El dia a dia supone enfrentarse a numerosas dualidades donde cada cual de acuerdo a su evolución, carácter, proceder y condiciones tiene las suyas.
Nos debatemos entre una opción u otra, donde ambas pueden servirnos segun el caso, y a veces perjudicarnos. Una parte puede favorecer y la contraria ser desfavorable, de entrada, pero deberemos ver el proceso hasta donde nos lleva.
Hay muchos aspectos de doble tendencia : verdad/mentira, conocimiento/ignorancia, pobreza/riqueza. Es una espécie de tener o no tener. La vertiente facilitadora es tener, comportarse de acuerdo a unas pautas para generar lo idóneo. La vertiente obstaculizadora es no tener, lo que es inadecuado, que puede ser perjudicial.
La mayoria vive atrapada en la inercia para cubrir lo más elemental, y así no se pueden forjar altas aspiraciones, solo ir haciendo ya se considera mucho. Es bastante desolador comprobar este panorama cuando estamos rodeados de riquezas, que nunca abarcaremos plenamente, que podriamos generar unas relaciones dotadas de alicientes, y en cambio prevalecen encuentros faltos de auténtico interés.
Tenemos una inmensidad a nuestro abasto y en muchos casos vivimos en la indigencia. Superficialidad general, poca efusividad, demostraciones afectivas a un bajo nivel, con un estilo de vida deficiente teniendo en cuenta los medios y información a nuestro alcance. Podriamos gozar de una gran calidad en todos los sentidos, pero no somos capaces de introducirla.
La prueba es pasar de una vida insulsa, limitada, de simple manutención física, a una vida con contenido, que vaya más allá de lo inmediato y transitorio.
Si no mejoran las condiciones es por confomismo, por no creer en los cambios, en nuestras capacidades, y al no arriesgar para experimentar transformaciones notorias, seguimos inmersos en la rutina habitual sin atractivos remarcables ni objetivos que nos hagan esforzar a fondo.
El tiempo va pasando, y al cabo de los años, si no hemos dinamizado de verdad los talentos latentes en algo edificante, constatamos que en realidad hemos hecho muy poco para avanzar.
Aquello que nos limita, restringe, ha de ser como un motor impulsor para los esfuerzos de superación a fin de ir más lejos de donde nos encontramos. Si todo lo tuvieramos al abasto, no haria falta luchar, nos acomodariamos y se acabaria el progreso. Lo que no funciona, lo no apropiado, es un impedimento, que se convierte en oportunidad a condición de trabajar firmes en transmutarlo.
No hemos de pedir lo que es fácil, pues a menudo esto frena los recursos expresivos. El aliciente que permite crecer es encarar retos de mayor envergadura, y hemos de ser valientes confiando en nuestras posibilidades ejecutoras.
En la cotidianeidad diaria se forja la existencia, dependiendo de la tonalidad que imprimamos que sea llena de expectativas, o sencillamente cubrir el expediente.
Este blog no pretende emular a los grandes pensadores clásicos, sino sólo unas breves exposiciones que puedan llegar a todo tipo de personas.
miércoles, 29 de junio de 2011
sábado, 18 de junio de 2011
COMO SER ATRAYENTE
Todos deben pensar que la belleza es el punto principal para captar la atención y gustar. Sin duda es importante a primera vista, pero detrás debe haber algo más que lo sostenga, de lo contrario la atracción se desvanecerá con rapidez.
Lo que más atrae de alguien es lo que dice y lo que hace, al igual que puede ser el más desagradable si es grosero y vulgar.
Saber cautivar por la palabra es un arte extraido de una hábil combinación de palabras y sensibilidad que otorgan un tono de refinamiento. La educación formativa acumulada a lo largo de los años, junto a unas caracteristicas distintivas del individuo, facilitan la habilidad dialéctica. Hablar lo saben hacer todos, discursos o conferencias pueden ser más o menos interesantes, donde la seducción discursiva solo se concede a una minoria privilegiada.
