El universo se ha creado con amor y sabiduría, y nosotros como producto y reflejo hemos de esforzarnos por adquirir estas cualidades.
La sabiduría necesita el amor para que la teoria tenga valor, consistencia y propósito. Se complementan y se fusionan, pues en la sabiduría está la manifetasción del amor, y en el amor la manifestación de la sabiduría.
De lo invisible en el origen hemos de pasar a lo visible en la expresión. Semilla y fruto. La semilla contiene todo el potencial en esencia, el fruto es la densificación de lo que era latente en la semilla.
La sabiduría son las materias primas que hemos de descifrar, extrayendo un contenido para una aplicación práctica. El amor es el proceso entre el estadio inicial y la culminación en algo concreto.
Dotar la vida de sentido, de un objetivo, es el reto, y para descubrirlo hemos de ir más allá de la superficialidad y lo físico. A través del pensamiento y el sentimiento es como podemos desarrollarnos para operar en la materia para una finalidad espiritual. Pensamos y sentimos, pero no los podemos medir ni pesar porque forman parte de una sutileza interna. Y desde esta sutileza hemos de ir creando obras y situaciones que se evidencien a través de palabras y acciones.
¿ Como obtenemos sabiduría ? A base de atención, observación, concentración, de unir los componentes que intervienen ubicando cada cosa en el lugar preciso.
¿ Como expresamos amor ? Saliendo de nosotros mismos tratando al prójimo con la misma dignidad que lo hacemos con nosotros.
La sabiduría analiza, el amor sintetiza. La sabiduría es la cerilla, el amor el fuego. Estamos formados a través de dos polaridades, masculina y femenina, y no puede haber ninguna creación sin el acoplamiento de los dos arquetipos, uno depende del otro y se alimentan mutuamente. Si uno de los dos no cumple su función se corta la fluidez y empiezan las complicaciones. Por eso es fundamental forjar el equilibrio a través de pensamientos y sentimientos, que nos indiquen como posicionarnos para que las repercusiones finales a nivel interno y externo nos conduzcan al armonía.
Este blog no pretende emular a los grandes pensadores clásicos, sino sólo unas breves exposiciones que puedan llegar a todo tipo de personas.
sábado, 28 de enero de 2012
jueves, 19 de enero de 2012
AMOR Y SABIDURIA ( I I )
La sabiduría contiene semillas de progreso a condición de actuar en consonancia con las directrices que nos indica.
Amor + sabiduría = el ser completo. Si no es así faltará entendimiento o nos mostraremos poco afables.
La sabiduría guia, el amor es el camino. El buen uso de ambas es un potenciador de virtudes.
La sabiduría vendría a representar los ingredientes que hemos de combinar haciendo buen uso. Y el amor es el gusto que nos proporcionan. La calidad de las acciones depende de la habilidad de expresar cada una en equilibrio.
Aprender más, querer más, son factores inagotables, y su potenciación enriquece nuestra vida y la de otros con lo que les transmitimos.
Primero se ha de estar receptivo para acumular, y despues emisor en la expresión, tanto en la sabiduría como en el amor.
La sabiduría es comprensión a través de la cabeza. El amor es comprensión a través del corazón. El objetivo es comprendernos y comprender a los otros adoptando la postura pertinente para el bienestar en ambas direcciones.
Luchas, tensiones, polémicas, desaparecen cuando te percatas de la absurdidad de los enfrentamientos, que desgastan y ensucian el ambiente, encontrando la solución en una visión de largo alcance que lleve a la cordialidad mutua.
La sabiduría es una manifestación. Es decir las palabras precisas en cada ocasión. Es saber tratar los animales, la naturaleza y los humanos con cuidado y atención. Es alimentar debidamente el cuerpo mental, astral y físico para que vibren en una dimensión refinada. Fluir con la vida para gozarla de acuerdo a un orden cósmico.
Sabiduría es ser previsor, adecuar las acciones para obtener un resultado óptimo. Armonizar en definitiva las diferentes partes en un bloque compacto.
