Hay cuatro factores que determinan si nos sentimos satisfechos o insatisfechos. Lo que hacemos, lo que tenemos, lo que conseguimos y el tipo de relaciones, donde la valoración personal en conjunto decanta la balanza hacia un lado u otro.
Lo que hacemos es lo más importante, pues es nuestro potencial latente en acción, donde ha de revertir en unos frutos que han de dar una recompensa. En la preparación, el esfuerzo de una fase a otra, el desarrollo progresivo, hemos de saborear el proceso con lo que se va produciendo, y sea cual sea la actividad cuanta más intensidad pongamos más capacidad de lograr satisfacción.
Lo que tenemos como recursos en forma de conocimientos y bienes, nos permite acceder a unas determinadas condiciones y prestaciones. Si disponemos de un alto nivel académico las opciones de un trabajo remunerado seran mayores, y si las finanzas son consistentes la capacidad de escoger y más opciones proporcionaran facilidades diversas.
Lo que conseguimos tiene que ver con lo que hacemos y lo que tenemos. El dinamismo facilita mover cosas, dependiendo del enfoque y las facultades para extraer un beneficio.
El tipo de relaciones es tan importante como los otros apartados. En lo que hacemos, tenemos y conseguimos, los otros siempre estan interviniendo, sin su colaboración no podriamos obtener ni el grado de formación conseguido ni ingresos indispensables para una autonomia de movimientos.
A menudo, abstraidos en nuestras pretensiones, no pensamos en el prójimo con suficiente atención y consideración, cuando es gracias a la aportación de cada uno que disponemos de grandes prestaciones y servicios.
La satisfacción ha de venir de la expresión de virtudes en obras de provecho, en el afan de querer aportar algo útil a quien lo necesite y lo quiera, salir del auto centramiento habitual de los humanos para enfocarse en tareas de soporte al colectivo.
La satisfacción no estriba ni en saber mucho ni en tener mucho, ni en volcarse en todo tipo de placeres mundanos. La satisfacción se produce cuando somos capaces de encajar con el máximo número de personas estableciendo vínculos cordiales, afectuosos y serviciales de reciprocidad mutua. El resto solo son los preparativos para conseguirlo.
Este blog no pretende emular a los grandes pensadores clásicos, sino sólo unas breves exposiciones que puedan llegar a todo tipo de personas.
sábado, 19 de mayo de 2012
domingo, 6 de mayo de 2012
SATISFACCIÓN - INSATISFACCIÓN ( III )
Buscamos la satisfacción en factores temporales porque no sabemos encontrar la satisfacción duradera, volviendo enseguida a la insatisfacción precisamente porque lo buscamos en lo transitorio.
Acostumbrados a mirar lo más inmediato, externo, mundano, mucha gente está convencida que si tiene esto o aquello, se sentirá satisfecha. Y sin duda disponer de bienes materiales diversos no es malo, permite unos recursos, una determinada calidad, pero no son una finalidad en ellos mismos, tan solo un medio.
Si vamos a la búsqueda de sentirnos satisfechos con una estabilidad, no hemos de depender de cosas ni personas que ahora estan y despues no. La periferia es para intercambiar, donde se realiza el trabajo, pero todo es como un préstamo que va y viene, nada es de nuestra propiedad exclusiva. Ni familia, ni hijos, ni pareja, los identificamos como "mios" para distinguirlos en relación a otros, pero somos libres. Su función no es proporcionarnos satisfacción, pueden ser un soporte, pero si son mas cercanos en cuanto a vínculo es para un aprendizaje que permita ensanchar horizontes.
Como humanos siempre estamos esperando gestos de todos, que sean más atentos, comprensivos, generosos, justos, serviciales, etc, y justamente si anhelamos recibir todo esto primero lo hemos de cultivar y desarrollar en nosotros mismos transmitiéndolo en nuestras relaciones. Ahora bien, al no mostrar estos atributos debido al habitual egocentrismo generalizado, damos de forma escasa y tambien recibimos en proporciones similares. La cosa es clara, o aumentamos primero la calidad de lo expresado en nosotros, o los intercambios persistiran en el mismo nivel de pobreza.