Estamos cansados de escuchar políticos, famosos o a nuestros conocidos como van repitiendoses monótonamente con una previsión que lo hace aborrecedor. La obturación donde se pararon tiempo atrás sin ensanchar nuevos horizontes, es donde se han quedado, y en consequència las expresiones son las mismas.
El incremento cuantitativo y cualitativo de conocimientos y experiencias es lo que hace la vida atrayente, haciendolo así tambien para los otros cuando nos relacionamos. Por eso cuesta tanto encontrar quien marque diferencias, porque al estar absortos en trabajar y actividades cotidianas más bien banales, no se dedica tiempo al propio cultivo personal, siendo un impedimento para el crecimiento continuo al no dedicar atención.
La gente prefiere lo bonito a lo feo, lo que entusiasma en vez de lo que decepciona, lo que ilumina y no lo que oscurece, pero no se esfuerza para introducir estos anhelos en si mismo, y como es evidente tampoco lo puede ver reflejado en el exterior mientras no se genere el movimiento que lo cree.
A menudo se reunen personas y hablan durante horas, pero si repasamos a fondo el contenido de lo que han dicho, seguramente en un número elevado de casos, no se podrá aprovechar nada. Han hablado mucho pero nada substancial que valiera la pena, que hiciera reflexionar, que nos impulsara a hacer cosas, a mejorar algo. Y esto pasa cada dia, y la mayor parte de veces que quedamos con conocidos a no ser que ya los unan ideas o temáticas compartidas.
La mediocridad no se combate con mediocridad, al igual que la ignorancia con ignorancia. Si queremos introducir elementos cualitativos los hemos de atraer, y esto supone esfuerzo, preparación, y un anhelo verdadero que nos mantenga firmes en la instrucción y pulcritud para ir pasando de las formas limitadas precedentes a unas más expansivas.
Lo que más atrae de alguien es lo que dice y lo que hace, al igual que puede ser el más desagradable si es grosero y vulgar.
Saber cautivar por la palabra es un arte extraido de una hábil combinación de palabras y sensibilidad que otorgan un tono de refinamiento. La educación formativa acumulada a lo largo de los años, junto a unas caracteristicas distintivas del individuo, facilitan la habilidad dialéctica. Hablar lo saben hacer todos, discursos o conferencias pueden ser más o menos interesantes, donde la seducción discursiva solo se concede a una minoria privilegiada.
Estamos cansados de escuchar políticos, famosos o a nuestros conocidos como van repitiendoses monótonamente con una previsión que lo hace aborrecedor. La obturación donde se pararon tiempo atrás sin ensanchar nuevos horizontes, es donde se han quedado, y en consequència las expresiones son las mismas.
El incremento cuantitativo y cualitativo de conocimientos y experiencias es lo que hace la vida atrayente, haciendolo así tambien para los otros cuando nos relacionamos. Por eso cuesta tanto encontrar quien marque diferencias, porque al estar absortos en trabajar y actividades cotidianas más bien banales, no se dedica tiempo al propio cultivo personal, siendo un impedimento para el crecimiento continuo al no dedicar atención.
La gente prefiere lo bonito a lo feo, lo que entusiasma en vez de lo que decepciona, lo que ilumina y no lo que oscurece, pero no se esfuerza para introducir estos anhelos en si mismo, y como es evidente tampoco lo puede ver reflejado en el exterior mientras no se genere el movimiento que lo cree.
A menudo se reunen personas y hablan durante horas, pero si repasamos a fondo el contenido de lo que han dicho, seguramente en un número elevado de casos, no se podrá aprovechar nada. Han hablado mucho pero nada substancial que valiera la pena, que hiciera reflexionar, que nos impulsara a hacer cosas, a mejorar algo. Y esto pasa cada dia, y la mayor parte de veces que quedamos con conocidos a no ser que ya los unan ideas o temáticas compartidas.
La mediocridad no se combate con mediocridad, al igual que la ignorancia con ignorancia. Si queremos introducir elementos cualitativos los hemos de atraer, y esto supone esfuerzo, preparación, y un anhelo verdadero que nos mantenga firmes en la instrucción y pulcritud para ir pasando de las formas limitadas precedentes a unas más expansivas.
viernes, 10 de junio de 2011
¿ DONDE BUSCAMOS ?
