miércoles, 27 de febrero de 2013

CAOS - ORDEN

El orden es el estado natural, el caos es romper este estado. Ubicar cada cosa en su lugar para que ejerza su función, y cuando no es así ni hace lo que sería conveniente hacer es cuando sobreviene el caos.
Para instaurar el orden hemos de saber que queremos, con que contamos y tener la habilidad de encajar los componentes que intervengan. Claridad, voluntad y capacidad ejecutora, son fundamentales en conseguir y preservar las condiciones que perseguimos dotándolas de un servicio útil.
El caos es una desconexión que provoca no ver con nitidez, y en consecuencia las acciones producto de unos criterios erróneos, conducen a tensiones y conflictos que solo se resolveran con sentido común.
Hay caos por que hay espacio entre nosostros y las personas. Si cerramos este espacio, entonces podremos eliminar el origen; pero esto solo es posible si la oscuridad causante da paso a una amplitud de miras clarificadora.
Orden es sinónimo de bien hecho, cuidado, correcto. Caos es sinónimo de mal hecho, descuidado, incorrecto.
El orden es situar las partes individuales en confluencia para el bien del conjunto. El caos separa, y entonces ni las partes ni el todo realizan la función que corresponde, resultando inútiles.
El orden es una cuestión de civilidad, buenas maneras, organización, proceder con pulcritud por el beneficio que supone. En definitiva es la aportación de todos para todos en perfecta sincronización.
El orden es el que ha de imperar, por el cual velamos siempre. El caos es temporal, y cuando se presenta en el contexto que sea, los esfuerzos se dirigen a restablecer la armonia. Si las condiciones caóticas se prolongan, se vive en una provisionalidad indefinida que genera incomodidad, bajo rendimiento y estancamiento.
El orden lo hemos de forjar en el interior con un equilibrio global manifestándolo externamente. Si no hemos introducido la estabilidad indispensable mentalmente y emocionalmente, habrá grietas donde el caos se podrá manifestar, repitiéndose con asiduidad o esporádicamente si persiste el desequilibrio.

lunes, 18 de febrero de 2013

MADUREZ

El concepto de madurez no ha de vincularse inexorablemente al hecho de tener mas experiencias, mas edad. Esto no es sinónimo de aprovecharlo para evidenciar que hemos aprendido y nos ha servido para mejorar.
La actitud madura es una cuestión de conciencia, y de la comprensión implícita que comporta a continuación ha de venir la responsabilidad.
¿ Cual es el grado de conciencia individual y social que impera ? ¿ Quien es auténticamente responsable ? En la forma de hablar y actuar se pone de manifiesto, y la manera de vivir es un claro indicador del grado actual de madurez.
Las relaciones son la prueba más evidente del nivel conseguido a lo largo del tiempo con el fin de pulirnos, mostrarnos más comprensivos, reducir la porción egoica pensando más en el otro, en introducir progresivamente más dosis de amabilidad, espíritu de servicio y armonía.
Inmaduro significa que se encuentra en su inicio, que requiere un proceso para llegar a un estado óptimo. No puede ofrecer el máximo al estar en vias de desarrollo.
Maduro es el producto, objeto o persona que ha pasado una serie de etapas hasta lograr el punto de crecimiento, sabor o expresión idóneo.
Cuando nuestras maneras no son apropiadas, ponemos de manifiesto inmadurez, pues estar a punto es un equilibrio de proporciones.
El crecimiento físico tiene una duración limitada, a partir del cual se trata de mantener en buen estado. El desarrollo mental y espiritual es perpétuo, no hay límites, y teniendo en cuenta el bajo nivel de conocimientos humano por la desconexión a la Fuente, es absolutamente primordial seguir ampliando la conciencia para adquirir la madurez que nos facilite ser más pulcros en todas las manifestaciones, para el bien personal y colectivo.
En nuestro crecimiento individual siempre hemos de aprender más, siempre hemos de hacer más, por lo tanto siempre estamos inmaduros por más que hagamos y sepamos. Y este es el mayor aliciente que tenemos, esforzarnos contínuamente para madurar cada vez más aplicando las directrices supremas.