Comer, beber, juego, vida de lujos, son como bengalas lanzadas al aire, el efecto dura un instante, y al hacerse pensando únicamente en uno mismo, despues del estallido inicial viene el vacío.
No estamos aqui para perseguir quimeras, estamos aqui para descubrir quienes somos, que hemos venido a hacer y comprometernos a realizarlo. Y esto implica acoplar continuamente los objetivos personales con los del colectivo, y solo será viable con una apertura gradual de conciencia, facilitando el cambio de planteamiento que nos enfoca en querer recibir egoistamente por el anhelo de compartir, de dar; pues todo lo que ahora tenemos es consecuencia de multitud de intercambios.
El vacío es no tener, no ser. La plenitud es tener y ser, y en el camino para lograr este tener ha de aumentar el ser a través de movilizar las facultades de forma pertinente.
Si tenemos y somos es porque hemos sabido proceder con acierto en las relaciones efectuadas durante el trayecto. Una parte del mérito es nuestro, la otra de las diversas contribuciones recibidas. Y la satisfacción aumentará cuando la habilidad para equilibrar la balanza sea la tónica imperante.
Acostumbrados a mirar lo más inmediato, externo, mundano, mucha gente está convencida que si tiene esto o aquello, se sentirá satisfecha. Y sin duda disponer de bienes materiales diversos no es malo, permite unos recursos, una determinada calidad, pero no son una finalidad en ellos mismos, tan solo un medio.
Si vamos a la búsqueda de sentirnos satisfechos con una estabilidad, no hemos de depender de cosas ni personas que ahora estan y despues no. La periferia es para intercambiar, donde se realiza el trabajo, pero todo es como un préstamo que va y viene, nada es de nuestra propiedad exclusiva. Ni familia, ni hijos, ni pareja, los identificamos como "mios" para distinguirlos en relación a otros, pero somos libres. Su función no es proporcionarnos satisfacción, pueden ser un soporte, pero si son mas cercanos en cuanto a vínculo es para un aprendizaje que permita ensanchar horizontes.
Como humanos siempre estamos esperando gestos de todos, que sean más atentos, comprensivos, generosos, justos, serviciales, etc, y justamente si anhelamos recibir todo esto primero lo hemos de cultivar y desarrollar en nosotros mismos transmitiéndolo en nuestras relaciones. Ahora bien, al no mostrar estos atributos debido al habitual egocentrismo generalizado, damos de forma escasa y tambien recibimos en proporciones similares. La cosa es clara, o aumentamos primero la calidad de lo expresado en nosotros, o los intercambios persistiran en el mismo nivel de pobreza.
Comer, beber, juego, vida de lujos, son como bengalas lanzadas al aire, el efecto dura un instante, y al hacerse pensando únicamente en uno mismo, despues del estallido inicial viene el vacío.
No estamos aqui para perseguir quimeras, estamos aqui para descubrir quienes somos, que hemos venido a hacer y comprometernos a realizarlo. Y esto implica acoplar continuamente los objetivos personales con los del colectivo, y solo será viable con una apertura gradual de conciencia, facilitando el cambio de planteamiento que nos enfoca en querer recibir egoistamente por el anhelo de compartir, de dar; pues todo lo que ahora tenemos es consecuencia de multitud de intercambios.
El vacío es no tener, no ser. La plenitud es tener y ser, y en el camino para lograr este tener ha de aumentar el ser a través de movilizar las facultades de forma pertinente.
Si tenemos y somos es porque hemos sabido proceder con acierto en las relaciones efectuadas durante el trayecto. Una parte del mérito es nuestro, la otra de las diversas contribuciones recibidas. Y la satisfacción aumentará cuando la habilidad para equilibrar la balanza sea la tónica imperante.
jueves, 19 de abril de 2012
SATISFACCIÓN - INSATISFACCIÓN ( I I )
La verdadera satisfacción no se centra solo en lo externo, en placeres físicos o en la obtención de algun objetivo, va más allá. Sentirse satisfecho ha de ser consecuencia de haber dinamizado un potencial consiguiendo un resultado significativo de acuerdo al código personal de valores.