Todos sin excepción buscamos, vamos a la búsqueda de algo, pero lo primordial es saber donde hacerlo.
Si no vamos al lugar apropiado, por más que insistamos no conseguiremos nada, por tanto, lo esencial es conocer que buscamos y donde encontrarlo.
La mayoria no logra sus deseos por que en realidad no saben lo que les conviene. Van probando aquí i allá, en una cosa tras otra, acabando tarde o temprano en frustración. Generalmente enfocan las pretensiones en factores externos, convencidos que son una espécie de panacea, comprobando asiduamente que una vez se tiene el objeto preciado resulta que no nos satisface como pensabamos. Y tambien pasa lo mismo si no lo obtenemos, pues el esquema mental es quien nos auto engaña.
La gente, por regla general, de forma prominente, tiene la convicción que la felicidad es una cuestión de tener, y con este convencimiento se lanzan a perseguir múltiples objetivos que la sociedad ofrece. Evidentemente que algunos elementos esenciales son de primer orden, así como un buen número de necesarios para acceder a unas comodidades. Ahora bien, esto hace una función de intermediario, pero no ha de ser un fin. La problemática surge de pensar que es un fin, estando a merced de objetos, dinero o relaciones.
Todo aquello que es transitorio, cambiante, sujeto a oscilaciones, a pérdidas, no es fundamental, por que supone entrar en dependencias de terceros o de circunstancias donde hoy estan y mañana desaparecen.
Lo que realmente es esencial es lo que es eterno. Lo que siempre está con nosotros, forjado por nuestro trabajo espiritual, que nadie nos puede quitar, por que es sutil, evidenciado en forma de calidades como puede ser la bondad, generosidad, amabilidad, compasión, voluntad, amor, humildad, paciencia, sinceridad, sabiduria y muchas más. Estos son valores permanentes que siempre reportan buenos resultados, y no los hemos de ir a buscar fuera.
Si vemos tantas personas desencantadas es por que buscan la cosa equivocada en el lugar equivocado, pues si fueran donde corresponde (dentro de ellos mismos) conseguirian lo que persiguen de verdad pero que ignoran por falta de una debida introspección.
La gente dice " quiero vivir ", gozar de placeres, acceder a la riqueza. Y esto en si es neutro. Se vuleve perjudicial en vez de benéfico cuando se hace un mal uso en forma de abuso o desmesura. En cambio, quien focaliza las intenciones en cultivarse como individuo para desarrollarse integralmente, esforzandose en la pulcritud y corrección de lo manifestado, pensando en encajar socialmente aportando sus servicios particulares, vivirá en paz y contento aunque disponga solo de lo indispensable inmerso en la sencillez. Pero el individuo en cuestión saboreará otros placeres y otras riquezas mucho más valiosas que todas aquellas expuestas al deterioro y efímeras, mientras que estas son permanentes e indestructibles.
Si no vamos al lugar apropiado, por más que insistamos no conseguiremos nada, por tanto, lo esencial es conocer que buscamos y donde encontrarlo.
La mayoria no logra sus deseos por que en realidad no saben lo que les conviene. Van probando aquí i allá, en una cosa tras otra, acabando tarde o temprano en frustración. Generalmente enfocan las pretensiones en factores externos, convencidos que son una espécie de panacea, comprobando asiduamente que una vez se tiene el objeto preciado resulta que no nos satisface como pensabamos. Y tambien pasa lo mismo si no lo obtenemos, pues el esquema mental es quien nos auto engaña.
La gente, por regla general, de forma prominente, tiene la convicción que la felicidad es una cuestión de tener, y con este convencimiento se lanzan a perseguir múltiples objetivos que la sociedad ofrece. Evidentemente que algunos elementos esenciales son de primer orden, así como un buen número de necesarios para acceder a unas comodidades. Ahora bien, esto hace una función de intermediario, pero no ha de ser un fin. La problemática surge de pensar que es un fin, estando a merced de objetos, dinero o relaciones.
