sábado, 13 de diciembre de 2014

LAS DIFICULTADES DE CAMBIAR ( I )

Múltiples son las causas del porqué nos cuesta tanto cambiar. Ya sea una falta de auto conocimiento profundo, sin observar a fondo qué decimos o qué hacemos con las consecuencias que se derivan. Estar convencido de ser correctos en las diversas expresiones y manifestaciones, y por tanto no hace falta modificar nada. No querer perder privilegios o ventajas, aunque esto a menudo va en detrimento de otros, agarrándose a cargos o a posiciones por unos determinados beneficios.
También está la vertiente indulgente donde nos dejamos ir en vicios o actividades perjudiciales, excusándose asiduamente con el famoso " no se puede ser perfecto " como si esto ya lo exculpara y diese el visto bueno para seguir satisfaciendo unos placeres maléficos por lo que reportan finalmente.
Evitar esfuerzos, prefiriendo la mediocridad perpetua antes que la calidad y la satisfacción de lo conseguido con tenacidad. Conformarse en subsistir en vez de intentar vivir, sin aspiraciones para superarse, haciendo del dia a dia un aburrimiento que solo conduce al mantenimiento físico sin objetivos ni sentido.
Los humanos, a excepción de una minoría, acostumbran a hacer lo indispensable, y una vez conseguido, el tiempo y recursos de que disponen lo malgastan en futilidades. La ausencia de anhelos para ir más allá de una rutina constante los limita a una parcela reducida.
Los defectos, las impurezas, las formas incorrectas, se repiten hasta el infinito, pero esto parece que importa poco teniendo en cuenta la pasividad y la minimización que se hace a pesar del estancamiento evidente. No considerar como negativos actos perjudiciales, es el mayor impedimento para transformarnos, manteniendo patrones inadecuados desde la infancia hasta la vejez. La perpetuación de hacerlo todo siempre igual es lo que eterniza los confictos individuales, proyectándolo en el colectivo en problemáticas que permanecen perennes durante décadas o siglos.
Estamos aquí para aprender y enmendar todo lo que se deba pulir. Si no nos corregimos es como ir suspendiendo el exámen contínuamente. A mucha gente parece que esto no le importa, de aquí el bajo rendimiento y las dificultades de establecer interacciones cualitativas.
La insatisfacción imperante es el reflejo de no saber cambiar en nosotros esquemas y procedimientos obstructivos por aquellos que proporcionen posibilidades realizadoras que generen armonía interna y externa.

sábado, 29 de noviembre de 2014

PELIGROS

El concepto de peligro es una advertencia que si no actuamos con precaución podemos sufrir consecuencias físicas o de otras características segun el caso.
Por descontado que no queremos hacernos daño, ni padecer situaciones molestas, y en cambio, muchos de los planteamientos y acciones, acaban comportando malestar, pérdidas y riesgos en más de un sentido.
El peligro no se limita únicamente al dolor corporal, a pasar privaciones, a afrontar crisis diversas. También está el peligro de malbaratar inutilmente la vida, donde seguro que la mayoría no lo catalogaría así debido al enfoque puramente de subsistencia en que estamos inmersos de manera preponderante.
Se haga más o menos la verdad es que siempre hacemos poco, pues la atención se desvia en actividades o entretenimientos que no ensanchan horizontes ni aportan referentes para mejorar el potencial. Condicionados por la necesidad de obtener recursos, el estrecho margen de maniobra restante se pierde habitualmente en futilidades. El peligro por tanto es haber dispuesto de tiempo, que son oportunidades, y no aprovecharlo constructivamente.
Estudiar, trabajar, tener dinero, solo son instrumentos intermediarios para saber como establecer conexiones con el entorno en diferentes niveles para llevar a cabo un propósito evolutivo.
Si solo nos quedamos en el medio, no iremos al fondo, y por oportunidades que se presenten no las sabremos ver ni darle el tratamiento preciso que facilite nuevos desarrollos.
El peligro de estar limitados, de quedarse en la superficie, son obstáculos que impiden avanzar individualmente y colectivamente. Estamos rodeados de peligros diversos, antes en consonancia al estilo imperante del momento, ahora por los desequilibrios planetarios derivados de gestiones desastrosas donde el supuesto beneficio puede conducir al maleficio.
El mayor peligro es la misma humanidad si prevalecen las formas ignorantes y egoistas, debiendo concienciarnos de qué queremos y a donde nos puede conducir. Vivimos en comunidad, y así hemos de enfocar los proyectos si deseamos crear un entorno próspero, justo y armónico, donde todos somos responsables, de las pequeñas y las grandes acciones. De nosotros depende generar más seguridad, reduciendo el peligro con el incremento de conciencia y adoptando posturas altruistas.

