Si queremos disponer del máximo de condiciones satisfactorias, hemos de preparar el terreno que lo haga viable. Conseguirlo supone cultivar diversos apartados en nosotros que sean herramientas útiles, aprovechando los valores que pueden ofrecernos los tres componentes de donde extraemos los referentes : pensamiento, sentimiento y acción.
El primer punto donde se ha de poner énfasis es observar. Es primordial saber ver, los componentes que intervienen, características y función.
A continuación se ha de reflexionar. Que tenemos, que pretendemos, la viabilidad del propósito, y como proceder para lograr lo deseado.
Comparar vendria a continuación. Contrastar lo existente con lo forjado en un pasado y fijar un plan que nos catapulte al futuro. Decidir que necesitamos para conseguir el objetivo y actuar para concretarlo.
Todos anhelamos un bienestar, pero no llega solo, se ha de edificar paso a paso en los variados componentes cotidianos.
La inteligencia, a través del discernimiento, organiza y hace de referente. Las ideas y palabras elaboran la estrategia, donde la acción ha de dar sentido y consistencia.
La claridad y amplitud de miras permiten planteamientos pulidos, otorgando más posibilidades realizadoras.
Es importante instaurar la paz interior, que facilita la visión más nítida de nosotros, del prójimo y el entorno para posicionarnos debidamente.
La auto estima y el valor dado a los proyectos, es el combustible que ha de moviilizarnos y perseverar en el anhelo.
Voluntad, fundamental para la plasmación en hechos de lo que se quiera conseguir, reforzando la ejecución en los diversos tramos para preservar las condiciones precisas requeridas en el proceso.
Propósito. Cualquier proyecto se ha de dotar de dirección y finalidad, de lo contrario es inutil. Toda realización es una idea plasmada en una obra.
Armonia como sintesis de las diversas aportaciones que ha de estar presente en cada una. Es una cuestión de saber, querer y hacer. La armonia es el indicador que hacemos lo correcto.
Y evidentemente paciencia. Cada cosa tiene unas peculiaridades, un tratamiento y desarrollo, se trata de no precipitar la cadena de sucesivos acontecimientos para que la semilla culmine en el fruto en el ámbito propuesto.
Este blog no pretende emular a los grandes pensadores clásicos, sino sólo unas breves exposiciones que puedan llegar a todo tipo de personas.
lunes, 29 de octubre de 2012
viernes, 19 de octubre de 2012
FAMILIA ( IV )
Para cubrir las demandas sociales es preciso que mucha gente sienta la necesidad de tener hijos para asegurar la cobertura de servicios. Además, el relevo generacional es fundamental para la continuidad de lo esencial.
Si tenemos en cuenta que la paternidad es uno de los actos de mayor responsabilidad, es indispensable clarificar muy bien que motivo produce el impulso y cual puede ser su incidencia. Percatarse si solo es una " ilusión " con la magnitud que representa, o bien pensando en educarlos para aportar grandes personas a la sociedad. Dudo que este segundo punto lo piense mucha gente.
Los padres son un medio, donde la palabra " mi " relacionada a los hijos es simplemente idenficativa respecto a otras personas. No es que sean creadores, son reproductores para que una gran cadena de enlaces más allá de nuestra percepción consciente, pueda realizar un propósito de orden cósmico.
Tener hijos condiciona la libertad, el espacio, el tiempo y los recursos, por tanto antes de quedar hipotecados indefinidamente deberíamos pensar intensamente si se está preparado, que consecuencias tendría y si la finalidad será edificante globalmente.
La focalización en lo mundano es lo que genera el anhelo de querer hijos, y se han de preveer las connotaciones de todo lo que comporta.
En realidad la función padres/hijos es cumplir un encaje que permita afrontar un karma determinado, donde la mayor parte de veces se vive inconscientemente sin posibilidad de aprendizaje ni de corrección.
Si nos fijamos en el nivel evolutivo humano, no es de extrañar la baja capacidad paterna para saber inculcar a los hijos valores de disciplina, responsabilidad y respeto hacia el prójimo. Y a pesar de todo aún prevalece el orden, sin encontrar las formas óptimas que enderecen los múltiples factores problemáticos sociales.