Todo aquello que es transitorio, cambiante, sujeto a oscilaciones, a pérdidas, no es fundamental, por que supone entrar en dependencias de terceros o de circunstancias donde hoy estan y mañana desaparecen.
Lo que realmente es esencial es lo que es eterno. Lo que siempre está con nosotros, forjado por nuestro trabajo espiritual, que nadie nos puede quitar, por que es sutil, evidenciado en forma de calidades como puede ser la bondad, generosidad, amabilidad, compasión, voluntad, amor, humildad, paciencia, sinceridad, sabiduria y muchas más. Estos son valores permanentes que siempre reportan buenos resultados, y no los hemos de ir a buscar fuera.
Si vemos tantas personas desencantadas es por que buscan la cosa equivocada en el lugar equivocado, pues si fueran donde corresponde (dentro de ellos mismos) conseguirian lo que persiguen de verdad pero que ignoran por falta de una debida introspección.
La gente dice " quiero vivir ", gozar de placeres, acceder a la riqueza. Y esto en si es neutro. Se vuleve perjudicial en vez de benéfico cuando se hace un mal uso en forma de abuso o desmesura. En cambio, quien focaliza las intenciones en cultivarse como individuo para desarrollarse integralmente, esforzandose en la pulcritud y corrección de lo manifestado, pensando en encajar socialmente aportando sus servicios particulares, vivirá en paz y contento aunque disponga solo de lo indispensable inmerso en la sencillez. Pero el individuo en cuestión saboreará otros placeres y otras riquezas mucho más valiosas que todas aquellas expuestas al deterioro y efímeras, mientras que estas son permanentes e indestructibles.
sábado, 28 de mayo de 2011
CALIDAD - CANTIDAD
Calidad y cantidad han de ir emparejados para que cumplan su función. En lo que necesitamos es indispensable una cantidad, y esta medida requiere una matéria prima óptima que ofrezca un producto destinado a un provecho concreto.
La calidad es de orden espiritual, representa la excelencia por lo que es, por lo que hace, por la capacidad de durabilidad, eficacia y rendimiento. Es sinónimo de garantia, algo en que podemos confiar por las prestaciones y solvencia contrastada.
La cantidad es tanto espiritual como material. Espiritual en cuanto a abundancia, y material cuando el proceso no tiene como finalidad dar lo mejor en cuanto a los bienes ofrecidos, si no que prevalecen los intereses personales de obtención de unas ganancias sin dar suficiente importancia a la calidad de los mismos. Este planteamiento egoista piensa en lo que puede conseguir de beneficio el emisor, sin una consideración exigible hacia el receptor.
La calidad siempre expresa grandeza, de los elementos y de los encargados de transformar los ingredientes de inicio hasta su culminación. La cantidad no podrá evidenciarse como grandeza si no va acompañada de calidad. Y por más sensación de exhuberancia en cuanto a número, si es mediocre y de bajas prestaciones valdrá poco para lo que ha de servir.
Exactamente lo mismo pasa en la vida de las personas. Los talentos desarrollados focalizados en una área específica, marcan la diferencia respecto a quien no logra el mismo nivel, y la comparación entre ambos es quien denota mayor o menor calidad.
Las aspiraciones, junto con la aptitud, recursos y voluntad, pueden edificar progresivamente condiciones qualitativas y la satisfacción de los resultados conseguidos, tanto a título personal como goce y utilidad de aquellos a quien nos dirigimos prestando un servicio.
Calidad es símbolo de riqueza, auto estima, satisfacción, capacidad. En cambio, cantidad sin calidad es símbolo de pobreza y limitación. En todo lo que nos rodea, estos dos factores siempre estan presentes. Y en los anhelos de cada cual, los ideales que nos gustaría concretar, y las habilidades para convertirlo en realidad, nos acercarán o no a una determinada calidad en función de las posibilidades.