sábado, 15 de noviembre de 2014

PRIMARIOS VERSUS CIVILIZADOS

El comportamiento humano se puede inclinar en dos direcciones : primario o civilizado. El primario como su nombre indica son aquellas manifestaciones rudimentarias que requieren un tratamiento para pulir las diversas formas de expresión. El civilizado es lo opuesto, son las maneras refinadas derivadas de la educación, la concienciación y el trato digno entre lo personal y colectivo buscando la armonia.
Las formas primarias son instintivas, las civilizadas son racionales. Quien es primario piensa en pequeño, en lo más inmediato, en capacidad reducida. Empujado por sus deseos egoistas, es incapaz de ver las consecuencias de ciertos planteamientos faltos de lógica y sensatez, desencadenando en acontecimientos perjudiciales para el propio ejecutor y el receptor.
Todos los conflictos a pequeña y gran escala son consecuencia de no saber encajar sujeto y objeto, haciéndose extensible a todo tipo de situaciones. La incapacidad de ver con claridad impide ver el desenlace que se puede producir a través de palabras o acciones, y así convencidos de estar en lo correcto cuando la realidad demuestra que es justo lo contrario, es como se genera el caos y las diversas disfunciones en muchos ámbitos.
Quien es primordialmente primario es facil de distinguir por como se muestra. Se focaliza en sus intereses, no tiene en cuenta a los demás, se ha de imponer aunque sea a la fuerza, amenazando. Valora lo referente a el y aquello que no le gusta lo menosprecia. Acostumbra a tratar de forma indigna y humillante cuando no piensan ni dicen ni hacen como el quiere, pues su opinión y sus maneras son las que han de prevalecer. Gente autoritaria sin estima por los que son diferentes ni tampoco para ellos mismos, pues todo el veneno que van lanzando a parte de ensuciar el ambiente sobretodo ensucia al propio emisor.
El civilizado en cambio, con un nivel de conciencia más amplio y más reflexivo, utilizando la lógica, pensando en el bien de conjunto, busca el encaje de las partes en el todo; lo que facilita la colaboración enttre los diversos interventores, por que lo importante es el resultado armónico final.
Lo primario tarde o temprano conduce al fracaso, al deterioro, a la pérdida, por que las maneras ignorantes desembocan fatalmente en consecuencias nefastas. Si queremos que el buen funcionamiento sea la norma en cualquier contexto, hemos de transmutar las expresiones instintivas por el discernimiento, lo que separa por lo que acerca, la brutalidad por la delicadeza.