Incremento de la capacidad de estima y sabiduria es lo que hemos de extraer de los años vividos, pues si no es así es desaprovechar las oportunidades. El paso del tiempo no ha de suponer una pérdida, si no una ganancia, y conseguirlo requiere una disciplina iniciada en la juventud que ha de estar siempre presente, de lo contrario las cualidades disminuiran, los talentos se perderán y el desencanto predominará al haber sucumbido a unos planteamientos faltos de perspectiva. Escapar del deterioramiento gradual exige un profundo afán de superación permanente, apoyándonos en la instrucción y entrenamiento, reforzándonos en vez de debilitarnos, extrayendo el potencial inherente en nosotros que se evidenciará en las muestras crecientes de amor y sabiduría.
Amor + sabiduría = el ser completo. Si no es así faltará entendimiento o nos mostraremos poco afables.
La sabiduría guia, el amor es el camino. El buen uso de ambas es un potenciador de virtudes.
La sabiduría vendría a representar los ingredientes que hemos de combinar haciendo buen uso. Y el amor es el gusto que nos proporcionan. La calidad de las acciones depende de la habilidad de expresar cada una en equilibrio.
Aprender más, querer más, son factores inagotables, y su potenciación enriquece nuestra vida y la de otros con lo que les transmitimos.
Primero se ha de estar receptivo para acumular, y despues emisor en la expresión, tanto en la sabiduría como en el amor.
La sabiduría es comprensión a través de la cabeza. El amor es comprensión a través del corazón. El objetivo es comprendernos y comprender a los otros adoptando la postura pertinente para el bienestar en ambas direcciones.
Luchas, tensiones, polémicas, desaparecen cuando te percatas de la absurdidad de los enfrentamientos, que desgastan y ensucian el ambiente, encontrando la solución en una visión de largo alcance que lleve a la cordialidad mutua.
La sabiduría es una manifestación. Es decir las palabras precisas en cada ocasión. Es saber tratar los animales, la naturaleza y los humanos con cuidado y atención. Es alimentar debidamente el cuerpo mental, astral y físico para que vibren en una dimensión refinada. Fluir con la vida para gozarla de acuerdo a un orden cósmico.
Sabiduría es ser previsor, adecuar las acciones para obtener un resultado óptimo. Armonizar en definitiva las diferentes partes en un bloque compacto.
Incremento de la capacidad de estima y sabiduria es lo que hemos de extraer de los años vividos, pues si no es así es desaprovechar las oportunidades. El paso del tiempo no ha de suponer una pérdida, si no una ganancia, y conseguirlo requiere una disciplina iniciada en la juventud que ha de estar siempre presente, de lo contrario las cualidades disminuiran, los talentos se perderán y el desencanto predominará al haber sucumbido a unos planteamientos faltos de perspectiva. Escapar del deterioramiento gradual exige un profundo afán de superación permanente, apoyándonos en la instrucción y entrenamiento, reforzándonos en vez de debilitarnos, extrayendo el potencial inherente en nosotros que se evidenciará en las muestras crecientes de amor y sabiduría.
lunes, 9 de enero de 2012
AMOR Y SABIDURIA ( I )
Amor y sabiduria son los dos atributos a cultivar como representantes de la luz y calor sinónimos de vida.
Vienen a ser como el yin y el yang, pues en el amor hay sabiduria, y en la sabiduria amor. Pensar y sentir, las dos funciones esenciales que se encargan de establecer conexiones como mecanismo intrínseco de nuestro funcionamiento.
El anhelo de todo ser humano es forjar una serie de condiciones que conduzcan al goce, al bienestar y la riqueza, pero debido al bajo nivel evolutivo resulta imposible, manifestándose en el comportamiento inadecuado de la gente, y en vez de generar armonia genera discordia.
El mal que impide avanzar, convertido en obstáculo, es el egoismo y la ignorancia, lo que deriva en acciones perjudiciales, siendo la fuente de todas las polémicas que se llegan a experimentar. Cambiar la tendencia nociva por una de óptima exige tomar conciencia de la actitud, percatarse de las consecuencias y querer enmendarse para el bien de uno mismo y de aquellos que se vean o se han visto afectados por negligencias.
