsabilidad, por tanto, antes de exteriorizar lo que primero es invisible, hemos de ver el impacto a corto y largo plazo. Por desgracia demasiadas cosas se hacen con imprudencia, producto de la inconciencia, falta de atención y desconexión del cuadro completo, de aqui los errores con lo que pueden reportar a continuación.
Sea cual sea la situación, tanto si es apropiado hacer como no hacer, hemos de poner los cinco sentidos, el discernimiento y la concentración para que la decisión final suponga lo correcto.

miércoles, 27 de febrero de 2013

CAOS - ORDEN

El orden es el estado natural, el caos es romper este estado. Ubicar cada cosa en su lugar para que ejerza su función, y cuando no es así ni hace lo que sería conveniente hacer es cuando sobreviene el caos.
Para instaurar el orden hemos de saber que queremos, con que contamos y tener la habilidad de encajar los componentes que intervengan. Claridad, voluntad y capacidad ejecutora, son fundamentales en conseguir y preservar las condiciones que perseguimos dotándolas de un servicio útil.
El caos es una desconexión que provoca no ver con nitidez, y en consecuencia las acciones producto de unos criterios erróneos, conducen a tensiones y conflictos que solo se resolveran con sentido común.
Hay caos por que hay espacio entre nosostros y las personas. Si cerramos este espacio, entonces podremos eliminar el origen; pero esto solo es posible si la oscuridad causante da paso a una amplitud de miras clarificadora.
Orden es sinónimo de bien hecho, cuidado, correcto. Caos es sinónimo de mal hecho, descuidado, incorrecto.
El orden es situar las partes individuales en confluencia para el bien del conjunto. El caos separa, y entonces ni las partes ni el todo realizan la función que corresponde, resultando inútiles.
El orden es una cuestión de civilidad, buenas maneras, organización, proceder con pulcritud por el beneficio que supone. En definitiva es la aportación de todos para todos en perfecta sincronización.
El orden es el que ha de imperar, por el cual velamos siempre. El caos es temporal, y cuando se presenta en el contexto que sea, los esfuerzos se dirigen a restablecer la armonia. Si las condiciones caóticas se prolongan, se vive en una provisionalidad indefinida que genera incomodidad, bajo rendimiento y estancamiento.
El orden lo hemos de forjar en el interior con un equilibrio global manifestándolo externamente. Si no hemos introducido la estabilidad indispensable mentalmente y emocionalmente, habrá grietas donde el caos se podrá manifestar, repitiéndose con asiduidad o esporádicamente si persiste el desequilibrio.

lunes, 18 de febrero de 2013

MADUREZ

El concepto de madurez no ha de vincularse inexorablemente al hecho de tener mas experiencias, mas edad. Esto no es sinónimo de aprovecharlo para evidenciar que hemos aprendido y nos ha servido para mejorar.
La actitud madura es una cuestión de conciencia, y de la comprensión implícita que comporta a continuación ha de venir la responsabilidad.
¿ Cual es el grado de conciencia individual y social que impera ? ¿ Quien es auténticamente responsable ? En la forma de hablar y actuar se pone de manifiesto, y la manera de vivir es un claro indicador del grado actual de madurez.
Las relaciones son la prueba más evidente del nivel conseguido a lo largo del tiempo con el fin de pulirnos, mostrarnos más comprensivos, reducir la porción egoica pensando más en el otro, en introducir progresivamente más dosis de amabilidad, espíritu de servicio y armonía.
Inmaduro significa que se encuentra en su inicio, que requiere un proceso para llegar a un estado óptimo. No puede ofrecer el máximo al estar en vias de desarrollo.
Maduro es el producto, objeto o persona que ha pasado una serie de etapas hasta lograr el punto de crecimiento, sabor o expresión idóneo.
Cuando nuestras maneras no son apropiadas, ponemos de manifiesto inmadurez, pues estar a punto es un equilibrio de proporciones.
El crecimiento físico tiene una duración limitada, a partir del cual se trata de mantener en buen estado. El desarrollo mental y espiritual es perpétuo, no hay límites, y teniendo en cuenta el bajo nivel de conocimientos humano por la desconexión a la Fuente, es absolutamente primordial seguir ampliando la conciencia para adquirir la madurez que nos facilite ser más pulcros en todas las manifestaciones, para el bien personal y colectivo.
En nuestro crecimiento individual siempre hemos de aprender más, siempre hemos de hacer más, por lo tanto siempre estamos inmaduros por más que hagamos y sepamos. Y este es el mayor aliciente que tenemos, esforzarnos contínuamente para madurar cada vez más aplicando las directrices supremas.