domingo, 26 de octubre de 2014

ATRACCIÓN PERDIDA

Actividades, diversiones o relaciones, son las vias que pueden despertar el interés en nosotros. El componente de disfrute es esencial para sentirnos atraidos. Sin un factor motivador la atracción no es posible.
La novedad, la temática, el goce que nos pueda causar, nos pueden acercar a experiencias y personas. Y las buenas sensaciones de un momento no garantizan la continuidad, ni en lo mismo ni con los implicados.
El principio es como la semilla que contiene el potencial a desarrollar. A medida lo inicial va adquiriendo forma según la aportación, las sensaciones y sintonía, el interés se mantendrá o se desvanecerá por los movimientos producidos durante el trayecto y su impacto.
El entusiasmo, el gusto del comienzo, radica en la impresión y lo que creemos vendrá a continuación. Esto sólo son muestras de una totalidad, y cuando lo que no se ajusta a nuestro carácter es mayor que las confluencias, la atracción dificilmente prevalecerá.
La base de lo que nos atrae puede ser consistente, y preservarla dependerá de factores diversos. Introducir nuevas maneras para no estancarnos, pues la monotonía disminuye el aliciente. Ensanchar la perspectiva experimentando alternativas, cosas similares con diferencias.
Lo atrayente de una época, por edad, por gustos, deja de serlo cuando vibramos com otros temas. Y en las relaciones exactamente igual, amistades o pareja, prominentes y afines, poco a poco o de golpe ya no sintonizamos, porque cada uno hace su camino, y si diverge el alejamiento es inevitable.
Alargar la atracción indefinidamente requiere elementos vivificantes regeneradores. El sol y la naturaleza nunca cansan de contemplarlos, porque aunque parezcan iguales es la vitalidad y lo que nos dan lo que preserva la apreciación.
Este ejemplo ha de servir para imitarlo en nuestras ocupaciones y relaciones. Aportar luz y calor, ser suministrador de bienes en grandes dosis para participar de la abundancia y nutrición.
Cuando las actividades pierden vivacidad y decae el entusiasmo, automáticamente la proximidad se convierte en distancia. Cuando las relaciones pierden el encanto que habíamos sentido y se instaura la frialdad y la indiferencia, se acaba la atracción.
Muchas atracciones se pierden substituyéndolas por otras, lo importante es tener siempre hogueras encendidas que nos hagan vibrar y expresar lo mejor de cada uno.

sábado, 11 de octubre de 2014

EL QUÉ, PERO NO EL PORQUÉ

La tendencia imperante en nosotros es ir hablando del qué pero no del porqué. Observamos lo que nos rodea viendo la superficie sin adentrarnos en el fundamento, y con unos conocimientos limitados, accediendo solo a fragmentos, efectuamos todo tipo de comentarios y sacamos conclusiones convencidos de estar acertados cuando es mucho más lo ignorado que lo conocido.
Acostumbramos a dar vueltas y vueltas a los mismos temas sin extraer la claridad indispensable para substituir lo perjudicial por lo benéfico, incapaces de acceder al porqué de lo debatido, que va llenando de conversaciones estériles que no conducen a nada.
Es muy facil hablar de esto o aquello, criticar sin miramientos, emitir juicios sin conocer los implicados ni saber los desencadenantes de lo que juzgamos. Opinamos sobre fracciones desligandolas del conjunto, y de esta manera el error en el veredicto es habitual por la inconciencia global.
Preocupados por lo que incide directamente, los planteamientos de lo que hacemos y decimos giran alrededor de los propios intereses. Desde este pequeño microcosmos, con un enfoque egocentrico, ponerse en lugar de otros con culturas diferentes, necesidades, en maneras de hacer, es casi imposible para la mayoría.
Lo que hago, lo que digo, lo dado y recibido como objetivo, sin profundizar en el impulso que nos lleva a estas manifestaciones. El punto de partida y destino debería estar presente y claro en las pretensiones para saber si lo deseado nos conviene o es prescindible, si hemos de insistir en ciertos temas o bien evitarlos.
Opinando sobre hechos consumados, sobre suposiciones, desde nuestra óptica, nunca sacaremos conclusiones clarificadoras.
Si no sabemos el porqué el qué no nos aportará la solución, y la tendencia es centrarse en el qué sin averiguar el porqué, de aquí la obstrucción y la dificultad de resolver múltiples cuestiones por la incapacidad de llegar al núcleo.
Una vez descubierto el porqué hemos de buscar contínuamente la armonía para que el qué de cada situación reporte el mejor contexto posible.