Si queremos de verdad un mundo mejor, primero hemos de cultivar la perfección en uno mismo, y despues ya pensaremos en si es conveniente o no traer hijos al mundo. Un acto de esta trascendencia exige personas sensatas para abarcar la magnitud del hecho. Antes de llevar a cabo una acción se ha de pensar las consecuencias a corto y largo plazo, cara a nosotros y el colectivo. Somos responsables de lo que hacemos y de todo lo que pasa.
Si tenemos en cuenta que la paternidad es uno de los actos de mayor responsabilidad, es indispensable clarificar muy bien que motivo produce el impulso y cual puede ser su incidencia. Percatarse si solo es una " ilusión " con la magnitud que representa, o bien pensando en educarlos para aportar grandes personas a la sociedad. Dudo que este segundo punto lo piense mucha gente.
Los padres son un medio, donde la palabra " mi " relacionada a los hijos es simplemente idenficativa respecto a otras personas. No es que sean creadores, son reproductores para que una gran cadena de enlaces más allá de nuestra percepción consciente, pueda realizar un propósito de orden cósmico.
Tener hijos condiciona la libertad, el espacio, el tiempo y los recursos, por tanto antes de quedar hipotecados indefinidamente deberíamos pensar intensamente si se está preparado, que consecuencias tendría y si la finalidad será edificante globalmente.
La focalización en lo mundano es lo que genera el anhelo de querer hijos, y se han de preveer las connotaciones de todo lo que comporta.
En realidad la función padres/hijos es cumplir un encaje que permita afrontar un karma determinado, donde la mayor parte de veces se vive inconscientemente sin posibilidad de aprendizaje ni de corrección.
Si nos fijamos en el nivel evolutivo humano, no es de extrañar la baja capacidad paterna para saber inculcar a los hijos valores de disciplina, responsabilidad y respeto hacia el prójimo. Y a pesar de todo aún prevalece el orden, sin encontrar las formas óptimas que enderecen los múltiples factores problemáticos sociales.
Si queremos de verdad un mundo mejor, primero hemos de cultivar la perfección en uno mismo, y despues ya pensaremos en si es conveniente o no traer hijos al mundo. Un acto de esta trascendencia exige personas sensatas para abarcar la magnitud del hecho. Antes de llevar a cabo una acción se ha de pensar las consecuencias a corto y largo plazo, cara a nosotros y el colectivo. Somos responsables de lo que hacemos y de todo lo que pasa.
martes, 9 de octubre de 2012
FAMILIA ( III )
Los padres son el referente que ha de enseñarnos a comportar en sociedad. De la inconciencia del nacimiento hemos de pasar a una mínima conciencia para saber que queremos y como actuar con eficacia. A tal fin es primordial adquirir formación, y que los padres aporten una concepción madura de la vida, para transmitir valores que reviertan en un beneficio común.
A pesar de la jerarquia familiar, este hecho no ha de suponer sumisión ni dominio, sencillamente un trato justo, tratándose con dignidad entre todos.
Los hijos no son propiedad de los padres, todos somos libres. El rol de los padres es ejercer de intermediarios físicos para que cada uno lleve a cabo la función específica a realizar.
La familia, por sus connotaciones, son las personas mas remarcables, por lazos, convivencia y vínculos establecidos. Las influencias recibidas se pondran de manifiesto en la manera de proceder. No obstante, solo es la base, el punto de referencia, pues individualmente somos diferentes con las respectivas peculiaridades que transmitimos a la sociedad.
El crecimiento es pasar de una dependencia a una independencia, de una ignorancia a un aprendizaje. Los padres proporcionan nutrición, y tambien han de ser un apoyo en lo mental y emocional.
A medida adquirimos mayor autonomia, la familia pasa a ocupar un lugar mas secundario, hasta formar una nueva si es el caso.
La organización en pequeñas parcelas facilita la concentración, un mejor funcionamiento al centrarnos en lo que podemos abastecer. Y aquello que necesitamos y hemos de buscar fuera, nos lo proporcionan otros grupos, donde todos juntos hacemos de intermediarios.
La división en infinidad de familias facilita el orden, de lo contrario habría una dispersión imposibilitando el buen funcionamiento de las partes y el conjunto.
Todo tiene su razón de ser, se trata de saber acoplarnos, y en el papel de padres e hijos se produce un enseñar y aprender mutuos.
A través de las experiencias se generan nuevos retos que ponen a prueba los integrantes del núcleo familiar, y el mérito consiste en encontrar la expresión adecuada en cada caso para unos intercambios fluídos. La colaboración, diálogo y entendimiento, han de ser el objetivo para superar disonancias donde la buena convivencia se convierta en realidad.