La mayoria cree que la satisfacción vendrá de tener mucho dinero, comodidades y sentirse querido. Esto ayuda a propiciar condiciones más confortables, dotarse de mayor calidad, pero como se trata de algo material no creado própiamente por nosotros, no puede generar verdadera ni duradera satisfacción.
Queremos recibir muestras de atención, cordialidad y afecto de los demás, es normal. El obstáculo es que hay muchas relaciones pobres o bastante pobres, y entonces lo que recibimos es un desencanto asiduo. Lo que hemos de buscar no es lo que hace el prójimo por mi, pues no depende de nosotros, sino que podemos hacer, que podemos dar para ser útiles. Solo procurando por otros ofreciendo nuestra contribución con nuestras habilidades y recursos es cuando de verdad experimentaremos satisfacción, el resto son simples tentativas que nunca nos haran vibrar con la misma intensidad.
Si el entorno circundante es el que es y los conflictos imperan por todas partes, es porque el egoismo mira únicamente por los propios intereses, y al extenderse de forma generalizada siempre se estan produciendo luchas de intereses que van distanciando. Nosotros mismos con nuestra actitud y proceder nos generamos la insatisfacción que nos acompaña en todos los ámbitos, y lo seguirá haciendo mientras no cambiemos la tendencia de pensar, sentir y actuar solo pendientes de los beneficios particulares, a hacerlo acoplando las necesidades individuales con las colectivas.
Estamos demasiado absortos en la propia auto-satisfacción, dejando de lado o tratando mal a otros, cuando la realidad es justo lo contrario. Cuanto más pendientes estamos de los demás y mejor los tratamos, automáticamente nos sentimos mejor. Si la gente no se percata de esto es por la fijación en ellos mismos y por las formas chapuceras de comportamiento que originan las condiciones de deterioro presentes en numerosos ámbitos.
Si queremos experimentar situaciones satisfactorias, hemos de crear vias de entendimiento, disposición a colaborar y ayudar, viendo las cosas en perspectiva donde la unidad en armonia prevalga sobre la separación en discordia.
La mayoria cree que la satisfacción vendrá de tener mucho dinero, comodidades y sentirse querido. Esto ayuda a propiciar condiciones más confortables, dotarse de mayor calidad, pero como se trata de algo material no creado própiamente por nosotros, no puede generar verdadera ni duradera satisfacción.
Queremos recibir muestras de atención, cordialidad y afecto de los demás, es normal. El obstáculo es que hay muchas relaciones pobres o bastante pobres, y entonces lo que recibimos es un desencanto asiduo. Lo que hemos de buscar no es lo que hace el prójimo por mi, pues no depende de nosotros, sino que podemos hacer, que podemos dar para ser útiles. Solo procurando por otros ofreciendo nuestra contribución con nuestras habilidades y recursos es cuando de verdad experimentaremos satisfacción, el resto son simples tentativas que nunca nos haran vibrar con la misma intensidad.
Si el entorno circundante es el que es y los conflictos imperan por todas partes, es porque el egoismo mira únicamente por los propios intereses, y al extenderse de forma generalizada siempre se estan produciendo luchas de intereses que van distanciando. Nosotros mismos con nuestra actitud y proceder nos generamos la insatisfacción que nos acompaña en todos los ámbitos, y lo seguirá haciendo mientras no cambiemos la tendencia de pensar, sentir y actuar solo pendientes de los beneficios particulares, a hacerlo acoplando las necesidades individuales con las colectivas.
Estamos demasiado absortos en la propia auto-satisfacción, dejando de lado o tratando mal a otros, cuando la realidad es justo lo contrario. Cuanto más pendientes estamos de los demás y mejor los tratamos, automáticamente nos sentimos mejor. Si la gente no se percata de esto es por la fijación en ellos mismos y por las formas chapuceras de comportamiento que originan las condiciones de deterioro presentes en numerosos ámbitos.
Si queremos experimentar situaciones satisfactorias, hemos de crear vias de entendimiento, disposición a colaborar y ayudar, viendo las cosas en perspectiva donde la unidad en armonia prevalga sobre la separación en discordia.
lunes, 9 de abril de 2012
SATISFACCIÓN - INSATISFACCIÓN ( I )
Satisfacción es llenar la medida de un deseo. Lo que hace falta saber es si es apropiado y que puede reportar.