El egoismo separa, la ignorancia limita, teniendo sus antídotos en el amor y la sabiduria, para experimentar la sensación de unidad y expansión. Y así se pueden transformar los puntales de malestar (egoismo/ignorancia) por los puntales de bienestar (amor/sabiduria).
Para disponer de equilibrio necesitamos la aportación de ambos sincronizadamente, ya que se complementan y son indispensables en la organización y ejecución de lo pretendido.
Sabiduria es el punto de referencia que facilita la adecuación de lo que realizaremos. Amor es el impulso que necesita la acción para dinamizar propósitos. Sin sabiduria no hay claridad y nos podemos equivocar. Sin amor no hay movimiento por que no hay motivación.
La sabiduria necesita del amor para que el conocimiento se aplique llegando a los demás generando proximidad. El amor necesita de la sabiduria para no ser excesivamente condescendiente, que en lugar de poner orden podria llevar al desorden por una concepción mal entendida.
La sabiduria sin amor nos haría mostrar frios ( demasiada distancia ). El amor es vulnerable si no se acompaña de sabiduria, a fin de tener claro las medidas en cada caso.
Como en otros ámbitos, el equilibrio es encontrar los términos idóneos entre rigor y clemencia, pues segun la ocasión deberemos decantarnos en una dirección o en otra.
La sabiduria se adquire desde lo intangible y la expresamos en lo tangible a través de palabras y acciones. La inspiración la recibimos de arriba y la hemos de aplicar abajo en el devenir cotidiano. El amor es la calidez que brota de dentro y queremos compartir.
Vienen a ser como el yin y el yang, pues en el amor hay sabiduria, y en la sabiduria amor. Pensar y sentir, las dos funciones esenciales que se encargan de establecer conexiones como mecanismo intrínseco de nuestro funcionamiento.
El anhelo de todo ser humano es forjar una serie de condiciones que conduzcan al goce, al bienestar y la riqueza, pero debido al bajo nivel evolutivo resulta imposible, manifestándose en el comportamiento inadecuado de la gente, y en vez de generar armonia genera discordia.
El mal que impide avanzar, convertido en obstáculo, es el egoismo y la ignorancia, lo que deriva en acciones perjudiciales, siendo la fuente de todas las polémicas que se llegan a experimentar. Cambiar la tendencia nociva por una de óptima exige tomar conciencia de la actitud, percatarse de las consecuencias y querer enmendarse para el bien de uno mismo y de aquellos que se vean o se han visto afectados por negligencias.
El egoismo separa, la ignorancia limita, teniendo sus antídotos en el amor y la sabiduria, para experimentar la sensación de unidad y expansión. Y así se pueden transformar los puntales de malestar (egoismo/ignorancia) por los puntales de bienestar (amor/sabiduria).
Para disponer de equilibrio necesitamos la aportación de ambos sincronizadamente, ya que se complementan y son indispensables en la organización y ejecución de lo pretendido.
Sabiduria es el punto de referencia que facilita la adecuación de lo que realizaremos. Amor es el impulso que necesita la acción para dinamizar propósitos. Sin sabiduria no hay claridad y nos podemos equivocar. Sin amor no hay movimiento por que no hay motivación.
La sabiduria necesita del amor para que el conocimiento se aplique llegando a los demás generando proximidad. El amor necesita de la sabiduria para no ser excesivamente condescendiente, que en lugar de poner orden podria llevar al desorden por una concepción mal entendida.
La sabiduria sin amor nos haría mostrar frios ( demasiada distancia ). El amor es vulnerable si no se acompaña de sabiduria, a fin de tener claro las medidas en cada caso.
Como en otros ámbitos, el equilibrio es encontrar los términos idóneos entre rigor y clemencia, pues segun la ocasión deberemos decantarnos en una dirección o en otra.
La sabiduria se adquire desde lo intangible y la expresamos en lo tangible a través de palabras y acciones. La inspiración la recibimos de arriba y la hemos de aplicar abajo en el devenir cotidiano. El amor es la calidez que brota de dentro y queremos compartir.
jueves, 29 de diciembre de 2011
DISCÍPULOS Y AFICIONADOS
Hay una diferencia ostensible entre un discípulo y un aficionado. El discípulo consagra todos los aspectos de la vida en la búsqueda constante de una comprensión creciente que le permita entender su función, el encaje social y el desarrollo contínuo como ser. El aficionado tiene algunas inquietudes, pero el planteamiento, la magnitud de dedicación y las maneras distan mucho de las del discípulo.