sábado, 9 de febrero de 2013

DISCIPLINA

Disciplina es un conjunto de normas a seguir. ¿ Y cual es la finalidad ? Preservar el orden y obtener un rendimiento a los esfuerzos realizados.
La etimologia de la palabra disciplina nos indica que proviene de discípulo, por la constancia indispensable del trabajo regular y el mérito a lograr mediante el encaje de teoria y práctica.
La disciplina se puede enfocar en conservar o en incrementar. Conservar el estado de forma, salud, finanzas, etc, a base de un control, unas medidas y una austeridad. O bien incrementar los apartados que deseamos expandir para acceder a un contexto mejor.
Actividades no sujetas a una disciplina no reportan su potencial ni dan el fruto que puede ofrecer. La disciplina se ha de implantar como señal de auto estima, de comprensión y visión de largo alcance. Lo que hicimos ayer repercute en el hoy, y lo que hacemos ahora incidirá en el mañana; por tanto si queremos estar acompañados de condiciones favorables, es preciso instaurar una regularidad como nos enseña el organismo con su funcionamiento sincronizado.
Sin disciplina no se obtiene nada con consistencia, donde la misma indolencia sumerge al sujeto en la mediocridad, pues conseguir excelencia en el campo que sea se acompaña forzosamente a parte de unas aptitudes, de disciplina.
Saber como actuar lo extraemos del conocimiento, y este solo tiene valor cuando es aplicativo y aporta un resultado.
Se trata de ganar, ir a más, o por lo menos no perder. La desidia es una comodidad momentánea que acaba generando una gran incomodidad al no ejecutar unos movimientos periódicos que reportarian bienestar y condiciones más óptimas.
Este es un mundo de acción, y querer evitarla es contraproducente por que los mecanismos de engranaje dejan de funcionar por un uso insuficiente.
La disciplina no ha comportar agotamiento, esto sería perjudicial. Encontrar el término apropiado en cada uno para un beneficio, este es el objetivo.

martes, 29 de enero de 2013

AMBICIÓN VITAL

La ambición está supeditada a un conjunto de factores, y hacia donde apunten nos indicará características de la persona.
La ambición puede dirigirse hacia objetivos externos o internos, materiales o espirituales, pero no se trata de decantarse por uno y dejar el otro, pues esto nos haría incompletos, hemos de querer abarcar ambos sentidos. Uno ha de acompañar al otro, ya que continuamente estan interaccionados.
Vamos a buscar nutrientes fuera para nutrirnos dentro, y por el bagaje interno nos dirigimos al exterior. Los materiales y las experiencias son elementos de la periferia, sirviéndonos para conectar con el centro.
La ambición vital no consiste en el hecho de acceder a un trabajo, un dinero, una casa, pareja, etc. Estos ítems pueden hacer de intermediarios, donde el objetivo ulterior va más allá. La ambición a perseguir es convertirse en alguien cada vez más perfeccionado en todas las expresiones, y primero se ha de desear con mucha fuerza desde lo más profundo de nosotros, para que a continuación atraigamos los instrumentos apropiados que faciliten la debida preparación.
La mayoría condicionada por la necesidad de obtener recursos, opta básicamente por objetivos mundanos, pero estos dependen de terceros, estan sometidos a oscilaciones, y nunca sabemos con quien y con que podemos contar. En cambio, la búsqueda de perfección solo depende de nosotros, es acumulativa, nadie nos lo puede substraer, y su abasto es infinito y eterno, no hay límites.
Vivimos vidas insubstanciales porque corremos detrás de lo efímero, de valores frágiles, movidos por la inercia, sin reflexionar a donde vamos, que hacemos y la finalidad de todo ello donde nos conducirá.
Enfocados solo en lo material nunca encontraremos satisfacción duradera, porque siempre habrá algun vacío, dependencias y frustración. Se trata de tener para ser, y ser para tener, llenarnos dentro para llenarnos fuera, y en esta doble dirección saber como proceder a cada momento instaurando la armonia.

sábado, 19 de enero de 2013

ENVIDIA

Si estamos donde hemos de estar, y tenemos lo que hemos de tener, la envidia es una postura errónea; pues supone querer lo que no somos y tener lo que no tenemos. Pretender lo que es de otros sin que comporte esfuerzo, deseando el fruto ahorrándose el trabajo previo, esto es infantil.
¿El envidioso en cuestión ha hecho meritos para disponer de lo que querría ? ¿ Le conviene ? ¿ Le será util, o solo es para satisfacer deseos del ego ?
El enfoque positivo es valorar lo que tenemos y no lo que falta, mostrar gratitud por el servicio que reporta cada cosa, para encajar dentro de un orden inmenso, y a través de las diferencias realizar una función específica como contribución particular en el conjunto.
Querer ser o tener lo de otros es violentar los esquemas cósmicos, una presunción focalizada en " supuestos " placeres que si no tenemos acceso es porque no estan hechos para nosotros. Y si los queremos conseguir no se nos daran gratuitamente, deberemos forjar aptitudes, voluntad, disciplina, y constatar si lo obtenemos o no, y despues comprobar si la supuesta panacea era como imaginábamos.
Nada de lo que nos rodea en este momento se ha producido como un milagro o un juego de manos, es consecuencia de enlaces previos, y en vez de fijarse en los bienes de otros hemos de velar por los nuestros con las herramientas de que disponemos.
Para ejecutar el trabajo personal precisamos unos recursos en consonancia, unas relaciones determinadas, y un lugar apropiado para actuar. Lo que sirve a unos no servirá a otros, y con esta comprensión no desearemos lo que no necesitamos o aquello no conveniente, centrándonos en nuestra parcela y peculiaridades.
Solo podemos ser nosotros con todo lo que implica, fijarnos en alguien por sus virtudes y quererlas adquirir está bien, pero aunque nos instruyamos y entrenemos a tal fin, el sello distintivo será el nuestro con las inevitables diferencias.
Hemos de anhelar nuestra mejor versión, preparándonos para lograrlo, y el resto ya vendrá en la forma, medida y tiempo oportuno.