A pesar de la jerarquia familiar, este hecho no ha de suponer sumisión ni dominio, sencillamente un trato justo, tratándose con dignidad entre todos.
Los hijos no son propiedad de los padres, todos somos libres. El rol de los padres es ejercer de intermediarios físicos para que cada uno lleve a cabo la función específica a realizar.
La familia, por sus connotaciones, son las personas mas remarcables, por lazos, convivencia y vínculos establecidos. Las influencias recibidas se pondran de manifiesto en la manera de proceder. No obstante, solo es la base, el punto de referencia, pues individualmente somos diferentes con las respectivas peculiaridades que transmitimos a la sociedad.
El crecimiento es pasar de una dependencia a una independencia, de una ignorancia a un aprendizaje. Los padres proporcionan nutrición, y tambien han de ser un apoyo en lo mental y emocional.
A medida adquirimos mayor autonomia, la familia pasa a ocupar un lugar mas secundario, hasta formar una nueva si es el caso.
La organización en pequeñas parcelas facilita la concentración, un mejor funcionamiento al centrarnos en lo que podemos abastecer. Y aquello que necesitamos y hemos de buscar fuera, nos lo proporcionan otros grupos, donde todos juntos hacemos de intermediarios.
La división en infinidad de familias facilita el orden, de lo contrario habría una dispersión imposibilitando el buen funcionamiento de las partes y el conjunto.
Todo tiene su razón de ser, se trata de saber acoplarnos, y en el papel de padres e hijos se produce un enseñar y aprender mutuos.
A través de las experiencias se generan nuevos retos que ponen a prueba los integrantes del núcleo familiar, y el mérito consiste en encontrar la expresión adecuada en cada caso para unos intercambios fluídos. La colaboración, diálogo y entendimiento, han de ser el objetivo para superar disonancias donde la buena convivencia se convierta en realidad.
sábado, 29 de septiembre de 2012
FAMILIA ( II )
Las partes trabajan para el todo, y el todo sustenta las partes en un intercambio permanente que da propósito a las acciones.
La inmensidad es un conjunto de grandes medios y pequeños bloques. La diversidad surge de la unidad, y a pesar de las diferencias, el objetivo es fusionarse con la unidad.
Las familias son estructuras grupales que sirven para organizarnos dentro de un ámbito determinado con unas condiciones para que nuestro potencial pueda abastecerlo.
Nos movemos en un medio específico, con unas características culturales, meterológicas, de ubicación geográfica, marcando nuestra concepción del universo, con un peculiar código de valores y carácter, y esto solo es posible desde unas áreas delimitadas.
Hay muchas singularidades, muchas maneras de hacer, cada una se identifica con las suyas, las que ha visto a los ancestros que las han ido transmitiendo. Unas ponen énfasis en unos aspectos, otras pueden ser totalmente diferentes, la cuestión es que forman parte de sus criterios formados de la propia identidad. Lo que catalogamos como " pueblo ", cultura, son familias con quien nos sentimos identificados, tenemos un sentido de pertenencia. Y aunque hayamos adquirido una ámplia formación, hayamos viajado alrededor del planeta, la manera de pensar, de vivir, responde a las raices del pais, del continente donde hemos crecido.
Los padres son el primer referente, la organización en pequeños grupos, aqui aprendemos a interactuar con los demás, a adquirir responsabilidades, que se han de reflejar en el exterior en la vida social.
El medio circundante influido por unos parámetros distintivos forjados durante siglos, nos impregna de unas costumbres que las adquirimos como propias formando parte de nuestra singularidad en relación a grupos que traspasan el límite de la estricta familia biológica. Y despues está el gran bloque que somos todos nosotros, independientemente de creencias, costumbres e ideas, por diferentes que seamos, concebidos de igual manera y con las mismas necesidades básicas, desde los respectivos lugares y peculiaridades, hemos de velar por el bien común, pues la fuente subministradora que nos permite vivir, depende del comportamiento particular hacia el planeta.
Todos somos individuales, cada uno solo puede vivir por el mismo, nadie puede hacerlo por otros, pero en este objetivo somos dependientes de las aportaciones de terceros que contribuyen a la subsistencia, por tanto, percatemonos que somos una gran familia inmensa y en vez de mirar únicamente por el propio interés hagamoslo por el colectivo, que en realidad es mirar por el propio interés pero con una perspectiva más inteligente.