El discípulo sabe que ha de entrenarlo todo en sí mismo, pues solo estando armonizado y en la mejor forma posible podrá expresar las cualidades que vaya cultivando. Así, gradualmente adquiere la formación para entrenarse en lo físico, afectivo y mental. Necesita el vehículo en buenas condiciones para ejecutar los propósitos, dotándose de los conocimientos apropiados para ensanchar cada vez más la conciencia viendo con nitidez la trama detrás de los hechos.
El discípulo es puesto a prueba constantemente y lo sabe, pero esto es un estímulo, pues lo que quiere es superarse y cumplir la tarea individual en relación al Todo. A pesar de procurarse las condiciones indispensables de subsistencia, el ideal lo concentra en el estudio para experimentar teoría y práctica a fin de avanzar incesantemente en la visión, entendimiento y conducta, substituyendo antiguos parámetros obstructivos por aquellos que conduzcan al encaje idóneo interno/externo.
El trabajo requiere la máxima atención, voluntad, perseverancia y disciplina, donde todos los detalles se tienen en cuenta para pulirse hasta el infinito.
Cualquier acontecimiento, palabra o actitud, son significativos, extrayendo de aquí nuevas referencias llenas de contenido a fin de seguir ensanchando horizontes y fijar nuevas pautas mejores a las anteriores. El trabajo es inacabable porque lo abarca todo, pero este es el aliciente más grande, pues es el que da sentido a los esfuerzos, un objetivo más allá de lo volátil y transitorio.
El aficionado, realiza algun ejercicio, lee algun libro, practica rituales religiosos más o menos asiduamente, pero esencialmente continua pensando, sintiendo y actuando inconscientemente sin notar los efectos de los postulados que predica. Se cree " espiritual " y la misma conducta pone en evidencia que está muy lejos de ello. Acostumbra a pensar que hace mucho, que es buena persona, poniendo en entredicho enseñanzas de grandes maestros cuando ellos mismos ni las han experimentado ni han entendido el verdadereo significado.
El discípulo no se engrandece como el aficionado, sabe que ha de ser humilde ante la inmensidad, y percatándose minimamente de la magnitud del trabajo a efectuar, procura superarse cada día más para acercarse al refinamiento expresivo en todo lo manifestado desde lo más sutil a lo más denso. No pretende gustar o satisfacer a los humanos porque esto es imposible, solo anhela gustar a Dios, y lo ha de hacer a través de los humanos, una auténtica proeza.
El discípulo sabe que ha de entrenarlo todo en sí mismo, pues solo estando armonizado y en la mejor forma posible podrá expresar las cualidades que vaya cultivando. Así, gradualmente adquiere la formación para entrenarse en lo físico, afectivo y mental. Necesita el vehículo en buenas condiciones para ejecutar los propósitos, dotándose de los conocimientos apropiados para ensanchar cada vez más la conciencia viendo con nitidez la trama detrás de los hechos.
El discípulo es puesto a prueba constantemente y lo sabe, pero esto es un estímulo, pues lo que quiere es superarse y cumplir la tarea individual en relación al Todo. A pesar de procurarse las condiciones indispensables de subsistencia, el ideal lo concentra en el estudio para experimentar teoría y práctica a fin de avanzar incesantemente en la visión, entendimiento y conducta, substituyendo antiguos parámetros obstructivos por aquellos que conduzcan al encaje idóneo interno/externo.
El trabajo requiere la máxima atención, voluntad, perseverancia y disciplina, donde todos los detalles se tienen en cuenta para pulirse hasta el infinito.
Cualquier acontecimiento, palabra o actitud, son significativos, extrayendo de aquí nuevas referencias llenas de contenido a fin de seguir ensanchando horizontes y fijar nuevas pautas mejores a las anteriores. El trabajo es inacabable porque lo abarca todo, pero este es el aliciente más grande, pues es el que da sentido a los esfuerzos, un objetivo más allá de lo volátil y transitorio.