La calidad se aplica en todas direcciones. No solo es importante en los utensilios que hacemos servir habitualmente, lo es en la facultad de saber imprimir pensamientos elevados, de paz, armonia, fraternidad, en conversaciones enriquecedoras, sentimientos afectuosos, en acciones nobles, justas, velando por el bien común. Todo aquello que crea bienestar, en nosotros y el prójimo, en relaciones donde nos sentimos gratificados, en actividades edificantes. Lo que nos dignifica, empuja a mejorarnos como ser, lo que genera condiciones más favorables respecto a épocas anteriores. Lo que nos acerca en definitiva a la expresión espiritual en forma de virtudes experimentandolo en la densidad material.
Calidad es lo que todos queremos, pero solo unos cuantos acceden por preparación y recursos, internos y externos.
La calidad es de orden espiritual, representa la excelencia por lo que es, por lo que hace, por la capacidad de durabilidad, eficacia y rendimiento. Es sinónimo de garantia, algo en que podemos confiar por las prestaciones y solvencia contrastada.
La cantidad es tanto espiritual como material. Espiritual en cuanto a abundancia, y material cuando el proceso no tiene como finalidad dar lo mejor en cuanto a los bienes ofrecidos, si no que prevalecen los intereses personales de obtención de unas ganancias sin dar suficiente importancia a la calidad de los mismos. Este planteamiento egoista piensa en lo que puede conseguir de beneficio el emisor, sin una consideración exigible hacia el receptor.
La calidad siempre expresa grandeza, de los elementos y de los encargados de transformar los ingredientes de inicio hasta su culminación. La cantidad no podrá evidenciarse como grandeza si no va acompañada de calidad. Y por más sensación de exhuberancia en cuanto a número, si es mediocre y de bajas prestaciones valdrá poco para lo que ha de servir.
Exactamente lo mismo pasa en la vida de las personas. Los talentos desarrollados focalizados en una área específica, marcan la diferencia respecto a quien no logra el mismo nivel, y la comparación entre ambos es quien denota mayor o menor calidad.
Las aspiraciones, junto con la aptitud, recursos y voluntad, pueden edificar progresivamente condiciones qualitativas y la satisfacción de los resultados conseguidos, tanto a título personal como goce y utilidad de aquellos a quien nos dirigimos prestando un servicio.
Calidad es símbolo de riqueza, auto estima, satisfacción, capacidad. En cambio, cantidad sin calidad es símbolo de pobreza y limitación. En todo lo que nos rodea, estos dos factores siempre estan presentes. Y en los anhelos de cada cual, los ideales que nos gustaría concretar, y las habilidades para convertirlo en realidad, nos acercarán o no a una determinada calidad en función de las posibilidades.
La calidad se aplica en todas direcciones. No solo es importante en los utensilios que hacemos servir habitualmente, lo es en la facultad de saber imprimir pensamientos elevados, de paz, armonia, fraternidad, en conversaciones enriquecedoras, sentimientos afectuosos, en acciones nobles, justas, velando por el bien común. Todo aquello que crea bienestar, en nosotros y el prójimo, en relaciones donde nos sentimos gratificados, en actividades edificantes. Lo que nos dignifica, empuja a mejorarnos como ser, lo que genera condiciones más favorables respecto a épocas anteriores. Lo que nos acerca en definitiva a la expresión espiritual en forma de virtudes experimentandolo en la densidad material.
Calidad es lo que todos queremos, pero solo unos cuantos acceden por preparación y recursos, internos y externos.
viernes, 20 de mayo de 2011
PACIENCIA
La paciencia tiene una connotación de impasse entre dos momentos que supone una espera. La otra connotación es de resignación ante unos imponderantes que no dependen de nuestra voluntad.
Las variantes que pueden poner a prueba la paciencia son múltiples : personas desagradables, colas larguisimas, problemas de salud, quedar atrapado en un atasco, demoras en la salida de un tren, etc. Ya sea por relaciones o circunstancias, lo que nos pueda tensar es un mensaje a descifrar que contiene información.