miércoles, 9 de enero de 2013

PROYECTOS

Vivir es un proyecto permanente. Ir afrontando cada nuevo dia implica llenarlo con actividades destinadas a mantener en segun que casos, a adquirir en otros y aumentar lo que convenga. Los proyectos pueden ser de continuidad o innovación, preservar unas bases o crear nuevas en el afan de renovación.
No podemos permanecer estáticos, el movimiento es indispensable, y lo que hemos hecho ahora o el alimento ingerido en una comida, sirve sólo para un momento específico, y a continuación diferentes necesidades empujan hacia adelante en busca de nuevos recursos y tendencias.
Proyectar es aquello que querríamos, que ahora es una idea y más adelante puede ser una evidencia concreta. En el camino de su preparación se cruzan otros proyectos, pues el eterno presente es un enlace de acciones entre lo dejado atrás y lo que sirve en los nuevos y diferentes contextos que se generan.
Los proyectos pasan diversas fases con la intervención de los 4 elementos. El aire es la semilla en forma de pensamiento. El agua el deseo de experimentarlo, la sensación. El fuego el empuje que lo ponga en acción. La tierra la concreción sólida final.
Cada etapa tiene unas connotaciones que condicionan los intereses de acuerdo a lo requerido en el momento. Los proyectos siempre nos acompañan por la misma fuerza vital y el anhelo de persistencia. Dejar lo que ya ha hecho su servicio y coger nuevos instrumentos, nuevos caminos para recargarnos, recomenzar y perpetuar la propia existencia.
El carácter de cada uno, formación, inquietudes, recursos y el medio de ubicación con sus posibilidades, marcaran las inclinaciones de lo que nos gustaría experimentar. Algunos, con preparación, determinación y posibilidades, conseguiran concretar en hechos los proyectos. Otros, más teóricos, pueden imaginar mentalmente que harán muchas cosas y al final quedar diluidos por que el pensamiento si no se acompaña de acción se desvanece como el paso de una nube.
El objetivo es que la idea se impregne de deseo, a fin de dinamizar lo invisible convirtiéndolo en visible. Si los proyectos nos llevan a progresar habremos hecho lo oportuno. Si comportan pérdidas será cuestión de revisar las causas para revertirlo en futuras ganancias gracias al aprendizaje.

sábado, 29 de diciembre de 2012

YO NO, ES EL OTRO

Yo no, es el otro, así es como los humanos nos sacamos la responsabilidad de encima dando por descontado que nosotros siempre somos perfectos y los otros siempre estan equivocados. Pero este planteamiento no se aguanta por ningun lado, pues si todos individualmente nos creemos perfectos, como es que el caos es la tónica imperante ?
Un ego desmedido, falta de claridad en observar y discernir, deseo focalizado en la propia auto gratificación, desconsideración hacia maneras contrarias a las nuestras, querer imponer los criterios y pretensiones particulares, todo esto es una muestra de inconciencia, de oscuridad generalizada que hace adoptar posturas de inmadurez.
Estos ejemplos se ven reflejados perfectamente en la política. La ideologia de cada partido es como si fuera la ley, y la de los contrarios es como si fueran cortos de miras. Y lo que a nivel de tu a tu origina fricciones y desacuerdos por este engreimiento de yo tengo razón y tu estás equivocado, en los políticos es yo no soy dictador, es el otro, yo no soy opresor, es el otro, yo no soy nacionalista, es el otro, yo no soy opresor, es el otro, yo no soy injusto, es el otro. Y la lista podriamos ir aumentándola, pues de temas no faltan, pero perpetuando eternamente formas impositivas, prepotentes, sin diálogo, incapaces de distinguir lo verdadero de lo falso, y querer salirse con la suya como sea utilizando métodos indignos, esto lo unico que consigue es vivir en la crispación empalmando un conflicto con otro en un ambiente contaminado que nunca se limpia por que la actitud no se modifica.
La 1ª exigencia es y ha de ser con nosotros. Si queremos generar buenas condiciones alrededor, las hemos de forjar cada uno en el interior refejándolo en las obras realizadas. Lo que no puede ser es actuar toda la vida como un niño consentido que se enfada cuando no tiene lo que quiere ni los demás le dan lo que desea en la forma o medida pretendida. Una sociedad permanentemente infantil está condenada a la decadencia, pues madurar comporta exigencias, obligaciones, proceder correctamente, respetar al prójimo, responsabilizarse de los actos y las consecuencias. Abusar de la fuerza no, ni tampoco hacer lo que se quiera con total impunidad, cargarse todo lo que desagrada, así como no ser capaz de reconocer los errores reiterativos, y para remate convertir las víctimas en los infractores. Esto es sencillamente demencial.