El aficionado, realiza algun ejercicio, lee algun libro, practica rituales religiosos más o menos asiduamente, pero esencialmente continua pensando, sintiendo y actuando inconscientemente sin notar los efectos de los postulados que predica. Se cree " espiritual " y la misma conducta pone en evidencia que está muy lejos de ello. Acostumbra a pensar que hace mucho, que es buena persona, poniendo en entredicho enseñanzas de grandes maestros cuando ellos mismos ni las han experimentado ni han entendido el verdadereo significado.
El discípulo no se engrandece como el aficionado, sabe que ha de ser humilde ante la inmensidad, y percatándose minimamente de la magnitud del trabajo a efectuar, procura superarse cada día más para acercarse al refinamiento expresivo en todo lo manifestado desde lo más sutil a lo más denso. No pretende gustar o satisfacer a los humanos porque esto es imposible, solo anhela gustar a Dios, y lo ha de hacer a través de los humanos, una auténtica proeza.
lunes, 19 de diciembre de 2011
LAS TRAMPAS DEL EGO ( II )
Nuestra propia vida solo lo es en parte. Para encarnar hemos necesitado la intervención de los padres, y los atributos que nos asignamos como características personales son producto de múltiples factores externos.
En el estado humano de conciencia limitada, no sabemos donde estábamos antes de nacer ni donde iremos, ni que hacíamos ni que haremos.
Vivimos una serie de enlaces constantes que empujan hacia adelante, pero no tenemos una visión del final ni que sentido o utilidad reportará.
En la inmensidad del universo el desconocimiento es inmenso, y la ignorancia de nuestra función respecto al Todo es infinita. Accedemos a unos conocimientos mínimos muy reducidos para ir haciendo en este mundo físico, inconscientes de otras realidades probablemente porque no estamos preparados para entenderlo. Ante esta constatación, cualquier pelea que se produce por el motivo que sea, es un absurdo. Así como la importancia otorgada a menudeces, consecuencia del reduccionismo de miras.
Solo que fueramos capaces de incrementar la luz en nosotros nos percataríamos de la inutilidad de discutir, de imponerse por fuerza o con sutilezas. Los esfuerzos derrochados en discordias dificultan la concordia, constatando como un considerable número de personas procede de esta manera. ¿ Donde nos llevan tales manifestaciones ? A distanciarnos, tensiones, deterioro de relaciones, y aquel que con su forma de actuar cree lograr una victoria, en perspectiva es una derrota.
Lo que separa y aleja es la introducción de caos por no saber instaurar el orden mediante el entendimiento, el diálogo, la colaboración y ayuda.
Todos dependemos de la naturaleza y el colectivo, las conexiones garantizan la continuidad y el funcionamiento. Si los movimientos realizados rompen la unidad se origina el conflicto y empiezan los problemas.
Cada día se rompe la unidad por las formas chapuceras del ego, continuando los dilemas en todos los ámbitos, y así seguirá si no se modifica la actitud pensando la manera correcta de solucionarlo en vez de dar prioridad a unos intereses que son el orígen del mal.
Hemos sido capaces de crear lo impensable, de dotarnos de unas herramientas de trabajo útiles, cómodas, pero no evolucionaremos verdaderamente si mantenemos patrones que no se ajusten a la pulcritud en el fondo y en la forma.
Nos hemos enfocado hacia el exterior y se han conseguido unas condiciones mucho mejores respecto a siglos pasados, y es fantástico disponer de los utensilios actuales y el confort general. Ahora es necesario mirar hacia el interior para desvelar la conciencia a nivel individual y global, porque han de confluir las partes con el Todo. Una vez concienciados, trabajar a fondo para transformarnos desde la raíz en la concepción y objetivos para encajar los intereses y el bienestar tanto del particular como del colectivo.
En el estado humano de conciencia limitada, no sabemos donde estábamos antes de nacer ni donde iremos, ni que hacíamos ni que haremos.