Nada es casual, si hemos de experimentar una situación que nos gustaria evitar pero resulta que nos encontramos de lleno, significa que disponemos de una o varias oportunidades de aprendizaje. Ahora bien, esto solo será posible si estamos receptivos observando el panorama que nos rodea, nuestra situación dentro del contexto, el margen de maniobra y la capacidad de tomar decisiones o acatar lo que pasa.
Es el ego quien quiere las cosas a su manera, con rapidez, pero por más que lo deseemos, no tenemos el control de muchos factores que dependen del medio circundante o de otras personas. Esta merma, esta dependencia, obliga a cultivar en primer término el auto dominio, clave para encarar lo previsible y lo imprevisto, indispensable para no precipitarse en decir o hacer segun que derivando en consecuencias negativas.
El segundo punto es la tranquilidad, que indica la confianza del proceso gradual con el conocimiento de que las resoluciones o no segun el caso, llegaran en su tiempo preciso.
No querer precipitar resultados disfrutando del momento, esta seria una buena postura que nos haría estar relajados, atentos en lo que va desarrollandose en el intervalo entre un principio y un final.
La naturaleza no solo es nuestra proveedora de todo lo necesario para vivir, es el libro abierto de donde debemos extraer las lecciones para aplicarlas a todos los ámbitos en la cotidianeidad, enseñándonos que todo se ajusta a un conjunto de etapas correlativas desde la semilla inicial al fruto final, creciendo a su ritmo, sin prisas, madurando cada cosa en su momento. Y la naturaleza, que es nuestra fuente de subsisténcia, y el maestro más grande de quien hemos de aprender, tiene una paciencia inmensa, entonces por que no nos reflejamos haciendo que tambien sea una virtud en nosotros !
Las variantes que pueden poner a prueba la paciencia son múltiples : personas desagradables, colas larguisimas, problemas de salud, quedar atrapado en un atasco, demoras en la salida de un tren, etc. Ya sea por relaciones o circunstancias, lo que nos pueda tensar es un mensaje a descifrar que contiene información.
Nada es casual, si hemos de experimentar una situación que nos gustaria evitar pero resulta que nos encontramos de lleno, significa que disponemos de una o varias oportunidades de aprendizaje. Ahora bien, esto solo será posible si estamos receptivos observando el panorama que nos rodea, nuestra situación dentro del contexto, el margen de maniobra y la capacidad de tomar decisiones o acatar lo que pasa.
Es el ego quien quiere las cosas a su manera, con rapidez, pero por más que lo deseemos, no tenemos el control de muchos factores que dependen del medio circundante o de otras personas. Esta merma, esta dependencia, obliga a cultivar en primer término el auto dominio, clave para encarar lo previsible y lo imprevisto, indispensable para no precipitarse en decir o hacer segun que derivando en consecuencias negativas.
El segundo punto es la tranquilidad, que indica la confianza del proceso gradual con el conocimiento de que las resoluciones o no segun el caso, llegaran en su tiempo preciso.
No querer precipitar resultados disfrutando del momento, esta seria una buena postura que nos haría estar relajados, atentos en lo que va desarrollandose en el intervalo entre un principio y un final.
La naturaleza no solo es nuestra proveedora de todo lo necesario para vivir, es el libro abierto de donde debemos extraer las lecciones para aplicarlas a todos los ámbitos en la cotidianeidad, enseñándonos que todo se ajusta a un conjunto de etapas correlativas desde la semilla inicial al fruto final, creciendo a su ritmo, sin prisas, madurando cada cosa en su momento. Y la naturaleza, que es nuestra fuente de subsisténcia, y el maestro más grande de quien hemos de aprender, tiene una paciencia inmensa, entonces por que no nos reflejamos haciendo que tambien sea una virtud en nosotros !
martes, 10 de mayo de 2011
SERVIR Y SER SERVIDO
El universo está diseñado para el equilibrio, y cuando momentaneamente se altera, inmediatamente se ponen en marcha los mecanismos para restablecerlo. Cada componente ejerce una función que es su contribución al conjunto. Todo está colocado en su lugar adecuado, con un orden, desde lo más pequeño a lo más grande, lo más cercano y lo más lejano. Y dentro de estas medidas y distancias, el principio de organización afecta a todos por igual.