La inmensidad es un conjunto de grandes medios y pequeños bloques. La diversidad surge de la unidad, y a pesar de las diferencias, el objetivo es fusionarse con la unidad.
Las familias son estructuras grupales que sirven para organizarnos dentro de un ámbito determinado con unas condiciones para que nuestro potencial pueda abastecerlo.
Nos movemos en un medio específico, con unas características culturales, meterológicas, de ubicación geográfica, marcando nuestra concepción del universo, con un peculiar código de valores y carácter, y esto solo es posible desde unas áreas delimitadas.
Hay muchas singularidades, muchas maneras de hacer, cada una se identifica con las suyas, las que ha visto a los ancestros que las han ido transmitiendo. Unas ponen énfasis en unos aspectos, otras pueden ser totalmente diferentes, la cuestión es que forman parte de sus criterios formados de la propia identidad. Lo que catalogamos como " pueblo ", cultura, son familias con quien nos sentimos identificados, tenemos un sentido de pertenencia. Y aunque hayamos adquirido una ámplia formación, hayamos viajado alrededor del planeta, la manera de pensar, de vivir, responde a las raices del pais, del continente donde hemos crecido.
Los padres son el primer referente, la organización en pequeños grupos, aqui aprendemos a interactuar con los demás, a adquirir responsabilidades, que se han de reflejar en el exterior en la vida social.
El medio circundante influido por unos parámetros distintivos forjados durante siglos, nos impregna de unas costumbres que las adquirimos como propias formando parte de nuestra singularidad en relación a grupos que traspasan el límite de la estricta familia biológica. Y despues está el gran bloque que somos todos nosotros, independientemente de creencias, costumbres e ideas, por diferentes que seamos, concebidos de igual manera y con las mismas necesidades básicas, desde los respectivos lugares y peculiaridades, hemos de velar por el bien común, pues la fuente subministradora que nos permite vivir, depende del comportamiento particular hacia el planeta.
Todos somos individuales, cada uno solo puede vivir por el mismo, nadie puede hacerlo por otros, pero en este objetivo somos dependientes de las aportaciones de terceros que contribuyen a la subsistencia, por tanto, percatemonos que somos una gran familia inmensa y en vez de mirar únicamente por el propio interés hagamoslo por el colectivo, que en realidad es mirar por el propio interés pero con una perspectiva más inteligente.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
FAMILIA ( I )
La familia es el punto de partida, la puerta de entrada al mundo. La base de sostenimiento que sirve de referencia, extrayendo la provisión de lo esencial para pasar del estado inicial de dependencia a la autonomia individual posterior.
Las formas de vida conocidas en la tierra se organizan mediante grupos. Desde los minerales, vegetales, plantas, animales y las diferentes razas humanas, dotandolos de un nombre, conociendo las características, peculiaridades y aportaciones en cada ámbito que hacen de señales de identificación.
La familia es análoga a las raices, los cimientos, el origen de la manifestación. Todo empieza con una idea, y a partir de aqui sigue un proceso de la abstracción a la concreción. Y así, es preciso un terreno donde afianzarse para cumplir su propósito, un terreno que ya existia préviamente, el origen del origen.
La estructura familiar se concentra en pequeños núcleos, como factor de reconocimiento y ordenamiento, pues si no fuera así se produciria una dispersión, y en el caso del género humano no se aprovecharían los talentos particulares si no se produjera la contracción en parcelas reducidas en la fase de crecimiento. Una vez se consigue un grado de desarrollo óptimo y suficiente autonomia, entonces estamos en condiciones de acoplarnos a la estructura colectiva gracias a la formación.
La familia ha de ser como un laboratorio de experimentación que nos proporciona las herramientas para integrarnos en la sociedad. El soporte que necesitamos para sentirnos seguros, de lo contrario deambulariamos de un lado a otro como una brújula estropeada.
La estructuración de clan sirve de entreno en dar y recibir, para hacerlo extensivo en el ámbito externo fuera del contorno parental.
A través del padre y la madre hemos de aprender a integrar el principio masculino y femenino en nosotros, a fin de extraer las cualidades ajustándolas en nuestras pautas de conducta.
Antes de ser padres se ha de pensar en la responsabilidad que comporta, dotándose del máximo bagaje formativo para el papel de educador y nutridor, teniendo en cuenta además, que concebir un hijo no es una decisión exclusiva de los posibles futuros padres. Tener un hijo es un acto social, pues cada uno individualmente efectuamos una aportación al conjunto, y esto se refleja en el buen o mal funcionamiento de la sociedad.