Vivimos una serie de enlaces constantes que empujan hacia adelante, pero no tenemos una visión del final ni que sentido o utilidad reportará.
En la inmensidad del universo el desconocimiento es inmenso, y la ignorancia de nuestra función respecto al Todo es infinita. Accedemos a unos conocimientos mínimos muy reducidos para ir haciendo en este mundo físico, inconscientes de otras realidades probablemente porque no estamos preparados para entenderlo. Ante esta constatación, cualquier pelea que se produce por el motivo que sea, es un absurdo. Así como la importancia otorgada a menudeces, consecuencia del reduccionismo de miras.
Solo que fueramos capaces de incrementar la luz en nosotros nos percataríamos de la inutilidad de discutir, de imponerse por fuerza o con sutilezas. Los esfuerzos derrochados en discordias dificultan la concordia, constatando como un considerable número de personas procede de esta manera. ¿ Donde nos llevan tales manifestaciones ? A distanciarnos, tensiones, deterioro de relaciones, y aquel que con su forma de actuar cree lograr una victoria, en perspectiva es una derrota.
Lo que separa y aleja es la introducción de caos por no saber instaurar el orden mediante el entendimiento, el diálogo, la colaboración y ayuda.
Todos dependemos de la naturaleza y el colectivo, las conexiones garantizan la continuidad y el funcionamiento. Si los movimientos realizados rompen la unidad se origina el conflicto y empiezan los problemas.
Cada día se rompe la unidad por las formas chapuceras del ego, continuando los dilemas en todos los ámbitos, y así seguirá si no se modifica la actitud pensando la manera correcta de solucionarlo en vez de dar prioridad a unos intereses que son el orígen del mal.
Hemos sido capaces de crear lo impensable, de dotarnos de unas herramientas de trabajo útiles, cómodas, pero no evolucionaremos verdaderamente si mantenemos patrones que no se ajusten a la pulcritud en el fondo y en la forma.
Nos hemos enfocado hacia el exterior y se han conseguido unas condiciones mucho mejores respecto a siglos pasados, y es fantástico disponer de los utensilios actuales y el confort general. Ahora es necesario mirar hacia el interior para desvelar la conciencia a nivel individual y global, porque han de confluir las partes con el Todo. Una vez concienciados, trabajar a fondo para transformarnos desde la raíz en la concepción y objetivos para encajar los intereses y el bienestar tanto del particular como del colectivo.
sábado, 10 de diciembre de 2011
LAS TRAMPAS DEL EGO ( I )
El ego es un maestro encontrando excusas, evadiéndose de responsabilidades, cargando la culpa a quien sea, todo con tal de hacer siempre lo que quiera. El ego quiere auto-satisfacción, imponerse, dominar, que los otros se comporten de acuerdo a nuestras pretensiones. El mundo ha de girar a su entorno, y la forma de pensar y actuar se adecuan como si hubiera de ser así. Esta creencia y deseo de ser el centro, genera polémicas, pues a mayor focalización en uno mismo menos consideración hacia el resto.
Cuando no consigue lo que quiere o en la manera que se pretende, acostumbra a rebelarse, pues en el fondo la persona egoísta es una inmadura que sigue con los mismos planteamientos de recibir en exclusiva.
Todas las controversias, discusiones, tensiones, son por acciones incorrectas del ego; obligando a quien plantea las cosas con corrección a verse sumido y perjudicado por las negligencias de aquellos de comportamiento egoico.
La importancia del propio yo separa automáticamente del resto, por desconsideración, falta de respeto, por el desequilibrio global de mirar en exceso sobre si mismo.
La ceguera que supone una atención desmesurada en el yo lo hace creer superior, pero esto es solo una de tantas muestras de delirio que le hacen confundir deseo con realidad.
El ego es el gran causante de problemas, porque es separador, distanciando en vez de unir, y al dificultar la colaboración también lo hace en entendimientos, impidiendo resoluciones por las trabas que supone su conducta.
El cúmulo de defectos es característico : avaricia, malos tratos, abuso por fuerza o de autoridad, acaparar pensando solo en el, derrochar, caprichos inútiles.