Cada integrante es individual, donde la subsistencia depende lo recibido por el entorno, y este entorno tambien se mantiene gracias a la participación de las diversas singularidades. Se establece así una doble faceta : servir y ser servido. Servir es dar, compartir, actuar. Ser servido es recibir, velar por uno mismo, receptividad. El equilibrio consiste en participar de ambos a través del intercambio.
La dependencia que todos tenemos sin excepción en diversos frentes, genera una necesidad, y gracias a esto entramos en conexión unos con otros. La clave del desarrollo, mantenimiento y expansión radica en lo que nos falta, y la ineludible interacción con diferentes estamentos para que la persistencia fisica sea posible.
Tenemos unes partes cubiertas y unas partes no cubiertas. Con los recursos adquiridos vamos a buscar las partes no cubiertas, que son recursos a conseguir. Y en esta dinámica es donde hay fluidez, el motor de la vida.
Los variados reinos de la naturaleza sirven y son servidos. Las semillas son el fundamento, el agua, oxigeno y el sol son la nutrición. Los minerales proveen a las plantas, estas a los animales, donde los humanos aprovechan las aportaciones de los tres reinos, y por la misma lógica, el encadenamiento sigue en estratos superiores al género humano, a un nivel no perceptible a nuestros sentidos limitados.
Debemos velar por las propias necesidades y aspiraciones, es lógico, consistiendo la tarea en dotarnos de auto-suficiencia, y en el proceso que va de no tener a tener, hemos de hacerlo ofreciendo los diferentes medios de que disponemos en una donación reciproca de bienes continua que facilite la preservación de la existencia.
Cada integrante es individual, donde la subsistencia depende lo recibido por el entorno, y este entorno tambien se mantiene gracias a la participación de las diversas singularidades. Se establece así una doble faceta : servir y ser servido. Servir es dar, compartir, actuar. Ser servido es recibir, velar por uno mismo, receptividad. El equilibrio consiste en participar de ambos a través del intercambio.
La dependencia que todos tenemos sin excepción en diversos frentes, genera una necesidad, y gracias a esto entramos en conexión unos con otros. La clave del desarrollo, mantenimiento y expansión radica en lo que nos falta, y la ineludible interacción con diferentes estamentos para que la persistencia fisica sea posible.
Tenemos unes partes cubiertas y unas partes no cubiertas. Con los recursos adquiridos vamos a buscar las partes no cubiertas, que son recursos a conseguir. Y en esta dinámica es donde hay fluidez, el motor de la vida.
Los variados reinos de la naturaleza sirven y son servidos. Las semillas son el fundamento, el agua, oxigeno y el sol son la nutrición. Los minerales proveen a las plantas, estas a los animales, donde los humanos aprovechan las aportaciones de los tres reinos, y por la misma lógica, el encadenamiento sigue en estratos superiores al género humano, a un nivel no perceptible a nuestros sentidos limitados.
Debemos velar por las propias necesidades y aspiraciones, es lógico, consistiendo la tarea en dotarnos de auto-suficiencia, y en el proceso que va de no tener a tener, hemos de hacerlo ofreciendo los diferentes medios de que disponemos en una donación reciproca de bienes continua que facilite la preservación de la existencia.
sábado, 30 de abril de 2011
PROGRESO
¿Que es progreso? Mejorar las condiciones respecto a un precedente. Avanzar en comparación a situaciones establecidas anteriormente. Progresar es por tanto experimentar procesos de substitución entre unas formas o tendencias instauradas, cambiandolas por otras. El termino es aplicable a todo tipo de contextos, la finalidad es la misma : ir a más con el paso del tiempo.
Vivir nos pone a prueba los cinco sentidos, y como recursos que suponen los hemos de utilizar para extraer ventajas. El movimiento siempre es hacia adelante, no es posible retroceder. Lo acontecido sirve de referencia, de base para nuevos inicios, y en la continua proyección hemos de encajar lo existente que nos ha servido, con nuevas formas materiales o de expresión a fin de no estancarnos. La fuerza vital empuja a superarnos, y si con lo realizado no nos encaminamos hacia el progreso, entonces se va hacia la decadencia.