Los hijos son la extensión de los padres para garantizar la continuidad de la especie, la mano de obra que permite cubrir las diferentes y variadas ocupaciones que se encargan de hacer funcionar el engranaje de una compleja maquinaria de la cual todos somos dependientes para acceder a las necesidades básicas y otras pretensiones desde el nivel de independencia condicionada que todos tenemos en mayor o menor medida.
Nos sentimos identificados por grupos colectivos cercanos, profesionales, linguisticos u otros, que son pequeñas familias. Tanto da la distancia que pueda haber por ocupación o por ubicación, pues hagamos lo que hagamos, estemos donde estemos, todos bebemos de la misma fuente inmensa que nos permite vivir.
Las formas de vida conocidas en la tierra se organizan mediante grupos. Desde los minerales, vegetales, plantas, animales y las diferentes razas humanas, dotandolos de un nombre, conociendo las características, peculiaridades y aportaciones en cada ámbito que hacen de señales de identificación.
La familia es análoga a las raices, los cimientos, el origen de la manifestación. Todo empieza con una idea, y a partir de aqui sigue un proceso de la abstracción a la concreción. Y así, es preciso un terreno donde afianzarse para cumplir su propósito, un terreno que ya existia préviamente, el origen del origen.
La estructura familiar se concentra en pequeños núcleos, como factor de reconocimiento y ordenamiento, pues si no fuera así se produciria una dispersión, y en el caso del género humano no se aprovecharían los talentos particulares si no se produjera la contracción en parcelas reducidas en la fase de crecimiento. Una vez se consigue un grado de desarrollo óptimo y suficiente autonomia, entonces estamos en condiciones de acoplarnos a la estructura colectiva gracias a la formación.
La familia ha de ser como un laboratorio de experimentación que nos proporciona las herramientas para integrarnos en la sociedad. El soporte que necesitamos para sentirnos seguros, de lo contrario deambulariamos de un lado a otro como una brújula estropeada.
La estructuración de clan sirve de entreno en dar y recibir, para hacerlo extensivo en el ámbito externo fuera del contorno parental.
A través del padre y la madre hemos de aprender a integrar el principio masculino y femenino en nosotros, a fin de extraer las cualidades ajustándolas en nuestras pautas de conducta.
Antes de ser padres se ha de pensar en la responsabilidad que comporta, dotándose del máximo bagaje formativo para el papel de educador y nutridor, teniendo en cuenta además, que concebir un hijo no es una decisión exclusiva de los posibles futuros padres. Tener un hijo es un acto social, pues cada uno individualmente efectuamos una aportación al conjunto, y esto se refleja en el buen o mal funcionamiento de la sociedad.
Los hijos son la extensión de los padres para garantizar la continuidad de la especie, la mano de obra que permite cubrir las diferentes y variadas ocupaciones que se encargan de hacer funcionar el engranaje de una compleja maquinaria de la cual todos somos dependientes para acceder a las necesidades básicas y otras pretensiones desde el nivel de independencia condicionada que todos tenemos en mayor o menor medida.
Nos sentimos identificados por grupos colectivos cercanos, profesionales, linguisticos u otros, que son pequeñas familias. Tanto da la distancia que pueda haber por ocupación o por ubicación, pues hagamos lo que hagamos, estemos donde estemos, todos bebemos de la misma fuente inmensa que nos permite vivir.
domingo, 9 de septiembre de 2012
PREGUNTAS A HACERNOS
Preguntar supone no saber con afan de saber. Hacer comprensible alguna cosa que aun no se ha descifrado.
Desde lo más insignificante a lo más trascendente, el objetivo es clarificar, traer luz a lo no visto, que se manifieste lo oculto. Nos podemos auto-preguntar sobre la motivación real detrás de lo que pensamos, de lo que sentimos, de lo que queremos y donde nos llevará antes de movilizar los resortes pertinentes, porque una vez el proceso está en marcha debermos afrontar las consecuencias.
Preguntar implica algun tipo de inquietud, curiosidad, de encontrar soluciones, y el interlocutor es quien ha de responder, siendo libre de hacerlo como considere oportuno. Tanto la pregunta como la respuesta se ejercen desde la libertad, pero es el preguntado quien domina la situación, el que sabe o puede saber y decide si quiere contestar y con que palabras.