Vamos a la búsqueda de lo que nos haga sentir bien, pero en esta persecución es conveniente afrontar algun tipo de obstáculo a fin de reforzar las aptitudes a base de perseverancia.
En el hacer puede haber satisfacción cuando es eficaz y tambien insatisfacción cuando se hace forzado o los resultados son deficientes. Si lo llevado a cabo es saludable, es una confirmación de que el procedimiento es correcto. Si por el contrario los puntos negativos predominan, estos contienen la información de lo que debemos revisar para dar una orientación diferente.
Hemos de clarificar donde creemos que encontraremos satisfacción, porque segun se trate es posible que sea una ilusión, y será preciso ver como se ajusta a nuestro carácter y si conviene realmente. No hemos de pedir lo que desea el ego, sino lo más idóneo para el alma. Y en vez de focalizarnos en cuestiones irrelevantes atraer las condiciones para cultivar virtudes.
Los objetivos han de apuntar alto, no a las trivialidades habituales que acostumbran a servir de muy poco por su inconsistencia. Anhelar un incremento de sabiduria, acciones desinteresadas, llevar una vida más pacífica, con mayor capacidad afectiva creando condiciones armónicas, esto nos hará sentir satisfechos, sin dependencias externas ni corta duración.
La insatisfacción ha de intervenir como factor de superación, no de queja. El equilibrio entre las dos tendencias nos mantendrá dinámicos, siendo sencillamente una de tantas polaridades.
El código de valores, gustos, medidas, forman parte de este tándem. Si las expectativas son demasiado altas pueden llevar a la insatisfacción si no minimizamos los efectos con una observación nítida relativizándolo.
Si la supuesta satisfacción acaba en insatisfacción, señala o bien unas expectativas infundadas, desmedidas o poco convenientes.
Queremos ciertas cosas con la creencia que nos gusta o gustará, y a veces es oportuno experimentar desengaños para aprender lecciones, que si tomamos buena nota a la larga las podemos transformar en futuras satisfacciones.
La insatisfacción puede ser puntual o existencial, en ambos casos es preciso saber los motivos, valorarlo en perspectiva y delinear un plan para que se enderecen en un sentido más favorable.
Lo que nos molesta de nosotros o del entorno es una forma de proceder inármonica, y al haber tantas cosas que no funcionan debidamente genera insatisfacción.
Hemos de procurar no quedar atrapados por sensaciones desalentadoras, que pueden desembocar en exceso de peso, adicciones nocivas o enfermedades. Esto son mecanismos de compensación para paliar frustraciones, y más que servir perjudican. Y el ir insistiendo en la adicción prolonga la problemática de fondo si no se elimina la causa.
La solución es facil : ir a la raíz del conflicto, tomar una determinación y obrar en consecuencia para substituir lo inútil por lo útil.
Vamos a la búsqueda de lo que nos haga sentir bien, pero en esta persecución es conveniente afrontar algun tipo de obstáculo a fin de reforzar las aptitudes a base de perseverancia.
En el hacer puede haber satisfacción cuando es eficaz y tambien insatisfacción cuando se hace forzado o los resultados son deficientes. Si lo llevado a cabo es saludable, es una confirmación de que el procedimiento es correcto. Si por el contrario los puntos negativos predominan, estos contienen la información de lo que debemos revisar para dar una orientación diferente.
Hemos de clarificar donde creemos que encontraremos satisfacción, porque segun se trate es posible que sea una ilusión, y será preciso ver como se ajusta a nuestro carácter y si conviene realmente. No hemos de pedir lo que desea el ego, sino lo más idóneo para el alma. Y en vez de focalizarnos en cuestiones irrelevantes atraer las condiciones para cultivar virtudes.
Los objetivos han de apuntar alto, no a las trivialidades habituales que acostumbran a servir de muy poco por su inconsistencia. Anhelar un incremento de sabiduria, acciones desinteresadas, llevar una vida más pacífica, con mayor capacidad afectiva creando condiciones armónicas, esto nos hará sentir satisfechos, sin dependencias externas ni corta duración.