En el afán de grandeza, la opulencia, la ostentación, todo lo que sea hacerse notar enseñando lo que tiene, son exponentes de su idiosincracia. Con estas concepciones erróneas no es de extrañar relaciones crispadas por intereses, por discrepancias de criterio, donde siempre ha de ganar, con trampas o utilizando los métodos que crea oportunos mientras salga victorioso con sus argucias.
La falta de recursos que vemos en determinados ámbitos, a veces se debe a terrenos infértiles, un margen estrecho de maniobra, pero también desgraciadamente, en demasiadas ocasiones la causa que hay en el fondo es un ego hinchado que se ha aprovechado de otros.
Mientras continúe habiendo tantas personas de este prototipo, no se resolverán las múltiples problemáticas presentes. Solo a través de la comprensión, de pensar en el prójimo, querer instaurar la paz, establecer la concordia, es posible romper este círculo vicioso egoico generador de todos los conflictos en el mundo.
Cuando no consigue lo que quiere o en la manera que se pretende, acostumbra a rebelarse, pues en el fondo la persona egoísta es una inmadura que sigue con los mismos planteamientos de recibir en exclusiva.
Todas las controversias, discusiones, tensiones, son por acciones incorrectas del ego; obligando a quien plantea las cosas con corrección a verse sumido y perjudicado por las negligencias de aquellos de comportamiento egoico.
La importancia del propio yo separa automáticamente del resto, por desconsideración, falta de respeto, por el desequilibrio global de mirar en exceso sobre si mismo.
La ceguera que supone una atención desmesurada en el yo lo hace creer superior, pero esto es solo una de tantas muestras de delirio que le hacen confundir deseo con realidad.
El ego es el gran causante de problemas, porque es separador, distanciando en vez de unir, y al dificultar la colaboración también lo hace en entendimientos, impidiendo resoluciones por las trabas que supone su conducta.
El cúmulo de defectos es característico : avaricia, malos tratos, abuso por fuerza o de autoridad, acaparar pensando solo en el, derrochar, caprichos inútiles.
En el afán de grandeza, la opulencia, la ostentación, todo lo que sea hacerse notar enseñando lo que tiene, son exponentes de su idiosincracia. Con estas concepciones erróneas no es de extrañar relaciones crispadas por intereses, por discrepancias de criterio, donde siempre ha de ganar, con trampas o utilizando los métodos que crea oportunos mientras salga victorioso con sus argucias.
La falta de recursos que vemos en determinados ámbitos, a veces se debe a terrenos infértiles, un margen estrecho de maniobra, pero también desgraciadamente, en demasiadas ocasiones la causa que hay en el fondo es un ego hinchado que se ha aprovechado de otros.
Mientras continúe habiendo tantas personas de este prototipo, no se resolverán las múltiples problemáticas presentes. Solo a través de la comprensión, de pensar en el prójimo, querer instaurar la paz, establecer la concordia, es posible romper este círculo vicioso egoico generador de todos los conflictos en el mundo.
martes, 29 de noviembre de 2011
DUALIDAD - UNIDAD
Vivimos en una dualidad constante que forma parte de una unidad. Toda creación implica una doble vertiente : la idea como elemento emisor, y la plasmación como receptor. La unión de dos principios activo y pasivo que trabajan juntos para que los propósitos adquieran dirección y forma.
El movimiento continuo supone moverse en lo transitorio, pero los valores donde nos apoyamos son eternos. Así experimentamos ambos, lo eterno como referencia, y lo transitorio donde se desarrolla la trama.
La naturaleza nos enseña la dualidad en la unidad. Al dia le sigue la noche, pero forman parte de un dia completo. Hay un proceso de crecimiento y uno menguante, como la misma Luna nos lo muestra, pero siempre con una periodicidad eterna.
Anhelamos la durabilidad como sinónimo de calidad, de disfrute, de resistente, y la jornada se efectúa en los cambios. Y además es necesario renovarnos, pasar de una epoca a otra con más capacidades, sustituir utensilios antiguos que han aportado un servicio durante un tiempo, dando paso a otros con más prestaciones evidenciando el afán de progreso que es el impulso y el sentido práctico de los esfuerzos.