La cuestión es : importa saberlo ? con que finalidad ? me ayudará en algun sentido ?.
Si fueramos capaces de conectar con nuestro interior no habría necesidad de hacernos ciertas preguntas, pues la claridad ya nos daría la respuesta. Solo haría falta consultar a los especialistas en aquello que no dominamos, el resto lo descubriríamos por nosotros mismos a base de percepciones, de estudio, de observar y experimentar teoria y practica como el mejor y auténtico conocimiento.
La limitación general hace vivir en un contexto de inconciencia, motivo por el cual se producen tantos episodios caóticos. Y la incapacidad de salir de este circulo reducido hace dar vueltas contínuamente sobre los mismos puntos de vista y conceptos, siendo imposible romper la inercia y lo que comporta. A pesar de repetir episodios similares, la gente no se para a reflexionar para averiguar los motivos, es más fácil quejarse y culpar a otros en una cadena infinita de experiencias desaprovechadas por no ver ni entender el fondo de lo que origina todo en conjunto.
La pregunta ha de servir para pasar de lo desconocido a lo conocido, de la obstrucción a la solución, de la duda a la certeza. Y a cada respuesta ir ampliando nuestras facultades sin limitaciones gracias a un afan de querer mejorarlo todo en nosotros.
Desde lo más insignificante a lo más trascendente, el objetivo es clarificar, traer luz a lo no visto, que se manifieste lo oculto. Nos podemos auto-preguntar sobre la motivación real detrás de lo que pensamos, de lo que sentimos, de lo que queremos y donde nos llevará antes de movilizar los resortes pertinentes, porque una vez el proceso está en marcha debermos afrontar las consecuencias.
Preguntar implica algun tipo de inquietud, curiosidad, de encontrar soluciones, y el interlocutor es quien ha de responder, siendo libre de hacerlo como considere oportuno. Tanto la pregunta como la respuesta se ejercen desde la libertad, pero es el preguntado quien domina la situación, el que sabe o puede saber y decide si quiere contestar y con que palabras.
La cuestión es : importa saberlo ? con que finalidad ? me ayudará en algun sentido ?.
Si fueramos capaces de conectar con nuestro interior no habría necesidad de hacernos ciertas preguntas, pues la claridad ya nos daría la respuesta. Solo haría falta consultar a los especialistas en aquello que no dominamos, el resto lo descubriríamos por nosotros mismos a base de percepciones, de estudio, de observar y experimentar teoria y practica como el mejor y auténtico conocimiento.
La limitación general hace vivir en un contexto de inconciencia, motivo por el cual se producen tantos episodios caóticos. Y la incapacidad de salir de este circulo reducido hace dar vueltas contínuamente sobre los mismos puntos de vista y conceptos, siendo imposible romper la inercia y lo que comporta. A pesar de repetir episodios similares, la gente no se para a reflexionar para averiguar los motivos, es más fácil quejarse y culpar a otros en una cadena infinita de experiencias desaprovechadas por no ver ni entender el fondo de lo que origina todo en conjunto.
La pregunta ha de servir para pasar de lo desconocido a lo conocido, de la obstrucción a la solución, de la duda a la certeza. Y a cada respuesta ir ampliando nuestras facultades sin limitaciones gracias a un afan de querer mejorarlo todo en nosotros.
jueves, 30 de agosto de 2012
LOS PELIGROS DE LA COMODIDAD
El género humano ha buscado siempre la comodidad, aquello que facilitara la acción, pues estamos inmersos en diversas tareas cotidianas, y cuanto más prácticos sean los instrumentos y su funcionamiento, mejor nos sentiremos haciéndolos servir.
Comodidad es sinónimo de calidad, de servicio útil, de goce. Conseguirlo exige observar sujeto y objeto, constatar las necesidades o deseos, y encontrar los materiales apropiados que se ajusten al objetivo.
La comodidad se ha de crear. En cualquier ámbito estamos rodeados de aparatos, cada uno con una función, los cuales hacen de intermediarios entre nuestras pretensiones y su aportación.
Gradualmente hemos ido pasando de una vida rural manual, con grandes esfuerzos físicos, a una vida social mecanizada donde se ha reducido al mínimo els uso de la fuerza. Sin duda es un avance por las prestaciones, rapidez y la comodidad extendida en todos los sectores.