La insatisfacción ha de intervenir como factor de superación, no de queja. El equilibrio entre las dos tendencias nos mantendrá dinámicos, siendo sencillamente una de tantas polaridades.
El código de valores, gustos, medidas, forman parte de este tándem. Si las expectativas son demasiado altas pueden llevar a la insatisfacción si no minimizamos los efectos con una observación nítida relativizándolo.
Si la supuesta satisfacción acaba en insatisfacción, señala o bien unas expectativas infundadas, desmedidas o poco convenientes.
Queremos ciertas cosas con la creencia que nos gusta o gustará, y a veces es oportuno experimentar desengaños para aprender lecciones, que si tomamos buena nota a la larga las podemos transformar en futuras satisfacciones.
La insatisfacción puede ser puntual o existencial, en ambos casos es preciso saber los motivos, valorarlo en perspectiva y delinear un plan para que se enderecen en un sentido más favorable.
Lo que nos molesta de nosotros o del entorno es una forma de proceder inármonica, y al haber tantas cosas que no funcionan debidamente genera insatisfacción.
Hemos de procurar no quedar atrapados por sensaciones desalentadoras, que pueden desembocar en exceso de peso, adicciones nocivas o enfermedades. Esto son mecanismos de compensación para paliar frustraciones, y más que servir perjudican. Y el ir insistiendo en la adicción prolonga la problemática de fondo si no se elimina la causa.
La solución es facil : ir a la raíz del conflicto, tomar una determinación y obrar en consecuencia para substituir lo inútil por lo útil.
jueves, 29 de marzo de 2012
ROMPER RUTINAS
La naturaleza es orden, y hemos de aplicarlo tambien a nosotros, de aqui que nos organicemos la jornada en compartimentos. Necesitamos unas horas de acción y unas de descanso, realizando unas cuantas comidas para restablecernos de la energia consumida, y un tiempo de ocio para disponer de el como nos parezca. Tal vez en este margen estrecho donde escapamos de las obligaciones y de las diferentes inercias cotidianas, es donde hemos de imprimir trazos distintivos que doten de alicientes el cometido en momentos de distracción y refuercen tambien la reiteración de acciones diarias con mas entusiasmo, atención y valorando las variadas aportaciones que nos reporta cada una en forma de recursos, reposición de fuerzas, y una vida en la cual hemos de imprimir sentido, propósito y dirección.
No podemos reproducir los mismos pasos de la misma manera de forma mecánica, pues esto reduce el valor de lo que estamos haciendo. Es conveniente efectuar modificaciones a fin de inyectar vitalidad. Introducir novedades, cambiando combinación de alimentos, variar horarios si se puede en la ejecución de ciertas tareas, substituir viejos hábitos por otros de nuevos, incorporar facetas atrayentes de acuerdo al propio carácter y gustos, procurar librarse de ocupaciones estériles por otras actividades edificantes. Ir deshaciéndose de elementos insubstanciales mientras llenamos diversos departamentos con aquello que se avenga realmente con nuestras características.
Se ha de trabajar para tener dinero, comer y dormir, pero a excepción del trabajo es una vida que hacen los animales. Y como humanos, dotados de más conciencia y facultades creadoras, hemos de utilizarlas en imprimir las acciones en algo significativo a pesar de la repetitividad a que estamos sometidos. Que vayan forjando el destino con una huella que ponga de manifiesto los avances particulares y globales entre lo que hacíamos y lo que hacemos, lo que éramos y lo que somos.
A lo largo de los años rompemos muchas rutinas anteriores y adaptamos nuevas, porque no podemos estar haciendo siempre lo mismo porque no iríamos adelante, y a la vez tambien es necesario mantener una disciplina que consolide los esfuerzos cara a la consecución de objetivos. Encontrar el equilibrio entre unas bases permanentes que nos sostienen, y la introducción de sucesivos cambios que doten de utilidad y motivación dentro de un ámbito de constantes repeticiones.