Inhalamos y exhalamos, pero la respiración es una. En el intercambio damos y recibimos. El lenguaje ha creado palabras para identificar posiciones respecto a tal cosa o tal persona. Así se dice entrar y salir, pero cuando entramos en algún lugar supone que estamos saliendo de otro, y cuando salimos entramos. Cambia la ubicación pero experimentamos las dos facetas en una. Ir y volver, de un punto de inicio a un punto de retorno, pero lo que nombramos como " volver " tambien es un " ir ", solo adquiere el significado de volver como una identificación geográfica.
Lo transitorio forma parte de lo eterno, pues el movimiento que es vida es quien lo hace, y el reciclaje es una de las pruebas más evidentes. Despues de cumplir su función pasa a otra para que realice una nueva utilidad.
Nos alimentamos, ingerimos liquidos varias veces al dia, pero al cabo de poco tiempo los eliminamos porque si no se produciría un colapso. Nosotros mantenemos las constantes vitales en una dinámica que no cambia, lo unico que cambia es la temporalidad de lo que se precisa para preservar las bases.
Hay un momento para la acción y uno para el descanso, ponemos y sacamos, donde la dualidad es indispensable como factor primordial que nos moviliza incesantemente a la búsqueda de un equilibrio que nunca se estabiliza ni lo ha de hacer, pues al igual que el fuego y el corazón siempre estan en movimiento, tambien hemos de realizar este movimiento contínuo en lo realizado diariamente. Tenemos como referentes los principios eternos que nos sostienen aplicándolos en las siempre cambiantes circunstancias para que en la dualidad seamos capaces de operar desde la unidad.
El movimiento continuo supone moverse en lo transitorio, pero los valores donde nos apoyamos son eternos. Así experimentamos ambos, lo eterno como referencia, y lo transitorio donde se desarrolla la trama.
La naturaleza nos enseña la dualidad en la unidad. Al dia le sigue la noche, pero forman parte de un dia completo. Hay un proceso de crecimiento y uno menguante, como la misma Luna nos lo muestra, pero siempre con una periodicidad eterna.
Anhelamos la durabilidad como sinónimo de calidad, de disfrute, de resistente, y la jornada se efectúa en los cambios. Y además es necesario renovarnos, pasar de una epoca a otra con más capacidades, sustituir utensilios antiguos que han aportado un servicio durante un tiempo, dando paso a otros con más prestaciones evidenciando el afán de progreso que es el impulso y el sentido práctico de los esfuerzos.
Inhalamos y exhalamos, pero la respiración es una. En el intercambio damos y recibimos. El lenguaje ha creado palabras para identificar posiciones respecto a tal cosa o tal persona. Así se dice entrar y salir, pero cuando entramos en algún lugar supone que estamos saliendo de otro, y cuando salimos entramos. Cambia la ubicación pero experimentamos las dos facetas en una. Ir y volver, de un punto de inicio a un punto de retorno, pero lo que nombramos como " volver " tambien es un " ir ", solo adquiere el significado de volver como una identificación geográfica.
Lo transitorio forma parte de lo eterno, pues el movimiento que es vida es quien lo hace, y el reciclaje es una de las pruebas más evidentes. Despues de cumplir su función pasa a otra para que realice una nueva utilidad.
Nos alimentamos, ingerimos liquidos varias veces al dia, pero al cabo de poco tiempo los eliminamos porque si no se produciría un colapso. Nosotros mantenemos las constantes vitales en una dinámica que no cambia, lo unico que cambia es la temporalidad de lo que se precisa para preservar las bases.
Hay un momento para la acción y uno para el descanso, ponemos y sacamos, donde la dualidad es indispensable como factor primordial que nos moviliza incesantemente a la búsqueda de un equilibrio que nunca se estabiliza ni lo ha de hacer, pues al igual que el fuego y el corazón siempre estan en movimiento, tambien hemos de realizar este movimiento contínuo en lo realizado diariamente. Tenemos como referentes los principios eternos que nos sostienen aplicándolos en las siempre cambiantes circunstancias para que en la dualidad seamos capaces de operar desde la unidad.
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