Estamos diseñados para estar activos, y si antes era un exceso en demasiado, ahora lo es por poco. Hemos de aprovechar la técnica y lo que nos ofrece, y a la vez las vias pertinentes que incrementen el movimiento a través de ejercicios, de un entrenamiento que nos mantenga ágiles y en forma. El sedentarismo conduce a la atrofia, y lo que de entrada parece cómodo por el no esfuerzo, al final se acaba convirtiendo en incomodidad por la pérdida de movilidad, deterioro y peligro de sobrepeso.
No todo lo que pensamos será cómodo lo es. Si las facultades menguan en algun sentido, con sensación o constatación de desgaste por inacción, el supuesto beneficio se convertirá en perjuicio.
La mejor manera de preservar las condiciones óptimas es a través de un uso regular. Es esencial mantener a diario una actividad mental y física para estar atentos, concentrados, movernos ágilmente, y sobretodo preservar la capacidad de respuesta pensando y actuando, nuestras herramientas más importantes para la autonomia y ejecución de lo pretendido.
Comodidad en los utensilios facilitando el trabajo, acompañado de un dinamismo que mantenga el orgamismo en buenas condiciones.
Hemos de fijarnos retos que nos hagan salir de nuestra zona de confort, pues el progreso viene mediante movimientos que originan cambios. El conformismo de quedarnos como estamos, no emprender riesgos por el miedo a perder lo actual, en realidad es una comdidad incómoda, pues el estancamiento va deteriorando, y si no se toman medidas de revulsivo lo que se produce es una muerte lenta por la inacción.
El inmovilismo que frena es un obstáculo, limita, condiciona, es el miedo a lo desconocido, a no querer arriesgar lo viejo por lo nuevo, a pesar de que pueda ser mucho mejor y dotarnos de condicionese más satisfactorias. Y todas estas " supuestas comodidades " acaban convirtiéndose en grandes incomodidades.
Comodidad es sinónimo de calidad, de servicio útil, de goce. Conseguirlo exige observar sujeto y objeto, constatar las necesidades o deseos, y encontrar los materiales apropiados que se ajusten al objetivo.
La comodidad se ha de crear. En cualquier ámbito estamos rodeados de aparatos, cada uno con una función, los cuales hacen de intermediarios entre nuestras pretensiones y su aportación.
Gradualmente hemos ido pasando de una vida rural manual, con grandes esfuerzos físicos, a una vida social mecanizada donde se ha reducido al mínimo els uso de la fuerza. Sin duda es un avance por las prestaciones, rapidez y la comodidad extendida en todos los sectores.
Estamos diseñados para estar activos, y si antes era un exceso en demasiado, ahora lo es por poco. Hemos de aprovechar la técnica y lo que nos ofrece, y a la vez las vias pertinentes que incrementen el movimiento a través de ejercicios, de un entrenamiento que nos mantenga ágiles y en forma. El sedentarismo conduce a la atrofia, y lo que de entrada parece cómodo por el no esfuerzo, al final se acaba convirtiendo en incomodidad por la pérdida de movilidad, deterioro y peligro de sobrepeso.
No todo lo que pensamos será cómodo lo es. Si las facultades menguan en algun sentido, con sensación o constatación de desgaste por inacción, el supuesto beneficio se convertirá en perjuicio.
La mejor manera de preservar las condiciones óptimas es a través de un uso regular. Es esencial mantener a diario una actividad mental y física para estar atentos, concentrados, movernos ágilmente, y sobretodo preservar la capacidad de respuesta pensando y actuando, nuestras herramientas más importantes para la autonomia y ejecución de lo pretendido.
Comodidad en los utensilios facilitando el trabajo, acompañado de un dinamismo que mantenga el orgamismo en buenas condiciones.
Hemos de fijarnos retos que nos hagan salir de nuestra zona de confort, pues el progreso viene mediante movimientos que originan cambios. El conformismo de quedarnos como estamos, no emprender riesgos por el miedo a perder lo actual, en realidad es una comdidad incómoda, pues el estancamiento va deteriorando, y si no se toman medidas de revulsivo lo que se produce es una muerte lenta por la inacción.
El inmovilismo que frena es un obstáculo, limita, condiciona, es el miedo a lo desconocido, a no querer arriesgar lo viejo por lo nuevo, a pesar de que pueda ser mucho mejor y dotarnos de condicionese más satisfactorias. Y todas estas " supuestas comodidades " acaban convirtiéndose en grandes incomodidades.
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