La mayoria asocia progreso unicamente a factores externos mundanos, pero se acopla en cualquier ámbito que suponga una constatación clara de como era en un pasado a como es en un presente con sus diferencias significativas de más prestaciones cualitativas. De hecho los progresos más valiosos son los que transforman defectos en virtudes, pasando de unas manifestaciones negativas perjudiciales a otras de benéficas para el propio individuo y de aquellas personas con quien se relacione y tenga influencia.
Todos queremos progresar materialmente para disponer de condiciones que reporten bienestar y comodidad, es normal. En cambio, quien quiere progresar espiritualmente es un grupo más reducido, pues esto ha de brotar desde dentro, y si el deseo está ausente no sentiremos la necesidad de llevar un estilo de vida que nos conduzca a despertar en nosotros unos conocimientos, sensaciones y percepciones que requieren un entrenamiento especifico. Y en la focalización básicamente externa, el progreso siempre será limitado y nunca accederemos a nuestro verdadero potencial.
La historia nos enseña los numerosos cambios a lo largo de los siglos en todos los sentidos, en la forma de trabajar, en las herramientas, casas, vestir, disposiciones sociales. Gradualmente hemos ido pasando de unas condiciones duras, con fuertes mermas, a unas condiciones crecientes de confort teniendo a nuestro alcance lo que hasta hoy no habiamos tenido.
La codicia humana genera desigualdades, y mientras unos cuantos disponen de mucho, una gran parte vive bajo minimos. Esto no es progreso. Hasta que no seamos capaces de pensar en el bien común, elaborando planes de ajuda a los más necesitados creando condiciones de riqueza allí donde hay pobreza, no habrá un verdadero progreso.
Vivir nos pone a prueba los cinco sentidos, y como recursos que suponen los hemos de utilizar para extraer ventajas. El movimiento siempre es hacia adelante, no es posible retroceder. Lo acontecido sirve de referencia, de base para nuevos inicios, y en la continua proyección hemos de encajar lo existente que nos ha servido, con nuevas formas materiales o de expresión a fin de no estancarnos. La fuerza vital empuja a superarnos, y si con lo realizado no nos encaminamos hacia el progreso, entonces se va hacia la decadencia.
La mayoria asocia progreso unicamente a factores externos mundanos, pero se acopla en cualquier ámbito que suponga una constatación clara de como era en un pasado a como es en un presente con sus diferencias significativas de más prestaciones cualitativas. De hecho los progresos más valiosos son los que transforman defectos en virtudes, pasando de unas manifestaciones negativas perjudiciales a otras de benéficas para el propio individuo y de aquellas personas con quien se relacione y tenga influencia.
Todos queremos progresar materialmente para disponer de condiciones que reporten bienestar y comodidad, es normal. En cambio, quien quiere progresar espiritualmente es un grupo más reducido, pues esto ha de brotar desde dentro, y si el deseo está ausente no sentiremos la necesidad de llevar un estilo de vida que nos conduzca a despertar en nosotros unos conocimientos, sensaciones y percepciones que requieren un entrenamiento especifico. Y en la focalización básicamente externa, el progreso siempre será limitado y nunca accederemos a nuestro verdadero potencial.
La historia nos enseña los numerosos cambios a lo largo de los siglos en todos los sentidos, en la forma de trabajar, en las herramientas, casas, vestir, disposiciones sociales. Gradualmente hemos ido pasando de unas condiciones duras, con fuertes mermas, a unas condiciones crecientes de confort teniendo a nuestro alcance lo que hasta hoy no habiamos tenido.
La codicia humana genera desigualdades, y mientras unos cuantos disponen de mucho, una gran parte vive bajo minimos. Esto no es progreso. Hasta que no seamos capaces de pensar en el bien común, elaborando planes de ajuda a los más necesitados creando condiciones de riqueza allí donde hay pobreza, no habrá un verdadero progreso.
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