No podemos reproducir los mismos pasos de la misma manera de forma mecánica, pues esto reduce el valor de lo que estamos haciendo. Es conveniente efectuar modificaciones a fin de inyectar vitalidad. Introducir novedades, cambiando combinación de alimentos, variar horarios si se puede en la ejecución de ciertas tareas, substituir viejos hábitos por otros de nuevos, incorporar facetas atrayentes de acuerdo al propio carácter y gustos, procurar librarse de ocupaciones estériles por otras actividades edificantes. Ir deshaciéndose de elementos insubstanciales mientras llenamos diversos departamentos con aquello que se avenga realmente con nuestras características.
Se ha de trabajar para tener dinero, comer y dormir, pero a excepción del trabajo es una vida que hacen los animales. Y como humanos, dotados de más conciencia y facultades creadoras, hemos de utilizarlas en imprimir las acciones en algo significativo a pesar de la repetitividad a que estamos sometidos. Que vayan forjando el destino con una huella que ponga de manifiesto los avances particulares y globales entre lo que hacíamos y lo que hacemos, lo que éramos y lo que somos.
A lo largo de los años rompemos muchas rutinas anteriores y adaptamos nuevas, porque no podemos estar haciendo siempre lo mismo porque no iríamos adelante, y a la vez tambien es necesario mantener una disciplina que consolide los esfuerzos cara a la consecución de objetivos. Encontrar el equilibrio entre unas bases permanentes que nos sostienen, y la introducción de sucesivos cambios que doten de utilidad y motivación dentro de un ámbito de constantes repeticiones.
lunes, 19 de marzo de 2012
MOTIVACIÓN
La motivación es el impulso que nos empuja a actuar, gracias a ver atrayente el proceso en el mismo o bien por lo que aporta.
Hay dos tipos de motivación : la forzada y la voluntaria. La forzada es aquella en que en primera instancia querríamos evitar, pero lo acabamos haciendo ya sea por necesidad, compromiso o por que hay personas involucradas y tenemos cierta responsabilidad.
La motivación voluntaria es inteligencia en acción. Ver claro que queremos, que nos conviene y delinear un plan para conseguirlo.
No hay nada casual, todo pasa por un encadenamiento de hechos. En el dia a dia no hemos de lanzarnos a la acción sin un objetivo definido, detrás ha de haber un propósito que lo fundamente. La motivación es exactamente esto : fijarse metas. Grandes o pequeñas, de larga o corta duración, pero que estén, pues si no es asi no hay movimiento, y sin movimiento nos estancamos.
El intelecto ha de ser la guia, quien dirija por los caminos que acerquen a sucesivas mejoras dinamizando los resortes oportunos, ya que si nos dejamos llevar por la indolencia en vez de progresar retrocedemos.
Es curioso constatar como muchas personas las desmotiva hacer esfuerzos, y en cambio no parece importar caer en acciones futiles o perjudiciales. Ante esta evidencia deberia preguntarse : porque dejo que se imponga la inercia si lo que hago o experimento es de inferior calidad a lo que podria darme lo ejecutado solo que la motivación movilizara lo pertinente obteniendo unos resultados más satisfactorios ?
Falta de motivación es falta de conexión, de conexión con el propio interior que priva de percatarse de los beneficios de un cierto esfuerzo. Y cuando la temática es más secundaria, la desmotivación puede derivarse de no estar en sintonía con el tema.
Si dejamos que se imponga la pereza a la voluntad es visión insuficiente cuando la inacción comporta peores resultados. Vivir requiere moverse, y si aceptamos como un hecho natural comer varias veces al dia, trabajar unas horas ¿ porque ha de parecer un sacrificio dedicarse a tareas que contienen oportunidades realizadoras ?
Estudiar, hacer ejercicio, una dieta saludable, no se ha de ver como un esfuerzo. Esta concepción es errónea. Lo que nos acerca al bienestar se ha de ver como un placer porque es exactamente esto.
Los grandes campeones o gente relevante de todos los ámbitos se ha entrenado a fondo, han conjuntado actitud y aptitud, y la perseverancia ha llevado al éxito. Lo que está claro es que no decidirse a hacer más de lo que podríamos condena a una vida gris, insulsa, faltada de sustancia, donde el paso de los dias llevan a una muerte lenta que va lanzando el potencial por el camino por la incapacidad de imprimir vitalidad y entusiasmo.