sábado, 27 de septiembre de 2014

ROMPER LIMITACIONES

Disponemos de autonomia de movimientos, pero dentro de unos parámetros. Podemos acceder a unos recursos, pero solo en cantidades mesuradas respecto a la totalidad. Establecemos relaciones, pero solo en una proporción reducida. De una forma u otra hemos de concentrarnos en parcelas pequeñas que podamos abastecer, y dentro de estos límites hemos de ser hábiles en lograr el grado óptimo de libertad que permita actuar sin trabas.
Estamos condicionados por múltiples factores, donde tan solo una parte depende de la propia voluntad, y es aquí donde hemos de centrar la atención, para que los esfuerzos y las decisiones nos conduzcan a la resolución más adecuada.
Quien más quien menos se encuentra en situaciones de acoplamiento complicado con otras personas. Las diferencias de criterio dificultan a menudo entenderse, y lo que podria resolverse fácilmente puede alargarse indefinidamente.
Cuando se produce un bloqueo está obstruyendo el libre fluir, limitando movimientos que impiden instaurar un contexto más satisfactorio. Por desgracia, la indispensable y suficiente falta de entendimiento es el origen de los conflictos, que pueden ser transitorios o indefinidos.
La falta de visión o visión incorrecta, elabora unos planteamientos habitualmente centrados en el ego, y a partir de aquí todo lo imaginable y inimaginable se puede desencadenar. Crear problemas de la nada es frecuente cuando el grado de inconciencia es notorio y la desconsideración hacia otros está arraigada con fuerza. Se producen crisis absurdas sin sentido por la incapacidad de discernir con claridad, y en consecuencia las acciones introducen el caos.
Los miedos, la inmadurez, mantienen vínculos improductivos, no atreviendose a emanciparse, a romper las cadenas de unas relaciones que tal vez reporten un respaldo o seguridad económica, a costa de limitarse y poder experimentar otras variantes. Unos pequeños intereses privan de acceder a situaciones y condiciones donde expresarnos con más libertad y posibilidades más ámplias.
Egoismo, inconciencia, falta de lógica, confusión mental, covardia, son factores altamente entorpecedores para el emisor de tales manifestaciones y para aquellos que se ven afectados a través de contactos, obstaculizando enormemente las relaciones y las temáticas de fondo.
Romper estas limitaciones pide ir a los términos opuestos : mirar por otros, incrementar la conciencia, claridad de ideas y valentía. Si forman parte de nosotros, la proporción de libertad será directamente proporcional al buen uso de estas virtudes.

domingo, 14 de septiembre de 2014

ENTRE DOS CAMINOS

Siempre estamos entre dos caminos, lo que sabemos y el desconocido, lo que se ha hecho y lo que se ha de hacer, el pasado y el futuro, lo que se acaba y lo que empieza, y así cada dia, procurando encontrar sentido, y en esta búsqueda el anhelo de conseguir bienestar.
El potencial humano por un motivo u otro se expresa habitualmente en un porcentaje muy reducido, de aquí los numerosos conflictos, insatisfacciones y la incapacidad de generar condiciones verdaderamente armónicas. Estamos aquí para desarrollarnos, donde la tarea consiste en ir substituyendo las capas de oscuridad que nos inclinan a cometer errores de todo tipo, por la claridad que ha de guiarnos hacia la corrección expresiva. Los diversos condicionantes que nos acompañan lo son en la medida de nuestra capacidad de luz, pues la misma situación no se afronta igual segun se vea. Uno la puede ver pesada, complicada, y otro una oportunidad para exteriorizar el potencial latente. El trabajo es justamente este, convertir la carga en ligereza, las molestias en bendiciones, los enemigos en amigos. Evidentemente no es facil, pero si no nos enfrentamos con bravura, la vida va pasando sin un objetivo definido que lleve a una finalidad edificante.
El trabajo a ejecutar es inmneso, malgastando mucho tiempo por el camino en ocupaciones insubstanciales, defendiendo posturas que no arreglan nada, con un bajo rendimiento en general por falta de preparación.
Querríamos estar en una espécie de plenitud constante en todos los ámbitos, pero no es posible por la propia incapacidad para crearlo, y lo seguirá siendo mientras no elevemos el nivel de conciencia y obremos de acuerdo a esta.
Mejorar, tener más, pero la cuestión es en qué y como, pues ganar por un lado a costa de hipotecar otro no es en realidad un beneficio. Avanzar en partes y en conjunto, es el objetivo, donde cada uno de acuerdo a su singularidad ha de encontrar las vias y los medios para introducir factores más satisfactorios si de verdad lo desea.
En este periplo entre dos caminos el universo nos pone a prueba, y nosotros tambien hemos de retarnos para que cada nuevo paso, cada experiencia, nos permita ir subiendo el nivel, pues si no es así se produce el estancamiento y después el retroceso, porque el ritmo vital empuja con fuerza a ir siempre hacia adelante.