Hay dos tipos de motivación : la forzada y la voluntaria. La forzada es aquella en que en primera instancia querríamos evitar, pero lo acabamos haciendo ya sea por necesidad, compromiso o por que hay personas involucradas y tenemos cierta responsabilidad.
La motivación voluntaria es inteligencia en acción. Ver claro que queremos, que nos conviene y delinear un plan para conseguirlo.
No hay nada casual, todo pasa por un encadenamiento de hechos. En el dia a dia no hemos de lanzarnos a la acción sin un objetivo definido, detrás ha de haber un propósito que lo fundamente. La motivación es exactamente esto : fijarse metas. Grandes o pequeñas, de larga o corta duración, pero que estén, pues si no es asi no hay movimiento, y sin movimiento nos estancamos.
El intelecto ha de ser la guia, quien dirija por los caminos que acerquen a sucesivas mejoras dinamizando los resortes oportunos, ya que si nos dejamos llevar por la indolencia en vez de progresar retrocedemos.
Es curioso constatar como muchas personas las desmotiva hacer esfuerzos, y en cambio no parece importar caer en acciones futiles o perjudiciales. Ante esta evidencia deberia preguntarse : porque dejo que se imponga la inercia si lo que hago o experimento es de inferior calidad a lo que podria darme lo ejecutado solo que la motivación movilizara lo pertinente obteniendo unos resultados más satisfactorios ?
Falta de motivación es falta de conexión, de conexión con el propio interior que priva de percatarse de los beneficios de un cierto esfuerzo. Y cuando la temática es más secundaria, la desmotivación puede derivarse de no estar en sintonía con el tema.
Si dejamos que se imponga la pereza a la voluntad es visión insuficiente cuando la inacción comporta peores resultados. Vivir requiere moverse, y si aceptamos como un hecho natural comer varias veces al dia, trabajar unas horas ¿ porque ha de parecer un sacrificio dedicarse a tareas que contienen oportunidades realizadoras ?
Estudiar, hacer ejercicio, una dieta saludable, no se ha de ver como un esfuerzo. Esta concepción es errónea. Lo que nos acerca al bienestar se ha de ver como un placer porque es exactamente esto.
Los grandes campeones o gente relevante de todos los ámbitos se ha entrenado a fondo, han conjuntado actitud y aptitud, y la perseverancia ha llevado al éxito. Lo que está claro es que no decidirse a hacer más de lo que podríamos condena a una vida gris, insulsa, faltada de sustancia, donde el paso de los dias llevan a una muerte lenta que va lanzando el potencial por el camino por la incapacidad de imprimir vitalidad y entusiasmo.
viernes, 9 de marzo de 2012
APROVECHAR - DESAPROVECHAR
Es ahora que que hemos de encarar los acontecimientos, demorarlo solo lo pospone, sin moverse de como lo dejamos o incluso peor segun de que se trate.
Mucha gente no tiene suficiente valentía, decisión o confianza cuando se presentan situaciones tensionales. Lo querrían todo llano, sin complicaciones de ningun tipo ni fricciones, pero es justamente en los dilemas donde estamos obligados a dar más de si.
El momento actual es donde siempre estamos inmersos, y no es cuestión de irnos cargando con temas anteriores no resueltos apropiadamente, pues el peso cada vez será mayor. Con lo que hemos de afrontar dia a dia es suficiente, y no liquidar asuntos pasados está condicionando formas de actuación presentes.
Hemos de hacer las paces con familiares, amigos o quien sea en vida, dejar de banda el orgullo y una sensibleria perjudicial que no resuelve nada. Las polémicas que se presentan no son para fastidiar a nadie, son para aprender unos de otros, pero si en lugar de mirarlo positivamente lo miramos auto centrados en lo que nos dicen o hacen que nos desagrada, a parte de perder la oportunidad de ensanchar horizontes, pulirnos y corregir lo que convenga, perderemos relaciones por una visión pequeña de lo acontecido.
Si no es posible entendernos por que las diferencias de criterio y manera de ser son muy diferentes, lo mejor es separarse amistosamente y liberarse de cargas inútiles para centrar la energia en actividades y relaciones más adecuadas.
Trabajos que no satisfacen, parejas que a parte de limitar fastidian, rutinas improductivas, se han de dejar o transformar. Hemos de aprovechar el tiempo en actividades edificantes y no derrocharlo en futilidades, porque van pasando los años y en vez de forjar condiciones de bienestar más bien son de malestar.
A diario hemos de edificar nuestro edificio, que no es otro que progresar sin limites como seres. Si en lugar de conectar con el centro para saber como actuar desviamos la atención en banalidades, siempre permanecermos insatisfechos y avanzar será imposible.
Las relaciones son la clave para mejorar o empeorar. Si a través de ellas desarrollamos más cualidades y establecemos concordia, estaremos aprovechando las oportunidades que suponen las interacciones. Si es al revés, con peleas y tensiones, desaprovecharemos lo que nos enseñan.
En algun u otro momento todos lamentamos o lamentaremos haber tirado la vida a la basura, infravalorandola en ocupaciones improductivas y un proceder que ha ocasionado más pérdidas que ganancias.
En algun u otro momento todos lamentamos o lamentaremos no haber hecho las paces por polémicas absurdas cuando no estemos a tiempo, quedando una especie de gusto amargo.
Es ahora que nos hemos de entender, aclararnos, reconciliarnos, enfocarnos en lo positivo, consagrar los esfuerzos en realizar las respectivas misiones vitales, pues lo que no sea esto es desaprovechar las experiencias y los recursos que se nos dan para acabar perdiéndolos todos.
Mucha gente no tiene suficiente valentía, decisión o confianza cuando se presentan situaciones tensionales. Lo querrían todo llano, sin complicaciones de ningun tipo ni fricciones, pero es justamente en los dilemas donde estamos obligados a dar más de si.
El momento actual es donde siempre estamos inmersos, y no es cuestión de irnos cargando con temas anteriores no resueltos apropiadamente, pues el peso cada vez será mayor. Con lo que hemos de afrontar dia a dia es suficiente, y no liquidar asuntos pasados está condicionando formas de actuación presentes.
Hemos de hacer las paces con familiares, amigos o quien sea en vida, dejar de banda el orgullo y una sensibleria perjudicial que no resuelve nada. Las polémicas que se presentan no son para fastidiar a nadie, son para aprender unos de otros, pero si en lugar de mirarlo positivamente lo miramos auto centrados en lo que nos dicen o hacen que nos desagrada, a parte de perder la oportunidad de ensanchar horizontes, pulirnos y corregir lo que convenga, perderemos relaciones por una visión pequeña de lo acontecido.
Si no es posible entendernos por que las diferencias de criterio y manera de ser son muy diferentes, lo mejor es separarse amistosamente y liberarse de cargas inútiles para centrar la energia en actividades y relaciones más adecuadas.
Trabajos que no satisfacen, parejas que a parte de limitar fastidian, rutinas improductivas, se han de dejar o transformar. Hemos de aprovechar el tiempo en actividades edificantes y no derrocharlo en futilidades, porque van pasando los años y en vez de forjar condiciones de bienestar más bien son de malestar.
A diario hemos de edificar nuestro edificio, que no es otro que progresar sin limites como seres. Si en lugar de conectar con el centro para saber como actuar desviamos la atención en banalidades, siempre permanecermos insatisfechos y avanzar será imposible.
Las relaciones son la clave para mejorar o empeorar. Si a través de ellas desarrollamos más cualidades y establecemos concordia, estaremos aprovechando las oportunidades que suponen las interacciones. Si es al revés, con peleas y tensiones, desaprovecharemos lo que nos enseñan.
En algun u otro momento todos lamentamos o lamentaremos haber tirado la vida a la basura, infravalorandola en ocupaciones improductivas y un proceder que ha ocasionado más pérdidas que ganancias.
En algun u otro momento todos lamentamos o lamentaremos no haber hecho las paces por polémicas absurdas cuando no estemos a tiempo, quedando una especie de gusto amargo.
Es ahora que nos hemos de entender, aclararnos, reconciliarnos, enfocarnos en lo positivo, consagrar los esfuerzos en realizar las respectivas misiones vitales, pues lo que no sea esto es desaprovechar las experiencias y los recursos que se nos dan para acabar perdiéndolos todos.
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